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“La República de Chile”

Por Mauricio Daza Domingo 15 de Agosto del 2021

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Mauricio Daza.

Constituyente por Magallanes

 

Durante los últimos días ha surgido una polémica sobre la decisión de eliminar la expresión “la República de Chile” de una norma que se discutía al interior de la subcomisión de estructura orgánica y funcionamiento que va a elaborar una propuesta de reglamento para la Convención Constitucional. A partir de esto, se han levantado voces que sostienen con escándalo la supuesta intensión de los constituyentes de eliminar nuestra República, borrándola de un plumazo, negando nuestra historia, y abriendo paso a alguna desconocida forma de organización del Estado.

La verdad es que absolutamente nadie ha planteado eliminar la República de Chile, forma de Estado que se contrapone a una monarquía, la cual tampoco se busca instaurar en nuestro país. Por lo demás, dentro de las normas que se aplican al proceso constituyente, se define que la actuación de la Convención Constitucional tiene límites, estableciéndose que el texto de Nueva Constitución que se someta a plebiscito deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas y los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.

¿Qué sucedió, entonces? Se estaba discutiendo una norma la cual dispone que objeto del referido reglamento es “establecer la organización, el funcionamiento y los procedimientos de la Convención Constitucional de la República de Chile, cuya finalidad es elaborar una propuesta de texto de Nueva Constitución”. Durante el debate, se presentaron dos propuestas de modificaciones a esa disposición y que buscaban eliminar la expresión “la República de Chile”: una de iniciativa de la convencional Udi Constanza Hube y otra de Rosa Catrileo, convencional de escaño reservado Mapuche. La primera se fundaba en consideraciones técnicas y jurídicas, y la segunda en aspectos simbólicos y políticos en cuanto a que la convención le pertenece a los distintos sectores de la sociedad que han impulsado el proceso constituyente. La convencional Hube finalmente retiró su indicación y la convencional Catrileo estuvo por mantener la suya, siendo finamente aprobada.

Cabe destacar que esta misma subcomisión estableció como principio del reglamento la “Plurinacionalidad”, con lo cual también se ha querido señalar por algunos sectores que estaríamos frente a una decisión que buscaría desintegrar el país, cuando en realidad sólo se dispuso que en la integración y funcionamiento de los órganos de la Convención y su relación con la comunidad se tendrá en consideración a los pueblos originarios, en un contexto donde ellos ya se encuentran incorporados en el proceso constituyente a través de escaños reservados. De esta manera, no se ha creado un “Estado Plurinacional” ni se ha hecho ninguna definición nueva en relación a cómo ha funcionado la Convención hasta la fecha.

Más allá de la forma como sectores de la derecha política y económica se encuentran decididos a tratar de hacer fracasar el proceso constituyente con el fin que la Constitución del 80 se mantenga vigente, obstruyendo internamente  el funcionamiento de la Convención y desprestigiándola frente a la opinión pública recurriendo al engaño y la mentira, lo cierto es que el proceso constituyente abre las puertas para que se escuchen voces que han sido sistemáticamente ignoradas por un discurso oficial, el cual ha ocultado la enorme y rica diversidad que existe en nuestro país, la que debe estar reflejada en una nueva carta fundamental, más democrática y digna, y que permita que podamos definir nuestro propio futuro desde nuestros territorios. Ese es el camino que estamos recorriendo quienes trabajamos de forma intensa y seria en el proceso constituyente, por sobre el comidillo vacío y las polémicas artificiales.