Necrológicas
  • Lissette E. Bosshrd Peña
  • Jorge Díaz
De san Nicolás al Viejito Pascuero

Cómo surgió la historia del abuelo vestido de rojo que regala juguetes a los niños en Navidad

Por Agencias Viernes 25 de Diciembre del 2020

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Cómo un santo del Siglo III nacido en Turquía se transformó en la figura central de la fiesta navideña. El origen
del traje rojo, la tradición de los regalos en el arbolito y el rol de una gaseosa que lo convirtió en ícono

Tal vez el más importante de los antepasados del Viejito Pascuero sea Nicolás de Mira, luego conocido como san Nicolás de Bari. Nació en el siglo III, aproximadamente (de esos tiempos no se tienen demasiadas precisiones) en el año 270. Su familia tenía una excelente posición económica y eran devotos cristianos. Vivían en lo que hoy es Turquía. Pero sus padres fallecieron víctimas de la peste siendo Nicolás adolescente. El joven heredero donó toda su fortuna a los más necesitados y se dedicó al sacerdocio en la actual Turquía. Prontamente fue nombrado obispo de Mira.

Las versiones del meteórico ascenso son varias e imprecisas. La leyenda hagiográfica habla de una disputa irresuelta entre sacerdotes que lo encontró en el momento preciso en el lugar indicado. Había muerto el obispo de Mira y no se ponían de acuerdo en quién debía ser su reemplazante; hasta que alguien hastiado de la situación dijo que sería consagrado obispo de la ciudad el próximo sacerdote que ingresara al templo. Y ese fue el joven Nicolás. Aunque ya no se pueda comprobar nada de eso, probablemente, la historia real tenga menos de casual y el poderío económico de su familia haya tenido mucho que ver.

San Nicolás de Myra

A Nicolás se lo suele describir blandiendo una personalidad decidida pero con carácter amable. Decisiones firmes y buenos modos con una gran capacidad de oratoria y sentido práctico. En su lucha contra el paganismo hizo derribar el templo dedicado a Artemisa y fue uno de los principales impulsores de la condena al arrianismo (negaba la divinidad de Cristo) en el Concilio de Nicea.

Murió en Mira el 6 de diciembre del 343 (también pudo haber sido en el 344 o en el 345 o, tal vez, en el 353: nadie sabe con certeza).

¿Por qué se lo conoce como San Nicolás de Bari si vivió, triunfó y murió en Mira? Porque tras la invasión musulmana, 700 años después de su muerte, un grupo de fieles sacó de la ciudad, a escondidas, sus reliquias y las trasladó a la ciudad italiana, donde se encuentran en la actualidad.

Esta doble radicación y la atribución generosa de múltiples milagros hace que san Nicolás -para algunos de Mira y para otros de Bari- sea venerado tanto en Oriente como en Occidente. Su nombre era invocado ante catástrofes naturales, peligros inminentes, tragedias, naufragios y demás desgracias. Su nombre se difundió por todo el mundo. Tanto es así que llegó a haber más de dos mil templos dedicados a él. Es patrono de Turquía, Grecia y Rusia. Y también es a quien oran los marineros en caso de tempestades violentas.

Dentro de los milagros atribuidos a su figura hay uno que lo relaciona con los chicos. Un criminal había herido de muerte a tres niños (otros dicen que eran tres niños que se habían caído ¡simultáneamente! de un árbol) y que las oraciones de Nicolás permitieron la cura milagrosa. Otra leyenda habla de que en una casa muy necesitada, con tres hijas, lanzó tres monedas de oro por la chimenea y estas cayeron dentro de tres medias. Suena conocido.

La relación de san Nicolás con el Viejito Pascuero dista de estar totalmente clara. Un indicio podemos encontrarlo en esta última leyenda mencionada. Otros sostienen que el 6 de diciembre, día de su santoral, se entregaban dulces y regalos a los niños en virtud de la cercanía y compasión por estos que mostró a lo largo de su vida. Y que esta costumbre dio inicio a la tradición del Viejito Pascuero.

De Niklauss
a Santa Claus

Lo de Santa Claus proviene de su condición de santo y del diminutivo de su nombre en alemán (Niklauss). O podría provenir también de Sinterklaas, el nombre con el que se conocía al santo en Holanda, lugar en el que era muy venerado, y que el escritor norteamericano Washington Irving deformó en Santa Claus a principios del siglo XIX. En su obra “Knickerbocker’s History of New York Irving” satiriza entre otras cosas a la enorme colonia holandesa de Nueva York y convierte a Santa Claus en alguien llegado en barco del Viejo Continente que reparte regalos a los chicos lanzándolos por las chimeneas.

Este personaje se convirtió en “El guardián de Nueva York” y su popularidad fue enorme. Unos años después en 1823, un poema anónimo (recién 40 años después Clement Moore se adjudicó su autoría), una vista de san Nicolás, también tuvo una increíble repercusión. Y fue vital para difundir la figura de Santa Claus y la nueva fisonomía que iba adquiriendo. Todas las representaciones gráficas de san Nicolás de Bari hasta mediados del siglo XIX lo mostraban como alguien enjuto, espigado, con barba rala y mirada firme. Nada de ese viejito afable y rechoncho que conocemos hoy. Con el libro de Washington Irving y el poema de Moore, el personaje de Santa Claus fue adquiriendo peso, portaba una larga y fina pipa y tenía barba abundante. Las novedades del poema de Moore exceden a los kilos que habría ganado Papá Noel. Allí aparecen por primera vez el trineo tirado por renos y las grandes medias en las que se depositan los regalos que se entregan cercanos a la época navideña.

Hubo que esperar hasta 1864 para que la imagen de este personaje se fuera unificando. Thomas Nast en unas ilustraciones para Harper’s Weekly lo dibujó bajo, con rasgos de duende, anciano, con su pipa y el traje característico. Hasta ese momento cada uno lo dibujaba cómo le parecía. Había Santa Claus que eran bajitos, otros altos, también flacos, gordos, lampiños, risueños o algo malignos.

Los dibujos de Nast se difundieron rápidamente y su Papá Noel se convirtió en la imagen icónica. Entrado en kilos y en años, con barba cana , enorme bigote manubrio, pipa holandesa y pómulos salientes. Como la mayoría de las publicaciones eran en blanco y negro no todos sabían que el color del traje era el rojo con el pompón del gorro y el cinturón blancos. Muchos lo pintaban de verde todavía. Nast se inspiró en el ropaje de los obispos para darle color a la ropa de su personaje.

1931 y la
irrupción de
Coca Cola

Ya en 1931, la Coca Cola le encargó los dibujos de una campaña al ilustrador descendiente de suecos Haddon Sundblom quien definitivamente brindó al personaje los rasgos actuales. Un anciano rechoncho, afable, simpático e inofensivo. El mito sostiene que los colores de su ropaje fueron inspirados por la Coca Cola pero lo cierto es que ya en representaciones anteriores el rojo y el blanco eran los colores del Viejito Pascuero. Año a año, hasta mediados de los ‘60, Sudblom fue actualizando sus dibujos de Papá Noel asociándolos a la gaseosa cada diciembre.

Antes del comienzo del siglo XX la leyenda del Viejito Pascuero se diseminó por el mundo. Todos fueron sabiendo que llegaba, proveniente del Polo Norte, en Navidad, cargado de regalos, con su trineo tirado por renos y que iba dejando casa por casa sus regalos a los chicos.