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La rehabilitación en pandemia adoptó en forma exitosa la modalidad atención a distancia 

Por La Prensa Austral Jueves 25 de Febrero del 2021

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El Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur logró mantener la continuidad de la atención en una universalidad de diagnósticos y de pacientes, mediante la telerrehabilitación.

La irrupción del Covid-19 y las restricciones que impuso la pandemia no sólo han golpeado al sistema sanitario y han afectado a las personas que requieren de atención por enfermedades crónicas, sino que puso enormes desafíos para quienes deben mantener terapias de rehabilitación para mejorar su calidad de vida.

Así el Centro de Rehabilitación del Club de Leones respondió a este desafío, trabajando la telerrehabilitación con un modelo que permitió dar continuidad de la atención a los diferentes diagnósticos y pacientes sin que salgan de sus casas.

El médico fisiatra de la Corporación de Rehabilitación del Club de Leones Club del Sur,  Hermes Abreo Botello, recordó que cuando comenzó la pandemia ya tenían todos los sistemas digitalizados y la ficha electrónica implementada, al punto que no había documentación en papel. “Teníamos este punto a favor que nos permitía tener un sistema ágil que permitía trabajar a todos de manera rápida desde cualquier parte”, comentó el profesional, quien agregó que se contó con el apoyo de ingeniería para tener programas que permitieran hacer video y grabaciones.

“En pocas semanas todas las áreas de atención estaban atendiendo a través de la telerrehabilitación y eso nos permitió desarrollar entre tres mil y cuatro mil atenciones por semana para nuestros usuarios. A final del año anterior ya se nos permitió cierto grado de flexibilidad en el Plan Paso a Paso y se pudo traer a algunas personas al trabajo presencial y con una cantidad de usuarios muy limitada”, comentó.

El cambio de paradigma

El médico fisiatra comentó que hay áreas de la medicina que se trabajan directamente con el paciente y en las cuales, sin la apropiada evaluación física, no hay resultados.“La intervención de rehabilitación está muy vinculada al contacto físico con el paciente, sin embargo pudimos cambiar un poco y ser capaces de trabajar a distancia con nuestros usuarios. (La rehabilitación) se concibe como una intervención muy directa, de contacto e, incluso, de técnicas manuales, pero fuimos capaces de trabajar a distancia a través de videollamada en la mayoría de las áreas”, dijo.

Agregó que quizás uno de los desafíos más grandes es que dicha modalidad no se puede aplicar en todos los casos. En un 90% se puede, pero hay casos en que es muy difícil por la enfermedad de algunos pacientes o las dificultades para tener una conexión estable. También hay usuarios con alguna discapacidad visual o física que les dificulta la interacción a través de video.

“Otro tema crítico es que tratamos con personas que tienen dificultades para la movilidad, para desplazarse y para movilizarse dentro de la casa en la silla y corremos el riesgo de que la persona pueda tener un accidente en casa, porque no estamos ahí para cuidarlo y para manipularlo adecuadamente. Entonces, fue difícil dirigir a la persona que está al otro lado de la pantalla y a su acompañante”, dijo.

Las encuestas

El jefe área terapia del Centro de Rehabilitación, Heriberto Henríquez, comentó que lo primero fue hacer un diagnóstico de las condiciones de los pacientes para hacer telerrehabilitación.

“Tenemos pacientes muy diversos desde niños hasta adultos mayores y pensamos que tal vez los adultos mayores no tenían conectividad. Entonces, lo primero que se hizo fue entrevistar a 1.455 pacientes que eran los pacientes agendados para ver sus condiciones de conectividad y de aceptación”, dijo.

Así este primer estudio concluyó que el 93% tenía Internet o algún teléfono inteligente. Además, el 98% aceptó la atención por telemedicina, lo que significaba que tenían el reto para el 2% restante, con quienes se estableció la atención por telemedicina, pero asincrónico, lo que implicaba entregarle la pauta de la telerrehabilitación a sus casas.

“En un primer momento, esta atención no estaba validada por el sistema de Fonasa, después se validó para las distintas áreas, pero pasaron varias semanas. Entonces, creamos tres sistemas de control de la atención: el primero, se ingresa la prestación por la ficha electrónica; el segundo fue una pauta de control, es decir, cuando el terapeuta ingresaba la prestación automáticamente debía llenar esa pauta y eso quedaba resguardado en el sistema; y el tercero es que debía gravar un breve video cada vez que estaba con los pacientes y eso quedaba en el archivo… El 90% de los pacientes son Fonasa y, por eso, somos auditados por el servicio de Salud y fiscalizan  las prestaciones que sean dadas”, explicó.

A los tres meses se realizó una encuesta de satisfacción y se tomó un delta de 20%, que eran alrededor de 200 pacientes y se concluyó que el 97% estaba contento con la telerrehabilitación. En la misma lógica se hizo un sondeo al profesional respecto de la telemedicina en todos los ámbitos y el 95% sintió que era una herramienta útil y dentro del resultado que se había esperado dentro del proceso terapéutico.

Un apoyo más allá
de las fronteras

El especialista explicó que hubo familias de pacientes que perdieron su fuente laboral y tuvieron que irse de Magallanes, con niños con trastornos del espectro autista. “Nosotros logramos mantener el acompañamiento desde Magallanes, lo que fue agradecido por las familias. Además, con la telerrehabilitación se ve una realidad que no veía en la terapia presencial y es que se entró a las casas de los pacientes. Vimos espacios que no eran amplios y limitaciones de accesibilidad y los propios colegas crearon adaptaciones para este trabajo”, comentó.

La familia tuvo que empoderarse, por eso es que hubo casos en que la telerehabilitación tuvo mejores resultados que la atención presencial. Esto abre la puerta y es que se puede trabajar con un sistema mixto una vez que se regularice la situación de la pandemia.