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“Un adiós al descontento”, novela de Eugenio Mimica Barassi (3ª parte y final)

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 21 de Marzo del 2021
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La indecisión, la falta de resultados, el tedio, pero por sobre todas las cosas, el miedo a ser descubiertos copó el ánimo de la “Asamblea Constituyente”. Ello, conjuntamente con la aparición de un personaje que vivía en las afueras de la ciudad: un ermitaño rechazado por la comunidad en general, que atraía a los niños y a los adolescentes y que entró en contacto con uno de los del grupo, quien supuso que ello les posibilitaría imbuirse de los problemas de la gente. Fue el mismo integrante que reconocería que el ermitaño había mal entendido el mensaje, pues ya tenía prácticamente preparado un ejército libertador de niños y adolescentes que se sumaban a la causa por la vía de las acciones violentas.

Aparece entonces la diferencia en los orígenes del descontento: en unos era por hambre, por desamparo y ello lograba conmover a la comunidad a pesar del uso de la violencia; para los “constituyentes” el descontento se canalizaba en un anhelo platónico para que las cosas cambiaran. En la dicotomía Revolución vs, Constitución, el grupo de Emilio pasó inadvertido para los ciudadanos.

Es en este punto del relato cuando conocemos la identidad del narrador. Se trata de René, un abogado al cual acuden Emilio y Francisca y le cuentan todo lo que él después relata, produciéndose un viraje narrativo: René pasa de compartir la historia de otros, a contar su propia historia.

La persecución de las autoridades cerca al grupo y de no ser por la advertencia de la aparición o visión del hijo que Francisca y Emilio no alcanzaron a tener, habrían caído en manos de los persecutores. René los ayudó a salir del país como ayudó a los otros integrantes del grupo a salir de la cárcel (siete meses después recibiría la tarjeta postal que el matrimonio les envió del extranjero y que motivó la narración). El abogado mantiene el contacto con el matrimonio que aun anhela un mejor futuro para su tierra, en la cual ya nadie habla de separatismos. En una de las últimas cartas Francisca le cuenta que nuevamente espera un hijo: “el que haga realidad la utopía de su padre, me desliza Francisca al pie de esa carta”; aspecto significativo, pues en cada giro de la lucha por esa utopía (que sigue siendo nada más que eso) estuvo presente el hijo que nunca llegó.   

“Un adiós al descontento” es una novela de impecable factura técnica, con notables combinaciones de relato y diálogos (de terceros entre sí, o de terceros con el narrador). Se nos presenta un hábil manejo de la dualidad presente-pasado y nos parece interesante el anonimato que mantiene el narrador hasta el capítulo 14, agregando suspenso a la trama. Es un libro en el cual el lector tiene un arduo trabajo, pues el autor en muchos pasajes, nada más insinúa o sugiere.

Es una obra de ficción, no obstante, y en especial para los magallánicos, nos lleva inevitablemente a reconocer tiempos, hechos y lugares, y -como ya lo señaláramos- es un texto político; explora en esos afanes independentistas latentes en los habitantes de una Patagonia resentida y que tiene a su haber, más de una manifestación práctica de aquello, como por ejemplo: la toma de Puerto Natales en 1919 por los obreros del frigorífico, el movimiento por el Puerto Libre o la crisis del gas en Punta Arenas, y el episodio conocido como “El Gallegazo”, cuando en 1971 y, en plena dictadura, los habitantes de la Provincia de Santa Cruz Argentina, sacaron literalmente con “viento fresco” de su cargo al gobernador de facto, el Comodoro de ejército (R) Carlos Rayneli.

Además, es un texto visionario; ya en su primera edición de 1991, el autor se refería a una Asamblea Constituyente y aludía también a un símbolo tan significativo como la bandera regional; que fuera instituida oficialmente en Magallanes en 1997 (en la vecina Provincia de Santa Cruz, Argentina, hicieron lo propio en octubre de 2000). Nos preguntamos también al repasar las páginas de Mimica, si en algo nos anticipó el “estallido social” que se inició en 2019.

En síntesis, Eugenio Mimica nos regala una maravillosa, atingente y visionaria novela, una obra que marca un hito en la historia de la literatura magallánica y que tiene más que merecida esta segunda entrega, gracias a la acertada gestión editorial de la Universidad de Magallanes.

Eugenio Mimica Barassi nació en Punta Arenas en 1949, fundamentalmente cuentista, ha publicado también estudios literarios. Esta es su única novela y marca un punto de inflexión en el fondo y en la forma de su narrativa.

* “Un adiós al descontento”, Eugenio Mimica Barassi -2ª edición- Ediciones Universidad de Magallanes, Colección La Espada Encendida, Punta Arenas, 2021, 128 pgs. La primera edición data de 1991 y corrió por cuenta de Mosquito Editores (su portada es la la ilustración de esta crónica).