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Reapertura de más del 70% de sus locales

Un promedio de 1.200 personas por hora recibió el mall

Por La Prensa Austral Viernes 18 de Diciembre del 2020

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Aunque se espera un aumento paulatino de aquí a la próxima semana, la gerencia del recinto de Avenida Frei advierte que ha adoptado todas las medidas para evitar aglomeraciones.

Era tradicional en un antiguo programa de televisión aquella frase de “nada hacía presagiar”. En este caso, lo acertado es decir que “todo hacía suponer” que la concurrencia sería masiva en el primer día de reapertura del mall Espacio Urbano Pionero en Punta Arenas.

“Hoy estamos teniendo un promedio de 1.200 personas a la hora” señalaba poco antes del mediodía el center manager del Espacio Urbano Pionero, Antonio Tolosa. La alta demanda se podía apreciar en las dos filas dispuestas para el ingreso, una para el supermercado Lider y la otra para el sector de tiendas. También era significativa la espera en las afueras de la sucursal del BancoEstado.

Sin embargo, este reencuentro de la oferta y demanda en el recinto de Avenida Eduardo Frei estuvo lejos de ser caótico. “Esperábamos esta situación. Ya nos había pasado en agosto con el pago del 10% (previsional) y por eso ahora estamos más preparados, con un control más efectivo y con más barreras que resultan vitales ante este tipo de escenario”, agregó el ejecutivo.

El acceso se observa expedito. El avance en la fila se vuelve bastante rápido, y considera la toma de temperatura y la entrega de alcohol gel. En el sector del Lider se aprecia poco movimiento en el interior, aunque a medida que se acerca el mediodía la concurrencia va en aumento. Entre las (multi) tiendas claramente la mayor demanda está en Falabella. La espera se hace un poco prolongada, al contrario de lo que ocurre en los otros dos establecimientos grandes del mall.

El patio de comida no está habilitado. Sin embargo, cuatro locales están operativos. Los trabajadores explican que están con el servicio de delivery, con la posibilidad de solicitar productos de manera presencial o bien pedirlos a domicilio. “Pero acá no se puede comer nada”, enfatizan.

Término de una
larga espera

La jornada avanza. La vecina Lorena Bahamonde espera a su hijo a un lado de la escalera mecánica. Cuenta que llegó a temprana hora para comprar en Falabella, “dateada” de que los precios están convenientes. “Vine derecho para acá porque las ofertas estaban buenas. Este encierro ha sido horrible, por lo que había que aprovechar a salir, pero así como está la cosa creo que vamos a volver de nuevo a la cuarentena”.

Lentamente los locales más pequeños comenzaban a encender sus luces y abrir las puertas al público. La espera ha sido larga y el retorno será gradual señala Antonio Tolosa. “Están todos en condición de abrir, pero algunos ya informaron que lo harán mañana o pasado. Hay que considerar que hay establecimientos con personal suspendido y tienen que llegar a acuerdo para reintegrarse”, señala.

A evitar las aglomeraciones

Ya por la tarde más del 70% de los locales se había sumado a esta reapertura. “Vamos a continuar optimizando el trabajo y adoptando las medidas de seguridad para que la gente venga tranquila. Lo importante es evitar las aglomeraciones para no tener un aumento de la carga viral. Con más de 2 mil personas es conveniente el cierre de algunos accesos, justamente para evitar la congestión”, agrega el manager del recinto.

Esto último es un tema que preocupa a quienes colaboran en el control interno. Advierten que están llegando familias completas, con niños y también adultos mayores, lo que significa una exposición innecesaria, cuando lo más conveniente sería agilizar lo más posible cualquier compra o trámite.

Así lo entiende Teresa Vergara, una mujer de 73 años que regala una sonrisa pero también un “tirón de orejas”. “Todo esto pasa porque en Punta Arenas ha faltado un mayor control. Cuando se detecta un caso llegan y los mandan para su casa si no es grave, cuando deberían enviarlos altiro a una residencia. Ese ha sido lo malo, el error de los magallánicos”, señala.

En su caso personal, dice que aprovechó la reapertura para “pagar cuentas” y salir con su marido. Han sido días complicados, porque además del confinamiento se encarga del cuidado de su hija postrada. “Hemos estado bien, cuidándonos y gracias a Dios no nos ha faltado nada. Yo tengo una pensión de gobierno, súper baja, pero algo me han dado con esto de los bonos. Mi marido no ha recibido nada porque es de consorcio (rentas vitalicias sin derecho al retiro del 10%)”.

En esta reapertura el mall considera un horario que va de las 8,30 a las 21,30 horas, precisándose que durante el fin de semana sólo funcionarán los locales destinados a servicios esenciales (hasta las 20,30 horas).