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“Pieles, tabaco y quillangos. Relaciones entre loberos angloestadounidenses y aborígenes australes en la Patagonia (1780-1850)”. 2ª parte. Marcelo Mayorga

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 21 de Febrero del 2021
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En la presente crónica continuamos con la reseña iniciada el domingo recién pasado sobre este interesante texto del historiador regional Marcelo Mayorga.

La caza de los lobos marinos en mares australes, especialmente el ejemplar fino o de “dos pelos” conllevó el surgimiento de un personaje: “El Lobero”, quien, en calidad de inversionista, armador, o simplemente capitán de embarcaciones (o las posibles combinaciones de estos roles) adquirió visos casi legendarios al traspasar el ámbito propio de su actividad. Estos loberos, ya sea británicos o “yankees” (como los denomina Mayorga) actuaron como “punta de lanza” del expansionismo de sus respectivos países, a la vez que se transformaron en depositarios de un macizo acervo de conocimientos de la geografía, clima, flora y fauna de la región y quizás lo más valioso: conocedores de las etnias originarias, con cuyos integrantes tuvieron contacto a nivel de simples avistamientos o en relaciones de cooperación o conflicto. Un caso paradigmático de lobero -a quien el autor dedica un capítulo del libro- fue William Low. Nacido en Escocia en 1790, habría iniciado sus operaciones en los mares australes en 1813, para luego radicarse en Chiloé a partir de 1834 donde se casó con una lugareña y tuvo descendencia. En esta zona siguió en actividad luego de haber vendido sus embarcaciones, incluso las ofició de práctico de la “Beagle”, comandada por Robert Fitz Roy y con Charles Darwin a bordo (gran parte de la información recogida por los hidrógrafos Philip P. King y el mismo Fitz Roy, se basaron en testimonios de Low). Era tal su prestigio que Bernardo O`Higgins desde su exilio en Perú, recomendó que se hiciera cargo de la expedición que tomaría posesión del Estrecho de Magallanes en 1843, ello no pudo ser: Low murió en 1841.   

En cuanto a las relaciones con los aborígenes de las etnias australes -como señala Mayorga- éstas llegaron más allá del simple trueque o intercambio de especies y de la colaboración de éstos en el proceso de caza  y posterior tratamiento de las pieles, pues hubo también intercambios simbólicos; como la convivencia con individuos que se integraban a las tripulaciones en calidad de prácticos, o guías y apoyo en tierra, más aún, cabe destacar la participación de loberos en ceremoniales de las etnias.

Esto es lo que nos cuenta en suma Marcelo Mayorga respecto de la caza lobera en el periodo señalado en los mares australes, en medio del proceso expansionista de las grandes potencias, profundizando en uno de los efectos de dicha actividad: la interacción de los foráneos con los aborígenes australes. Al respecto, el autor estudia, cuantifica y obtiene conclusiones detalladas: 43 encuentros en el periodo, 31 de ellos con interacción, que representa una cantidad significativa, considerando que desde 1520 a 1924, hay registros de 118 encuentros entre extranjeros y tehuelches. En el texto se   clasifica estos encuentros por etnia y por tipo, destacando que la mayor interacción (70% en términos cooperativos) se dio con la etnia Tehuelche, que se explicaría por la variedad de productos que ellos tenían para iniciar los contactos, práctica que se prolongaría en el tiempo. En menor medida, este tipo de interacción se dio también con los chonos, en tanto que, con los alacalufes, onas y yaganes primaron las relaciones de conflicto.   

Todo ello -según Mayorga- pone en entredicho la idea predominante que, respecto del foráneo, los aborígenes tenían una relación de subordinación, no siempre fue así, concluye, pues también primaron las relaciones de mutua dependencia, incluso con casos de dependencia a la inversa de lo tradicionalmente difundido.

“Pieles, tabaco y quillangos…” es un texto impecablemente estructurado desde el punto de vista metodológico, con una exposición y presentación acorde a las convenciones de la comunidad científica para este tipo de trabajos.     

Luego de una certera puesta en contexto histórico, geográfico y geopolítico se introduce al lector -a nivel de detalle- en todos los aspectos relacionados con la materia en estudio: rutas de los loberos, antecedentes técnicos, comerciales y biológicos de la actividad, tipos de embarcaciones, logística y caracterización de las tripulaciones, el proceso de la caza y tratamiento de las pieles. Además de recurrir y explicar las terminologías técnicas y de época, el trabajo se apoya en cifras, tablas, mapas, gráficos y las bellas ilustraciones a cargo de María Paz Pacheco Ampuero.

Se trata, por cierto, de una investigación historiográfica de gran nivel que apunta a una materia muy específica centrada en un periodo acotado de nuestra historia, sin duda un trabajo orientado inicialmente a especialistas, pero que la metodología, presentación, lenguaje y amenidad del autor, lo hace accesible al gran público lector. Este, junto con el contenido en sí, estimamos es el gran mérito de Mayorga en esta publicación. 

Marcelo Mayorga Zúñiga es Doctor en Estudios Americanos, especialidad Historia (Instituto de Estudios Avanzados, Usach), profesor de Historia y Ciencias Sociales, y académico de la Universidad de Magallanes. Sus principales líneas de investigación se refieren a la historia marítima enfocada en la caza de mamíferos marinos y a las relaciones interétnicas acaecidas en el maritorio de Magallanes desde el siglo xvi.

“PIELES, TABACO Y QUILLANGOS. Relaciones entre loberos angloestadounidenses y aborígenes australes en la Patagonia (1780-1850)”, Marcelo Mayorga -1ª edición-. Ed. Subdirección de Investigación del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Colección Cultura y Naturaleza, Santiago de Chile, 2020, 219 pgs.