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Comerciantes retornan a feria de la Lorca pese a cuarentena porque necesitan trabajar

Por La Prensa Austral Lunes 7 de Diciembre del 2020

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Vivimos del comercio y al no poder trabajar se acumulan las deudas, falta el pan en la mesa y nadie nos va a dar alguna ayuda”, dice Patricia Alvarado, una de las comerciantes fundadoras de la tradicional feria callejera de villa Alfredo Lorca que funciona todos los fines de semana en la prolongación de calle Capitán Guillermos y avenida Circunvalación.

Pese a que aún rige la cuarentena total en la ciudad de Punta Arenas, tímidamente la feria funcionó este fin de semana con casi medio centenar de comerciantes que ofrecieron sus frutas, verduras, vestuario, adornos navideños, a los vecinos que la recorrieron en la mañana de ayer.

Si bien algunos feriantes resolvieron el fin de semana anterior retornar a sus puestos, fue ayer donde se advirtió más movimiento y el mismo público los alentó a no dejar la calle y retomar las ventas como siempre.

Patricia Alvarado, con 20 años de trabajo ininterrumpido en la feria de villa Lorca, dice que en época normal se concentran poco más de 200 puestos. “Acá hemos regresado porque tenemos necesidades que se agudizan al no poder trabajar y no poder pagar las cuentas. A nosotros ninguna autoridad se ha acercado para ofrecernos alguna solución ante la situación que estamos enfrentando a consecuencia de la larga cuarentena. Uno trabaja del comercio al aire libre y si no salimos a trabajar no hay nadie que nos apoye y las deudas se acumulan”.

Asimismo, precisa que los clientes que acuden regularmente a la feria ayer los felicitaron porque también ellos son opciones de comercio para quienes buscan ofertas en medio de la crisis por la pandemia. “La necesidad es mutua. Nosotros necesitamos trabajar, vender, para solventar nuestros gastos y el público necesita buscar productos económicos porque también tienen presupuestos más bajos y no les alcanza para ir a comprar a las grandes tiendas”.

Patricia Alvarado sostiene que si este fin de semana abrieron varios locales de la zona franca o incluso han llegado los primeros turistas al parque Torres del Paine, porqué no pueden salir los comerciantes ambulantes a trabajar y así ganar sustento que les permita financiar sus deudas.

“En otras ciudades del país han permitido el funcionamiento de las ferias libres y en cambio acá la autoridad se ha enfocado mal. Acá todo el mundo debe seguir viviendo con el virus y mientras mantengamos el distanciamiento, uso de mascarilla y de alcohol gel, podremos salir adelante”, recalca.

Lechuga y cilantro

Berta Concha, viuda, llegó desde muy temprano a ofrecer sus productos hortofrutícolas y destaca que las papas de temporada tuvieron rápida salida, como también la lechuga y el cilantro.

“Acá tengo mi alcohol gel para mis caseros y uso mascarilla. Todo bien protegido. Hay que salir a trabajar. Ya estamos con las deudas hasta el cuello y yo que soy de tercera edad difícilmente tendré alguna ayuda. Los comerciantes no hemos tenido ningún bonito y solamente el 10% ha salvado”, opina doña Berta.

Omar Bardales, con 17 años en la feria, ofreció ayer los calendarios del año 2021 y tuvieron alta demanda. Muchos de sus clientes le decían: hay que dejar rápido este mal año, a lo que él les decía por eso hay que esperar con ganas el nuevo año.

“Ahora estamos saliendo nuevamente a vender porque la olla no aguanta más. Y sentimos el apoyo de la gente que es importante”, expresa.

Wilson Tuquerres, con su puesto de frutas y verduras, admite que se decidió regresar este fin de semana a la feria porque le avisaron que ya estaban reorganizándose y resalta el apoyo de la gente, de los clientes de siempre, porque agrega que este año ha sido muy malo para quienes viven del comercio callejero.

“No había salido desde marzo a trabajar, pero uno ya no aguanta más ante una cuarentena tan prolongada y uno igual debe cumplir con pagar las cuentas de consumo básico, el arriendo, deudas que se van acumulando. Nadie nos va a pasar ese dinero y uno debe salir a trabajar no queda otra alternativa”, dice mientras una vecina le pide que pese una bolsa con frutas.