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La eterna cuarentena y su impacto social y económico

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 23 de Noviembre del 2020

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Hemos cumplido 92 días de esta segunda cuarentena en las comunas de Punta Arenas y Puerto Natales, junto con cumplir 8 meses desde que se inició la primera, a fines del mes de marzo.

La forma laxa y “relajada” con que la autoridad ha llevado estos procesos, ha hecho que la gente, todos nosotros, hace mucho rato hayamos apreciado que estas eternas cuarentenas pierden su efectividad, y lo más importante el respeto, de casi todos los magallánicos.

Las inconsistencias y señales erráticas de la autoridad política y sanitaria nacional y también regional, en la aplicación de las medidas, ha hecho que la gente de la región, en especial de los principales centros urbanos entren en desesperación y desesperanza.

El movimiento “Necesitamos Trabajar” de la provincia de Ultima Esperanza, ha hecho visible y ha articulado este malestar, y esta necesidad perentoria de que el gobierno tome medidas lógicas, al abrir por ejemplo el Parque Nacional Torres del Paine y mantenga a Puerto Natales en fase 1, modo cuarentena.

Por otro lado, lo que hemos pedido en nuestras distintas tribunas, es que las autoridades regionales hagan saber al gobierno nacional, de la necesidad de contar con un Plan Integral y Sistémico de Incentivo, Cuidado y Recuperación del Turismo y la Actividad Gastronómica. Se necesita que el gobierno central ponga recursos equivalentes o superiores a los que la región, a través de los recursos limitados que posee a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) o Fondema, hemos puesto para paliar en algo la crisis.

La mezquindad y miopía del gobierno nacional, de no establecer un plan de recuperación del turismo en la región, con recursos para implementar altos estándares de protocolos, entregar recursos a través de sus ministerios o direcciones nacionales de fomento para que se pueda aumentar la cantidad de beneficiarios del área turística, a los cuales les puedan llegar los subsidios o fondos sin reembolso de los organismos como Sercotec, Corfo o los municipios. Hasta ahora estos fondos que principalmente se han aplicado por Sercotec (con recursos de la región) no han llegado a más del 10 ó 15% de las empresas turísticas.

Junto a lo anterior, se debe diseñar una campaña que podría denominarse “Magallanes ayuda a Magallanes”, que busque el potenciamiento del turismo regional. El desplazamiento de puntarenenses a Ultima Esperanza y viceversa, la llegada deliberada de familias y grupos a Tierra del Fuego y Puerto Williams. Lo anterior se funda en que, será muy difícil y escasa la llegada de turistas extranjeros en esta temporada 2020-2021, por lo cual se debe estimular desde distintos instrumentos, ofertas e incentivos al turismo de los magallánicos en Magallanes.

Esto, por cierto, debe incluir a las decenas de miles de magallánicos que viven en el resto del país, esencialmente en la Región Metropolitana, pero que nunca han cortado su cordón umbilical con nuestra región, efectuando promociones que los estimulen y decidan a venir a hacer sus próximas vacaciones a Magallanes, con distancia social y de cara a nuestra maravillosa naturaleza.

Como este plan difícilmente vendrá desde fuera, debemos ser capaces de articularlo en la Región, para lo cual es fundamental que la autoridad ejecutiva regional (actual intendenta) articule prontamente una comisión de trabajo, público-privada, con representación de las cuatro provincias. Esto debió hacerse hace mucho rato, pero dadas las circunstancias, “no sigamos dejando para mañana lo que debimos haber hecho ayer”.

Por último, he querido dejar para el final, mi fraternidad y solidaridad con la comunidad natalina, hombres y mujeres laboriosos, que han hecho de esa provincia, el primer destino turístico de Chile y que fueron gravemente insultados en estos últimos días. Hagamos las cosas bien y pronto, para que este trago amargo no nuble lo que se debe hacer para recuperar el terreno ganado durante décadas.