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Zanetti y el Fiat 128 que brilló en Buenos Aires

Por La Prensa Austral Lunes 5 de Abril del 2021

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Un auto que hizo historia a comienzos de los 2000 fue el Fiat 128 de Hernán Zanetti con el que el destacado piloto regional incursionó en el automovilismo argentina, participando por tres temporadas consecutivas en el Campeonato Nacional Argentino Turismo Pista Clase 2 que se disputaba en el autódromo “Oscar Alfredo Gálvez” de Buenos Aires.

Zanetti logró durante el 2000 y 2002 posicionarse como uno de los grandes animadores en una categoría que era muy competitiva y donde el corredor puntarenense supo como abrirse paso gracias a su calidad conductiva como también el disponer de un auto que estaba a altura de las exigencias.

Para conocer detalles de lo que fue construcción y la participación en Buenos Aires, Francisco “Pirulo” Oyarzo, en su programa Ases del Volante de Radio Polar, conversó con Jorge Quinteros, uno de los artífices en la participación de Zanetti en Buenos Aires.

Quinteros comenzó señalando cómo se gestó la opción de correr en la capital argentina, “Hernán, considerando que estaba decayendo en su momento la Turismo Carretera, que disponía de muy pocos autos, decide abandonar la categoría y adquirir un Fiat 128 para competir en la categoría 1300, que estaba en boga por la cantidad de pilotos que tenía”.

AUTO DE “TINCHO”

“Ese 128 ya era un auto de carreras que participó en algunas competencias en Cabo Negro, el que perteneció a ‘Tincho’ Gómez. Lo llevamos al taller, le hicimos un repaso y Hernán corrió con el, no recuerdo cuantas pruebas, pero era un auto que ya tenía cierto trajín, con partes estructurales de carrocería deteriorada”.

“Ese fue el puntapié inicial, se decidió adquirir otro auto que estuviera en mejores condiciones, se le eliminó lo malo que tenía y se llevó a Río Gallegos para que le hicieran una jaula estructural. Fue el primer auto en Punta Arenas que tuvo jaula estructural que cumplía con toda la reglamentación Fia (Federación Internacional de Automovilismo)”.

“Para los efectos de ir a Buenos Aires, que era uno de los focos que nos habíamos planteado con este auto, se exigía que la jaula sea con norma Fia, así que se tuvo que hacer toda una tramitación burocrática, con la intervención de un ingeniero mecánico, para cumplir con todos lo parámetros que exigía la federación en cuanto al tipo de construcción, material y soldadura. Todo eso se hizo con el nuevo auto”.

– ¿El auto se hizo en Río Gallegos, regresa a Punta Arenas, debuta en la categoría 1.300, y luego se comienza a depurar la mecánica y la suspensión?

– Nosotros teníamos la idea de tener el auto de regreso en Punta Arenas aproximadamente unos 15 o 20 días antes para realizar todo el armado, porque volvió con el ‘casco’ absolutamente pelado, incluso el auto llegó sin el piso porque el reglamento permitía tener un piso que no fuera el original dado que los autos de esa época estaban muy corroídos”.

“Por uno u otro motivo el auto llegó a Punta Arenas siete días antes de la primera carrera donde era nuestra intención participar con ese auto”.

“En un principio quisimos armarlo para poder competir, pero finalmente se decidió llevarlo a arreglar completo, partiendo desde cero con la pintura y la carrocería, pero cuando volvió el auto casi me dio un ataque porque estaban todos los paneles torcidos por la fuerza y potencia de la arenadora”.

“Al día siguiente circuló la versión de que el auto y la jaula de Río Gallegos llegó. Al taller fue Jorge Guic, vio el auto en las condiciones que se encontraba y nos dijo, ‘¿ustedes piensan correr con esto el domingo?’ Nosotros no supimos qué decirle, dio media vuelta y se fue”.

TRABAJO INTENSO

“Eso para mi fue un incentivo y le digo a mi compañero te animás? Y me dijo sí, asi que le dije a Hernán que terminaríamos el auto para correr el domingo. Hernán no quería porque le gustaba hacer las cosas a medias, pero le digo que iba a quedar mejor que lo que teníamos planificado y el auto se va a terminar”.

“Las primeras 24 horas tuvimos un gran avance pero el cansancio era total. Cuando llegó el viernes el trabajo que hizo Raúl Pizarro fue espectacular, no solamente por lo bien hecho, sino que también por la calidad, teníamos que ponerle el piso y pintarlo todo por dentro, desabollarlo y trabajarlo por fuera para recién ahí pasar por la etapa del armado de mecánica”.

