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EDITORIAL

Proceso constituyente, un gran desafío para los pueblos originarios

Por La Prensa Austral Lunes 1 de Marzo del 2021

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Reconocida como una discusión compleja, el Congreso aprobó que hubiera escaños reservados para los pueblos originarios en la Convención Constituyente, estableciendo 17 puestos dentro de los 155 integrantes que tendrá dicho cuerpo colegiado que estará encargado de redactar la nueva Carta Fundamental de Chile.

Se trata, sin dudas, de un paso que tiene connotación histórica porque nunca antes en la historia del país se había establecido que las naciones originarias prehispánicas del territorio estuvieran representadas formalmente en asuntos de gran relevancia, como lo es pactar un texto constitucional que oriente los destinos de Chile durante las próximas décadas.

Para muchos legisladores, ésta es una oportunidad histórica de visibilizar a los descendientes aborígenes. Los pueblos que tendrán voz y voto en el proceso constituyente son Mapuche (7 escaños) , Aymara (2), Atacameño (1), Colla (1), Quechua (1), Rapa Nui (1), Yámana (1), Kawésqar (1), Diaguita (1) y Chango (1).

Evidentemente, existen varios reparos a lo acordado, pues se ha considerado insuficiente el número de puestos otorgados. En Magallanes, por ejemplo, sólo habrá representación de los Kawésqar y Yámana. Los descendientes Selk’nam y Aonikenk no fueron considerados. Otro reparo es que algunos grupos sienten que el pueblo Mapuche estará sobrerrepresentado con 7 constituyentes.

Entendiendo la importancia de los escaños reservados en el proceso constituyente, en ediciones dominicales de El Magallanes se han estado publicando entrevistas a las candidatas que compiten, junto a un compañero de lista, para quedarse con los dos escaños otorgados al pueblo Yámana y al Kawésqar. Ha sido interesante conocer sus opiniones, las que tienen, en algún grado, puntos comunes, pero también diferentes miradas sobre cómo abordar asuntos relevantes, entre ellos el rescate de sus culturas y territorios.

Ya existe meridiano consenso respecto de que la nueva Constitución debe declarar a Chile como un Estado plurinacional y no cabe duda que será enorme la responsabilidad que les cabrá a los dos constituyentes que representen a los pueblos originarios de nuestra región. Ellos, con altura de miras y entendiendo sus diferencias, deberían aunar voluntades para tener mayor fuerza en el proceso que comenzará a decantarse tras las elecciones de abril.