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Por causa de la pandemia de Covid-19

Unos 17 millones de niños no habrían recibido vacunas durante el año pasado

Por Agencias Sábado 31 de Julio del 2021

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Unos 23 millones de niños se quedaron sin las vacunas básicas administradas a través de los servicios de inmunización sistemática en 2020- 3,7 millones más que en 2019- según se desprende de los datos oficiales publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef. Esta última serie de cifras globales sobre la vacunación infantil en todo el mundo, las primeras oficiales que reflejan las interrupciones de los servicios a nivel mundial debido al Covid-19, muestran que la mayoría de los países registraron el año pasado descensos en las tasas de vacunación infantil.

Resulta preocupante que la mayoría de estos niños -hasta 17 millones-  probablemente no recibió ni una sola vacuna durante ese año, lo que agrava las desigualdades ya existentes en el acceso a ellas. La mayoría de estos niños vive en comunidades afectadas por conflictos, en lugares apartados donde la atención es deficiente, o en entornos informales o barrios marginales, donde sufren privaciones, como el acceso limitado a los servicios básicos de salud y a los servicios sociales fundamentales.

“Mientras los países claman por conseguir las vacunas contra el Covid -19, hemos retrocedido en otras vacunaciones, dejando que los niños estén expuestos al riesgo de contraer enfermedades devastadoras pero prevenibles, como el sarampión, la poliomielitis o la meningitis”, declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, en ocasión de la presentación de esta documentación.

La aparición de múltiples brotes de enfermedades sería catastrófica para las comunidades y los sistemas de salud, que ya están luchando contra el Covid-19, por lo que es más urgente que nunca invertir en la vacunación infantil y garantizar que se atienda a todos los niños”.

Las interrupciones en los servicios de vacunación fueron generalizadas en 2020, y las Regiones de Asia Sudoriental y el Mediterráneo Oriental fueron las más afectadas. Al reducirse el acceso a los servicios de salud y el alcance de la vacunación, el número de niños que no recibieron ni siquiera sus primeras vacunas aumentó en todas las regiones.

En comparación con 2019, 3,5 millones más de niños no recibieron su primera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP-1), mientras que 3 millones más de niños se quedaron sin su primera dosis de la vacuna contra el sarampión.

Los datos muestran que en los países de ingreso mediano aumenta la proporción de niños no protegidos, es decir, de aquellos que no recibieron al menos alguna dosis de la vacuna. La India registra un descenso especialmente importante, ya que la cobertura de las tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétano y la tos ferina (DTP-3) disminuyó del 91% al 85%.

Debido a  la falta de fondos, a la desinformación sobre las vacunas, a la inestabilidad y a otros factores, también se está perfilando un panorama preocupante en América, donde sigue disminuyendo la cobertura vacunal. Tan sóolo el 82% de los niños está totalmente vacunado contra la difteria, el tétano y la tos ferina, en comparación con el 91% en 2016.

La preocupación de la OMS y de Unicef no se limita a las enfermedades propensas a provocar brotes. Las tasas de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) -que protege a las niñas contra  el cáncer cervicouterino más adelante en la vida- ya de por sí bajas, se han visto muy afectadas por el cierre de las escuelas. Como consecuencia de ello, en todos los países que han introducido la vacuna contra el VPH hasta la fecha, aproximadamente 1,6 millones más de niñas se quedaron sin vacunar en 2020. A nivel mundial, solamente el 13% de las niñas fueron vacunadas contra el VPH, en comparación con el 15% en 2019.

Los organismos trabajan en colaboración con los países y los asociados para alcanzar las ambiciosas metas de la Agenda de Inmunización 2030, de alcance mundial, y que tiene por objetivo lograr que las vacunas esenciales administradas en la infancia alcancen una cobertura del 90%; reducir a la mitad el número de niños no vacunados en absoluto, o niños de “dosis cero”, y aumentar la aceptación de las nuevas vacunas que salvan vidas, como las vacunas contra el rotavirus o el neumococo, en los países de ingreso bajo y medio.