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EDITORIAL

“Trata de personas”, un delito repudiable

Por La Prensa Austral Sábado 31 de Julio del 2021
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E

n el año 2013 la Asamblea General de la Onu decretó el 30 de julio como Día Internacional contra la Trata de Personas, con la clara intención de concienciar a la población y sobre todo a los gobiernos, acerca de la grave problemática que ha acarreado la expansión de este delito a nivel mundial.

Localmente, la ONG Raíces junto a la seremi de Salud presentaron este viernes material informativo que busca educar a la población respecto de un delito que puede afectar a adultos, pero también a niños, niñas y adolescentes de la región, de manera de mejorar la detección de este tipo de situaciones y orientar a los y las afectadas para formular las denuncias ante las instituciones correspondientes.

La “trata de personas” es una acción grave, inaceptable, sobre todo porque implica ejercer abuso a partir de una situación dominante, aprovechándose, por ejemplo, de las necesidades económicas de personas carenciadas. El artículo 411 de la Ley 20.507, que condena el tráfico de migrantes, indica, respecto de este delito, que “el que con ánimo de lucro facilite o promueva la entrada ilegal al país de una persona que no sea nacional o residente, será castigado con reclusión menor en su grado medio a máximo y multa de cincuenta a cien unidades tributarias mensuales”.

Durante los últimos años, muchas mujeres y hombres provenientes de otros países han llegado a nuestra región a desempeñarse en diversas actividades remuneradas; una de ellas, el trabajo en clubes nocturnos, donde han tenido cabida féminas originarias de naciones centroamericanas y caribeñas. Una vez en Punta Arenas, algunas de estas mujeres se han dado cuenta que las condiciones laborales no son las que ellas imaginaban a partir de lo que se les prometió antes de dejar sus países, viéndose atrapadas en un callejón sin salida.

Lo primero que se les debe recomendar a estas mujeres es que si alguna de ellas está enfrentando una situación que atenta contra su dignidad, se atreva y haga la denuncia respectiva ante la policía, que le prestará, junto al gobierno, la ayuda necesaria. Hacerlo no sólo será beneficioso en lo personal, sino que también evitará que otras extranjeras sufran lo mismo a partir de un inescrupuloso comportamiento de quienes creen que se puede traficar con la dignidad de los seres humanos.