Necrológicas

Alrededor de 300 mil personas han sido fiscalizadas en barrera de Kon Aiken

Por La Prensa Austral Martes 16 de Febrero del 2021

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Hasta el fin de semana cerca de 300 mil personas habían sido fiscalizadas desde la implementación del cordón sanitario en el sector de Kon Aiken (32 kilómetros al norte de Punta Arenas), y que desde ayer redujo su trámite al control del denominado pasaporte sanitario.

De esta manera, las más de mil personas que en promedio transitan por la Ruta 9 Norte ya no deben someterse al control que incluía, además, la documentación necesaria para acreditar la necesidad de desplazamiento.

Los horarios de mayor flujo vehicular van desde las 7 a 9 de la mañana, y en la tarde a partir de las 17 horas.

A contar de ayer hay un ahorro de tiempo de quienes cruzan por el lugar. Ahora los funcionarios de la seremi de Salud acompañados por un carabinero, sólo se limitan a tomar la temperatura e ingresan el pasaporte sanitario al sistema, lo que no significa más allá de 10 a 15 segundos por persona.

El “cordón sanitario” se implementó en abril del año pasado y demandó un amplio despliegue, presencia y coordinación de personal de Salud, IVª Brigada Aérea, Carabineros y Vialidad, cuyos funcionarios debieron cumplir con el control durante las 24 horas, imponiendo otras exigencias.

En el caso de Vialidad, el personal continuó cumpliendo con su labor de pesaje de camiones, aunque con sólo una de las dos estaciones dispuestas en el sector (de ingreso a Punta Arenas) para evitar una mayor congestión.

El jefe de plaza de pesaje del servicio, Rolando Tonizzo, señaló que de manera gradual se retoma la normalidad que durante algunos meses de 2020 no se pudo desarrollar y donde se colaboró con algunas acciones, como el poner a disposición de la Fuerza Aérea sus instalaciones.

“Nosotros no tuvimos problemas a la hora de efectuar los pesajes, porque dicha función se efectúa a un costado de la ruta”.

Hoy, la sola exigencia del pasaporte sanitario (en papel o celular) y toma de temperatura se traducen en una reducción de los tiempos de espera para los conductores y acompañantes. Si bien el tiempo estimado del “trámite” de control era de 2 minutos por persona, en la práctica se observaba un tiempo muchísimo mayor debido a la revisión sanitaria (toma de temperatura) y de documentación, y a las no pocas personas en tránsito que no contaban con toda la documentación exigida. La espera también se tornaba mayor por el paso de buses, muchos de ellos con una cantidad importante de trabajadores que debían someterse al control individual.

La medida de apertura de la barrera se traduce también en una disminución del personal a cargo de la labor de control, un respiro que, al menos, se dará durante los días de semana, ya que las medidas de restricción se retoman sábado y domingo.