“Los plazos de fueron dando bien y el viernes, ya cuando los allegados comenzaron a ver que la cosa iba en serio y estaba quedando bien, comenzamos a tener más ayuda, se fue terminando y el auto participó y corrió ese domingo en Cabo Negro”.

“Esta anécdota que es real, hubo que vivirla y hacerlo, no mucha gente la conoce. Lo mas lógico en este caso hubiese sido esperar la  próxima carrera, hacer el auto con calma, pero quedó realmente bien, ya teníamos la experiencia de trabajar en el otro auto, teníamos los elementos, pero así y todo quedó en presentación muy poco por corregir, el objetivo se cumplió por todos lados”.

– Entre el 2000 y 2002 están las incursiones a Buenos Aires para competir en la categoría Turismo Pista Clase 2 con muy buenos resultados. ¿Recuerdas una carrera con lluvia, donde Hernán, acompañado por Patricio Faridoni, lidera la prueba pero es sancionado por un toque y termina en sexto lugar?

– “Para nosotros fue una experiencia muy buena pero a la vez traumática, porque toda la logística que hay que tener, la calidad del auto y como hay que moverse bajo el auto es totalmente distinto a lo que uno esta acostumbrado o habituado a realizar”.

“Todos los pasos burocráticos que había que hacer para inscribirse, el tema de la Asociación Argentina, después todo lo que había que pagar, porque cada vez que uno salía a pista se pagaba, era algo a lo que nosotros no estábamos habituados y conllevaba unos gastos extras, además de toda la logística del viaje y de llevar el auto”.

“Hoy en día, esas cosas son más fáciles porque averiguas con mucha gente en Río Gallegos que ha ido o está participando a nivel nacional, con un llamado por teléfono o por whatsapp se soluciona, pero en esa época, nosotros llegamos a la primera carrera y nos encontramos con otro mundo completamente distinto a lo que estábamos acostumbrados nosotros, como llegar a una pista y respetar los horarios”.

PROBLEMAS MECANICOS

“Tuvimos varios problemas mecánicos, sobre todo con las cajas de cambios que era el talón de Aquiles, pero las veces que no tuvimos ese tipo de problemas, el auto se comportó muy bien y Hernán estuvo realmente a la altura de las circunstancias. El balance creo que fue muy bueno, hubo un podio en Buenos Aires”.

“Hay una particularidad, que me gustaría destacar. Ese mismo auto que lo armamos nosotros en el taller y lo hicimos todo allí, es el mismo que se llevó a competir en Buenos Aires en la Clase 2 del Turismo Pista argentino, y es el único que ha ido desde el sur, tanto del lado chileno como argentino, totalmente hecho y nacido en un taller, en este caso de Punta Arenas”.

“Todos los chicos que van a correr de Río Gallegos, o el caso de ‘Marquitos’ Ríspoli cuando fue a correr en la misma categoría, competieron con autos fabricados en Buenos Aires y que los mantienen en Buenos Aires, los pilotos vuelven a su lugar de residencia, pero cuando llegan tienen el auto listo y armado para competir. En este caso nosotros hicimos todo por nuestra cuenta y eso tiene un valor incalculable como también haber obtenido una ‘pole position’ en Buenos Aires es el mérito mas lindo”.

– Este auto ganó la categoría 1.300 ante pilotos como Marcos Ríspoli, Carlos Andrade, Jorge Guic, Víctor Pacheco, “Fito” Dübrock, “Toño” González, Yanko Masle, Jorge Cvitanic, donde Hernán es campeón después de 15 años. ¿Qué recuerdas de ese campeonato?

– “Salir campeón no es solamente correr, son un montón de factores, no solamente tener un buen auto o piloto, también hay que tener un equipo que esté a la altura de las circunstancias y después, en el automovilismo, la palabra suerte no me gusta”.

“Creo que los resultados se dan en función a todo el trabajo que uno puede hacer y la experiencia por sobre todo y preveer ciertas cosas para que no se rompan o caigan, obviamente estamos hablando de fierros, las cosas pueden fallar, cuando todos están en pos de que fallen lo menos posible. Si todos los planetas se ordenan los resultados salen a la vista, entonces el factor suerte ya queda bastante excluido”.

