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Pandemia, centralismo y Gobiernos Locales

Por Arturo Díaz Jorge Flies Martes 11 de Mayo del 2021

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Llevamos ya más de un año conviviendo con esta pandemia que ha puesto en evidencia la desigualdad en nuestro país y la necesidad de que la salud sea un derecho universal, independiente del tamaño de nuestras billeteras. La situación actual ha hecho aún más manifiesto el malestar que se viene incubando por décadas en la ciudadanía en torno a diversas formas de inequidad: endeudamiento, agotamiento del sistema de pensiones y privatización de los derechos sociales, la insuficiencia de nuestra democracia para incorporar a la ciudadanía en espacios de incidencia real.

Es difícil determinar cuáles son y cuáles serán los alcances finales de una pandemia mundial de las características que estamos viviendo. No obstante, es necesario ir reconociendo algunas realidades que se van desnudando y preparándonos para el proceso de reactivación que vendrá.

Durante la semana pasada, un artículo publicado en la prestigiosa revista Science por un conjunto de científicos/as chilenos/as confirmó con datos elocuentes algo que suponíamos: el vínculo que hay entre viralización de contagio y la cantidad de muertes con las condiciones socioeconómicas en varias comunas del país. El mismo estudio demostró que las personas en edad económicamente activa de comunas de menos ingresos mantuvieron su movilidad en tiempos de cuarentena, seguramente empujadas por su tipo de empleo y contrato, a diferencia de sectores donde habitan familias de mejor condición socioeconómica. Exigir “quedarse en la casa” sin ofrecer apoyo económico es una fórmula que en el Chile actual es simplemente irreal.

A finales de marzo, Junaeb publicó un estudio en donde advierte que por primera vez en décadas se incrementó la desnutrición (malnutrición por déficit) en niñas y niños. Las familias más pobres de Chile que pre-pandemia vivían al día y en base al endeudamiento permanente con casas comerciales, hoy están más expuestas al contagio del Covid y están pasando hambre.

Las diversas caras de la desigualdad en conjunto con los efectos de la crisis sanitaria instan a un análisis crítico respecto al manejo de la pandemia en los perjuicios directos a la comunidad. La falta de ayudas directas que entreguen certidumbre ha puesto a familias más pobres de Chile, sencillamente, más cerca de la muerte y el hambre.

En el lado positivo, hemos visto el nivel de excelencia —a nivel mundial— de nuestro sistema público de atención primaria para llevar a cabo el proceso de vacunación. ¿Qué pasaría si el nivel de recursos que se le ha dedicado a este esfuerzo estuviera presente en lo cotidiano, a través de un sistema único de salud universal? Hay una enseñanza muy importante respecto a cómo debiera funcionar nuestro servicio público de salud cuando es universal y gratuito. Al mismo tiempo, es una demostración de lo importante que pueden ser los municipios. Los Cesfam han sido claves no solo con la inoculación, sino también en la administración de estrategias locales, difusión adecuada de las estrategias de cuidado y en la política del TTA (testeo, trazabilidad y aislamiento).

Lamentablemente, el carácter centralista de nuestro país ha subutilizado sus agencias locales e implementado medidas en Magallanes desde Santiago sin considerar contextos específicos, climáticos, estilos de vida, alimentarios y comunitarios.

 

Desde los puestos que esperamos ocupar próximamente en la gobernación de Magallanes y la alcaldía de Punta Arenas, creemos que podemos instalar un trabajo conjunto que le cambie la cara a nuestra región. La pandemia está lejos de terminar y el 2021 será clave para poder enfrentar su etapa final, al mismo tiempo que para implementar un plan de manejo enfocado en seis áreas: 1) Control de la pandemia con buen manejo de fronteras regionales, testeo, trazabilidad y aislamiento con apoyo social a las personas y familias en cuarentenas por contagio o contacto, 2) Apoyo directo a personas, familias y juntas de vecinos para ollas comunes, canastas y servicios básicos, 3) Reactivación económica, con énfasis en PYMEs, emprendimientos de mujeres y jóvenes 4) Estimular la actividad física, especialmente en espacios al aire libre, pero garantizando la opción de hacer deporte a puertas cerradas con resguardos sanitarios, 5) Atender y acoger la crisis de salud mental post pandemia que no ha sido abordada, 6) Acceso garantizado a escolares de la comuna y región a conectividad digital para continuidad de estudios.

 

Este 15 y 16 de mayo no da lo mismo por quién votar. Apostemos por proyectos colectivos, capaces de articularse con diferentes sectores políticos y que tengan vocación real de incorporar a la ciudadanía así como de hacer transformaciones estructurales.