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Sag dispuso cierre del matadero Koba hasta solucionar falencias

Por La Prensa Austral Martes 28 de Septiembre del 2021

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Luego que veterinaria sufriera un golpe eléctrico en una tarea inspectiva

Las cada vez más estrictas medidas y exigencias llevan a su administrador a no descartar el restituir la responsabilidad del Centro de Faenamiento de Autoconsumo a la municipalidad fueguina

El Servicio Agrícola y Ganadero (Sag) dispuso el cierre del Centro de Faenamiento de Autoconsumo (CFA) Koba de Porvenir (ex matadero comunal del mismo nombre), después que una veterinaria de ese servicio público, que cumplía funciones de inspección de canales ovinas al interior del recinto (ubicado en el kilómetro 1,5 de la ruta al cordón Baquedano), sufriera una descarga eléctrica, que obligó a su traslado a la Asociación Chilena de Seguridad de Punta Arenas, al no existir esa institución en esta ciudad. El cierre afecta la producción de carnes frescas en la capital fueguina, que ahora deben traerse desde Cerro Sombrero y Punta Arenas.

Al respecto, el director regional del Sag, Gerardo Otzen, en oficio del 22 del presente remitido al seremi de Salud (s) Eduardo Castillo, le explica que ante el incidente registrado el 15 de septiembre, el Sag tomó la medida de suspender la inspección sanitaria en el establecimiento, hasta mejorar el sistema eléctrico por una persona acreditada del Sec (Servicio de Electricidad y Combustibles), situación que le toca velar a la autoridad de Salud.

Además, refiere que el plantel carece de personal suficiente para las faenas que cumple, en relación al número de animales que sacrifica, lo que obliga a los inspectores del Sag a cumplir labores que no les compete y que los expone a accidentes laborales, como un corte sufrido por otra funcionaria en una tarea anterior. Situaciones que -asegura- se han expuesto al administrador del matadero por el jefe del Sag de la oficina del sector, sin obtener solución.

Piden capacitación de personal

Asimismo, Otzen le recuerda al seremi (s) que en su propio oficio de junio de 2019, “frente a irregularidades de inocuidad en dicho establecimiento, se solicita que la administración debe implementar un plan de capacitación del personal a cargo de la faena, el cual permita dar cumplimiento a hábitos higiénicos por parte de éstos y debe incluir aspectos de manipulación de alimentos y técnicas de aseo y limpieza, lo que al día de hoy no ha ocurrido”.

Agrega que por parte del Sag, en noviembre de 2019 se detectó peligro en el CFA Koba con observaciones en electricidad, faltas en cálefon y en higiene del inmueble, lo que sigue pendiente de regularizar. Finalmente, hace ver que pese a las deficiencias de buenas prácticas, infraestructura y mantención, el administrador las ha acogido y corregido, pero que es necesaria una inspección en conjunto entre el Sag y Salud, junto al administrador de la planta, para buscar una solución definitiva de los problemas.

“Exigencias del Sag son desmedidas”

“Este es un tema que tiene varias aristas y yo entiendo que el Sag tomó le opción de cerrar el matadero porque hubo una falla eléctrica que le ocasionó un golpe de corriente a la doctora que estaba inspeccionando una canal, pero en ningún instante, desde mi punto de vista, eso atentaba contra la vida o salud de un ser humano. Yo sabía que algo pasaba, pero ningún electricista me detectó esa falla, que no era frecuente y creo que ante eso se tomó una determinación muy drástica de cerrar el plantel”, expresó Jorge Oyarzún, administrador del CFA Koba y representante de la sociedad del mismo nombre.

“Después hay otras observaciones con las que se me denunció al seremi (s) de Salud, como que existe falta de personal. Efectivamente es así, pero hoy me siento colapsado porque no hay gente para faenar, los jóvenes ya no quieren cumplir esas funciones, es un oficio muy antiguo y hoy nadie se quiere manchar con sangre, con suciedad, pero eso no es mi culpa para que falte personal, pero el Sag me quiere imponer cierta cuota de personas”.

“Pero con cuántas personas hago el trabajo es mi decisión y tengo claro que con dos operarios puedo faenar 10 vacunos al día. Cuando había más de diez, siempre agotaba los medios para contratar más personas por día y me iban a ayudar, nunca me negué a esa posibilidad. Pero referente a los lanares, ahí sí hay un problema porque se necesita más personal: para 20 borregos requiero 4 personas, entonces se hace hasta anti rentable tantos para un faenamiento de esa índole”, detalla el empresario fueguino.

Corte sufrido por inspectora

En relación al corte sufrido en una mano por una inspectora del Sag, detalló que la funcionaria estaba expurgando y se cortó con el cuchillo que usaba, algo que puede pasar en una empresa que usa herramientas cortantes. “No es algo anormal y yo nunca me enteré que ella había tenido ese accidente, porque nunca se me informó, para que pueda colaborar y aportar a la investigación de porqué ocurrió. Desde mi punto de vista, sucedió porque ella no estaba usando guantes anticortes, aunque era libre de utilizarlos o no”.

Por lo explicado, Oyarzún dice estar redactando una carta donde expone sus descargos al director regional del Sag y al seremi (s) de Salud, con copia al alcalde Gabriel Parada (cabe recordar que el recinto es de propiedad municipal y que Koba lo arrienda desde hace tres décadas). “Mi punto de vista es que los personeros del Sag son muy exigentes, porque normalmente trabajan con mataderos de exportación y sus estándares de evaluación son muy altos”.

Dispuesto al diálogo

Finalmente, el empresario expone que ante lo sucedido está disponible para integrarse a una mesa de trabajo que supere los problemas, en la que participen tanto el Sag regional, la municipalidad de Porvenir, la Seremi de Salud y él mismo, donde se hable con sinceridad y se expongan todos los puntos de vista, tendientes a solucionar todos los inconvenientes y malentendidos que dieron origen a la suspensión. Y es que no sólo lo afecta como responsable del CFA, si no -sobre todo- perjudica a la comunidad.

“Todo esto es muy desmotivante y dan ganas de no seguir”

Administrador del matadero Koba, Jorge Oyarzún.

“Por ejemplo, quieren que ponga una persona exclusivamente para expurgar, pero en un matadero de autoconsumo los costos no dan. En mi carta pido que analicen si la inspección médico veterinaria la puede hacer el Servicio de Salud, como era antes, ya que el Sag desmotiva porque son demasiado exigentes y me lleva a no querer mantener este servicio. Incluso estoy dispuesto a traspasarle los derechos a la municipalidad, con ciertas condiciones, y que el matadero para Porvenir no se pierda, porque ellos podrían contratar cinco o seis personas y mantenerlos ahí, haya faena o no, porque para un particular ya no parece rentable”, se sinceró Jorge Oyarzún.

Puso por ejemplo la exigencia que la red eléctrica deba ser inspeccionada por un funcionario del la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, Sec, lo que retrasaría la apertura del matadero por otros 15 días. Afirma que un electricista acreditado ya revisó y cambió toda la instalación del sector donde se señala el golpe de corriente, obra que el propio Sag constató.

“Jamás va a ser mi idea que alguien se exponga a ese tipo de accidente, que suele pasar cuando se usan elementos eléctricos con las manos mojadas, lo que además es difícil de detectar. De hecho, estoy esperando el informe técnico para que me diga si tiene relación con la línea de tierra, que se había hecho nueva”.

Oyarzún reafirma que no está dispuesto a que el Sag le diga con cuántas personas debe trabajar, y que si se le insiste en ello definitivamente no reabrirá el matadero y le endosará la responsabilidad al municipio.

Fotos Félix Iglesias M.