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Ad-portas de la vacuna contra SARS COV 2

Por La Prensa Austral Viernes 25 de Diciembre del 2020

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Diana Schofield Astorga
Investigadora Centro Regional Fundación Cequa

 

Transcurridos 10 meses del primer contagio por el virus SARS COV 2 en Chile, dejando 569.781 contagios y 15.846 fallecidos a nivel nacional, y tras 2 olas de contagio en la Región de Magallanes, se enciende una luz de esperanza en cuanto a la posibilidad de recuperar la vida como la conocíamos previa a la pandemia, esta esperanza, viene de la mano de la finalización de la vacuna elaborada por Pfizer y BioNTech la cual fue aprobada el pasado 11 de diciembre para ser inoculada en Estados Unidos, sumándose a México, Reino Unido, Baréin, Canadá, y Arabia Saudita. Con esta noticia, nuestro país entró en proceso de evaluación por el Instituto de Salud Pública (ISP) de la vacuna para poder ser suministrada en Chile y finalmente, a corto y mediano plazo, superar la emergencia sanitaria.

Pero al estar ad-portas de una solución, aprovecharé este espacio para escribir sobre las características e importancia de la creación de esta vacuna, ya que además de ser la solución tan ansiada frente a la pandemia, es un gran logro científico.

Primero que todo, es importante saber que las vacunas son productos biológicos, que tienen por objetivo una vez suministradas, generar defensas contra un patógeno en específico, pudiendo ser virus o bacterias. Para esto, la vacuna está compuesta tradicionalmente por el agente infeccioso inactivo o parte de este (por lo que es incapaz de producir la infección), causando que, al ser inyectada o ingerida, nuestro organismo reconozca el agente infeccioso, genere inmunidad y esté preparado para que una vez expuestos al agente infeccioso activo nuestro propio organismo pueda contraatacarlo antes de generar un cuadro infeccioso grave.

En el caso de la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech, no utiliza el agente infeccioso inactivo o parte de este, si no que es un nuevo tipo de vacuna, constituida con un segmento pequeño del código genético del virus (RNAm) que, al ser inyectada en el cuerpo, codifica una proteína del agente infeccioso, el que genera la inmunidad sin generar la infección. Esta característica, permite que su producción sea considerablemente más rápida (días v/s meses), ya que no utiliza el cultivo de grandes cantidades de virus como las vacunas tradicionales, si no que sólo una síntesis de RNA en laboratorio, siendo el proceso óptimo para combatir pandemias como la que hoy vivimos, en donde se debe generar un alto número de vacunas en un corto tiempo y para gran parte de la población mundial.

Comentado lo anterior, la vacuna de Pfizer y BioNTech no deja de ser un desafío logístico, si bien es un gran logro científico, presenta un fuerte desafío en cuanto a la distribución. A diferencia de las vacunas tradicionales que se almacenan entre -25 a 8ºC, la nueva vacuna de RNAm se debe mantener ultrarrefrigerada, lo que significa mantenerla hasta su aplicación a temperatura de -80ºC, siendo necesario equipamiento especializado no tan comúnmente distribuido en los centros de salud, sin embargo, con la logística adecuada, esta barrera puede ser superada.

Finalmente, es necesario recordar que aun cuando la vacuna ya está elaborada, y esperemos prontamente disponible en nuestro país, no podemos abandonar las medidas de autocuidado, menos ahora cuando estamos más cerca de una solución definitiva. Junto a eso, es de vital importancia entender que, las vacunas tienen un rol social, ya que para que su efectividad sea completa, toda la sociedad tiene que tomar conciencia de que no vacunarse deja una ventana abierta para que el patógeno regrese.