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Después de la vacunación, qué viene para los mayores

Por Dr. Ramón Lobos Miércoles 24 de Febrero del 2021

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Estos últimos días los mayores han copado minutos de radio y televisión y páginas de diarios y portales digitales. Lo han hecho por su compromiso para con esta campaña y han sido un ejemplo para muchos. De allí la importancia comunicacional de priorizarlos. Muchos conocieron de la poliomielitis y varicela y sus secuelas, por eso su compromiso con las campañas de vacunación vienen de esa experiencia, la que no han tenido otros grupos etáreos que los lleva a cuestionar los efectos de éstas. Muchos hablan y no se han dado el tiempo de conversar con sus mayores para saber el real efecto de las campañas de vacunación en Chile.

No son rebaño, son compromiso y experiencia por una mejor salud desde el acto de inmunizarse y cuidarse.

No cabe duda que los mayores han sido el grupo más golpeado por esta pandemia. No sólo por los estragos en mortalidad o en deterioros, de quienes sobreviven con posterioridad a formas graves de la infección, que muchas veces significan una muerte postergada post infección y sus consecuencias. También las medidas de aislamiento y confinamiento han causado mella en todos los mayores que se desenvolvían cotidianamente en nuestro devenir regional. La falta de controles y seguimiento de sus patologías ha deteriorado y empeorado a muchos de ellos.

La falta de trabajo y por ende de recursos para sus economías familiares también ha sido un grave problema que una canasta no puede solucionar. El drama es más profundo cuando se ha elegido los medios digitales para acceder a beneficios y ayudas, justamente se coloca un freno a quienes no tienen posibilidad cierta de solucionarlos por esa vía. Por eso, las respuestas del sistema público se quedaron cortas para tantas necesidades. Ya lo eran en tiempos más normales. La queja que escuchábamos siempre es que no favorecían a todos, que era un concurso donde se elegía a algunos.

Ahora cuando se han desplegado territorialmente las campañas y un centenar de candidatos y candidatas deambulan por el territorio promocionando sus bondades, es de las quejas más recurrentes de los mayores. Una queja que no acalla una selfie, una canasta o regalos varios para esa familia o esa agrupación.

Hoy con tanta necesidad ya no basta la torta para la once comunitaria o el premio para el bingo pro fondos. Esa campaña asistencialista tocó fondo y no puede ser el caballito de batalla en esta y futuras campañas.

Las campañas puerta a puerta tienen que traspasar ese umbral, con gestión y compromiso de trabajo. Esa es la diferencia y la razón por la cual muchos se expresan con rabia y desazón, que reflejarán en un voto más reflexivo y no de acarreo. Por eso, esta es una campaña de ideas y compromisos por asumir, de frente. Uno a uno. No palabras y fotos con grupos de ellos para decir que se ocupan y preocupan de los mayores.

Hoy se debería estar pensando en implementar programas integrales de rehabilitación física, mental y social de los mayores más autovalentes; de programas que logren ingresar a las casas de los mayores más dependientes para trabajar con ellos y sus familias. Se debe trabajar en un enfoque integral e integrador; como lo hace con algunos el Centro de Rehabilitación -con financiamiento regional- que incluso tiene una cocina solidaria los fines de semana para ellos y más. Ese programa amplificado en la región es lo que se necesita urgentemente; sino los estragos sociales y de salud serán la tónica por muchos años.

Obras son amores dice el dicho. Hay candidatos que ya han recogido el guante y están desarrollando programas novedosos e interesantes a desarrollar, basados en su conocimiento territorial. Eso es lo que se debe potenciar hoy y es lo que se debió hacer siempre. Es hora de dar vuelta la página y dejar de lado el asistencialismo con los mayores. Todo lo que se haga y se proponga para ellos debe ser dignificándolos, poniéndolos en el centro de la acción.

En tiempos de campaña  de vacunación los mayores han respondido, pero en la campaña de los actores políticos de los próximos tiempos éstos no sólo tienen la palabra a empeñar, sino la acción y la verdadera preocupación por quienes hoy son nuestro mayor tesoro.

Por sus obras los conoceréis dice un texto bíblico. Sólo si son capaces de escuchar a los mayores y llevar a acciones lo comprometido podrán ser la nueva camada de políticos; si no sólo serán resabio de lo que ya hoy es la vieja política del acarreo, de la caridad y del uso comunicacional de los mayores.

Hoy es tiempo de acción, no de selfies ni de jingles o frases rimbombantes. Escuchar y actuar son los verbos de quienes quieren ser actores políticos; pero con consecuencia, honestidad y responsabilidad en las tareas a asumir.

Son tiempos de elecciones y el lápiz está en la mano de muchos mayores.  Como nunca se expresarán por lo vivido y acontecido en estos largos meses de pandemia.