“La idea fue proponernos salir campeón, significaba pensar en que si tienes seis llantas hay que tratar de tener ocho, si tienes una caja de cambio muy buena tratar de tener dos, si tienes un elemento mas fusible, que son los que se rompen, hacer una reparación rápida, tener un motor bueno que acompañe. Nosotros nos preocupamos de conseguir elementos y tener cosas, revisar todas las carreras, que el auto estuviese prácticamente integro, chequear constantemente todo”.

“Hernán se concentró en el objetivo del campeonato, todo eso hizo un redondeo que de las seis carreras que se corrieron en ese campeonato ganáramos tres, saliéramos en dos segundos y en una terceros, eso hizo que pudiéramos obtener el campeonato”.

“La categoría tenía un reglamento que era bastante libre, significaba que se podían hacer muchas cosas. Eso hacía que fuera extremadamente competitiva y que los costos no eran de lo más baratos pero, al ser motores pequeños, de una cilindrada 1300, los costos en definitiva eran ostensiblemente mas baratos que la Turismo Carretera, asi que los trabajos fundamentales estaban en la tapa de cilindros y eje de levas, ambos eran libres. El que obtenía mayor rendimiento era quien tenía los mejores resultados”.

– ¿La relación con Angel Griggio, preparador argentino del Fiat 128 Banana Competición, no sólo los acogió en Buenos Aires como preparador, sino que se entrelazó una gran amistad?

– Si, en realidad también es una anécdota, nosotros fuimos a correr, el primer año en Buenos Aires, con el mismo auto que corrió en Punta Arenas, con algunas mejoras pero para nosotros era mucho mas conveniente alquilar un motor a que lo hagamos nosotros”.

“Lo que hicimos fue elegir un preparador con él que fuimos a la primera carrera, probamos el auto y estábamos a ocho segundos de la punta, con un motor echo en Buenos Aires”.

“La distancia era enorme. En esa carrera se largó bien atrás, pero se rompió la caja y hasta ahí nomás llegamos. Para la segunda colocamos otro motor, que en el banco de pruebas era una maravilla, pero fuimos a la pista y otra vez estábamos a seis segundos de la punta”.

“Hernán estaba muy molesto y me dijo que cargara todo y nos fuéramos. Yo no sabía qué hacer, por tanto esfuerzo para ir y tan decepcionado por todo”.

“En el box de al lado había un auto de otra categoría y fue el que hizo el ‘1’ entre 50 autos y el mecánico que estaba al lado escuchó toda la conversación, los gritos que pegaba Hernán y me dice, ‘che pibe ¿qué le pasa?’ Le digo, pasa que el motor no anda, estamos a seis segundos de la punta, la carrera anterior estábamos a ocho, quiere que cargue todo y nos vayamos”.

TAPA DE CILINDROS

“Me dice, ‘no, ustedes vinieron de Chile, cómo se van a ir. Mirá, yo le presto una tapa mía y te aseguro que vas a estar ahí’. Entonces llamó a Hernán y le digo que la persona de al lado nos ofrece una tapa y que vamos a correr un montón”.

“Claro, me lo dijo el mecánico de la otra categoría donde había pilotos de renombre nacional, aparte el tipo en ningún momento dijo ‘yo se las arriendo, después arreglamos’, no, fue sólo de buena onda”.

“Hernán me dice ‘no, no, después si rompo todo tengo que seguir pagando, no podemos gastar más plata’. Yo le digo tenemos que correr, ya estamos acá, cómo no vamos a participar. Me dice, bueno, haz lo que quieras”.

“Yo volví como loco y le dije, sí, tráigame la tapa. El hombre llama por teléfono a sus hijos al taller, que quedaba bastante lejos del autodromo, y les dice, ‘viste la tapa de Fiat que está en el armario, tráela ya para acá y todas las herramientas’. No sé cómo lo hicieron, pero a los 20 minutos estaban ahí, trajeron todas las herramientas y no sé, yo nunca en mi vida había cambiado una tapa de cilindro como esa, la pusieron, lo pusieron en marcha y ya era la hora de salir a clasificar, entonces este otro (Hernán), de mala gana, se pone el buzo, el casco y salió a clasificar quedando a nueve décimas del primero, y a todo esto, entre tanto problema y tanta discusión, sin carburar el motor y sin alinearlo bien. Era tanta la amargura por el motor, salir y quedar a nueve décimas de la punta solamente con el cambio de la tapa de cilindros fue espectacular”.

“Ese fue el comienzo de la relación que después seguimos teniendo con Banana, donde tuvimos esa pole, y una carrera en la que salimos terceros y otros resultados que se obtuvieron que fueron todos con la mecánica de él, Angel Griggio”.