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Radiografía de un laberinto

Por Gloria Vilicic Peña Jueves 11 de Febrero del 2021

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El camino electoral de los constituyentes es un laberinto de predicciones, que nadie, pero nadie en su sano juicio se atreve a predecir. En Magallanes son nueve listas distintas, treinta y cinco candidatos, además de los candidatos de los pueblos originarios yaganes y kawésqar. Un 52% de los votantes son mujeres y 48% hombres, 41% de la población es menor de 29 años, 23% entre 33 y 54 años, 25% entre 45 y 65 44 años, el resto ya en edad de jubilar. De la población de 25 años o más, el 22% alcanzó sólo Educación Básica, 46% finalizó la educación media y un 32% alcanzó a cursar y finalizar la educación superior. La participación electoral en las últimas elecciones presidenciales bordeó el 40%. ¿Qué más sabemos o desconocemos de la radiografía electoral magallánica?

¿Quiénes son esos candidatos espontáneos o designados que dicen representar a la región? ¿Qué programas pro o en contra del desarrollo en Magallanes nos vienen a ofrecer? Como sea, el camino hacia las elecciones de constituyentes está pavimentado de interrogantes. La primera interrogante para dilucidar serán las posiciones políticas que irán mostrando a medida que avance la campaña. Nos irán diciendo de a poco si son pro o contra el aborto libre, pro o en contra de la familia, si creen en la libre expresión o la censura estatal de las opiniones, si quieren un Estado controlador o creen en el libre albedrío de los magallánicos. La segunda interrogante se aclarará el día de las elecciones, ese día sabremos cuantas personas considerarán importante ir a votar o quedarse en casa. Luego vendrá la distribución de votos por candidatos y luego por lista. Poco a poco iremos avanzando por el laberinto electoral hasta que el Servel anuncie a los candidatos electos. Acontecido aquello vendrán las reacciones públicas y el proceso será validado por la ciudadanía o no. Los exaltados de siempre saldrán a celebrar o a protestar. Los partidos políticos mostrarán caras alegres o largas, entonces, sólo entonces recordaremos que en el laberinto original había un minotauro también que exigía sacrificios humanos y que nadie podía escapar vivo de él. Inconsciente o no de las consecuencias que trae entrar en este laberinto, los electores irán tomando sus decisiones políticas, de vitorear a alguno de los candidatos primero, luego acompañarlos en la votación, otras quizá los abandonen antes, para luego legitimar o no el proceso. El ajedrez de las estrategias electorales partidistas entrará en juego, para sumar votos individuales en cada lista, entonces o a más tardar entonces, los últimos ilusos se percatarán que los partidos e ideologías políticas también estaban jugando en el laberinto, para anteponer a sus candidatos ante la dispersión de los autodesignados independientes.

¿Encontraremos entonces una salida de este laberinto? ¿O quizá sólo entraremos en uno nuevo, tan incierto como el primero? Con el pasar del tiempo sabremos si logramos con los electos constituyentes, contar como región con más autonomía, si seremos los magallánicos los dueños de nuestros parques nacionales en la región o serán gobernados por ONGs foráneas, si podremos decidir sobre cómo y con qué recursos propios construiremos nuestro desarrollo regional, si podremos trabajar sólo en el turismo o en los que nosotros mismos decidamos, sin ser constreñidos por acuerdos y políticas internacionales que ni siquiera conocemos. ¿No quisiera ser pesimista, pero han visto el largo listado de candidatos a constituyentes? ¿Los conocen? ¿Saben lo que piensan o qué intereses ideológicos representan? Y entre tanto nadie, pero nadie en su sano juicio se atreve a pronosticar cual será el resultado de esta peregrinación incierta.