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  • Angela Irlanda Navarro Arteaga

Efecto de la pandemia: Aumenta consumo de medicamentos para inducir el sueño

Por La Prensa Austral Domingo 2 de Enero del 2022

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Una demanda que supera en tres veces el periodo normal y listas de espera mayores a dos meses son una realidad instalada en lo que respecta a salud mental en Magallanes. Este es parte del impacto que tuvo la pandemia del coronavirus y las mayores restricciones sanitarias. Las situaciones que se ven y viven a diario, el duelo, los temores, las precariedades, los problemas económicos, el encierro y la soledad son sólo parte de un panorama que para muchos fue desolador y asfixiante.

Esta fue una situación ampliamente alertada por especialistas, quienes daban cuenta del aumento de la demanda por presión asistencial. Aun así la aparición de la Zopiclona, un fármaco inductor del sueño que se vende con receta retenida, figura en la lista anual de los diez medicamentos más vendidos en el país, lo que sorprendió a los especialistas, quienes advierten que es el reflejo del impacto de la pandemia, por lo que esperan que no se mantenga en el ranking.

El seremi de Salud (s) de Magallanes, Eduardo Castillo, detalló que “en este listado hay muchos medicamentos que son de uso muy común y que principalmente están vinculados al área de la analgesia. Lo que sí llama la atención es que aparezca un inductor de sueño, que por primera vez aparece en este listado de los medicamentos más vendidos. Esto refleja lo que ha sido la pandemia para la comunidad, que sabemos que ha aumentado los problemas de salud mental. Hay un aumento de la dificultad para conciliar el sueño, relacionado a situaciones de estrés, de falta de concentración y la incorporación de este medicamento que es la zoplicona, es el reflejo de eso”.

La autoridad sanitaria puntualizó que se trata de un medicamento que se vende con receta médica retenida, por lo que es controlado y prescrito por un médico como parte de tratamientos. Además es un fármaco que está disponible hace años, pero nunca se había observado a este nivel. Tradicionalmente los medicamentos más vendidos son analgésicos o de medicamentos de temporada, como los antialérgicos.

“Los inductores deben usarse por un tiempo breve, para que la persona pueda alcanzar el sueño y el sueño profundo. La idea es que no sea más de tres meses y siempre debe ser prescrito por un médico”, agregó Castillo.

El ranking de los
más vendidos

El Instituto de Salud Pública dio a conocer los medicamentos más vendidos entre enero y octubre de 2021, donde el somnífero fue el sexto fármaco que más compraron los chilenos.

Considerando el total de unidades vendidas, el Paracetamol de 500 mg es el medicamento más vendido. En segundo lugar, se encuentra el Losartán de 50 mg, luego el Ibuprofeno de 600 mg y, en cuarto lugar, el Ketorolaco de 10 mg, mientras que en el quinto lugar, un antijaquecoso de marca. De esta manera los analgésicos/antiinflamatorios son los medicamentos que más se adquirieron en el mercado privado chileno en el año 2021, ocupando la mitad de los medicamentos del ranking.

Reacciones adversas

En relación con reacciones adversas relacionadas con los medicamentos más vendidos, se han recibido 172 notificaciones por reacciones adversas asociadas a Paracetamol, cuyas manifestaciones más frecuentemente reportadas fueron náuseas, dolor abdominal y vómitos. Respecto a Losartán, se han recepcionado 83 informes por mareo, taquicardia y cefalea, mientras que para el Ibuprofeno, 56 notificaciones, observándose que vómitos, taquicardia y nefritis intersticial fueron los eventos más notificados.

En tanto, para Zopiclona, se pesquisaron 108 notificaciones, las cuales declaran, entre sus manifestaciones más frecuentes, somnolencia, sabor amargo y taquicardia.

Al respecto, el químico farmacéutico recalcó que “todos los medicamentos pueden producir efectos secundarios y los que se toman por largo tiempo sin indicación médica también. Uno de los peligros de la automedicación es que la persona no busca la causa y por lo tanto el diagnóstico es tardío, no debería haber ninguna persona que consuma un medicamento de forma crónica si el médico no se la ha dado de forma crónica. Eso pasa con muchos medicamentos para la acidez o la gastritis. Con el omeprazol o la ranitidina se les exige receta no porque sea de riesgo, sino porque las personas los consumían por largo tiempo y cuando finalmente consultaban se daban cuenta de que era un cáncer gástrico, que tiene una incidencia muy alta en Chile. Es por eso que el control se realiza cuando el medicamento es de riesgo o cuando el consumo continuo retrasa el diagnóstico”, finalizó.