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La extinción de la oscuridad

Por La Prensa Austral Viernes 6 de Mayo del 2022

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Por Valeria Gómez Silva

Magister en Ciencias mencion Manejo y Conservación de Recursos Naturales Subantárticos

Curso de Conservación de Ambientes Australes

Universidad de Magallanes

L

as estrellas han sido las maestras de grandes filósofos y artistas. La tranquilidad de la noche ha sido fundamental en la historia de la humanidad, por lo que tenemos una íntima relación con ella. Sin embargo, esta relación se está viendo amenazada por nuestro miedo innato a la oscuridad.

Todos alguna vez, le pedimos a nuestros padres que nos dejaran una luz encendida al momento de dormir, para espantar a los monstruos que se escondían en las sombras. Este temor que nos protege, también nos puede lastimar, ya que un exceso de luz puede traernos consecuencias negativas.

Todos los organismos poseemos un ritmo circadiano que se regula con las fases de luz/oscuridad. Este determina los patrones de sueño, de alimentación y hormonales, entre otras funciones. En sitios muy iluminados este reloj biológico se desconfigura, traduciéndose en un aumento en trastornos psiquiátricos, tales como el trastorno bipolar y la depresión, y de enfermedades cardiovasculares. Del mismo modo, los otros animales también sufren consecuencias: por ejemplo, las polillas se ven atraídas a las fuentes de luz artificial, aglomerándose alrededor de ellas hasta que mueren de agotamiento. Un estudio realizado el año 2021, en Alemania, determinó el impacto que tiene este aumento de mortalidad en la morfología de polillas, encontrándose que en sitios altamente iluminados las hembras nacen con un menor tamaño ocular. Por otro lado, en las plantas, la luz puede alterar la fotosíntesis, causando una desincronización entre ellas y el resto de los organismos. Por ejemplo, la floración temprana o tardía puede reducir la polinización, produciendo menos frutos o de menor calidad.

Pese a todos estos impactos, la luminosidad no se toma en cuenta al momento de determinar si un proyecto pasa a través del Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, con la excepción de un proyecto que se instale en regiones con importancia en la observación astronómica. Esta desprotección es gravísima, especialmente en zonas frágiles como la mediterránea, que tiene uno de los ecosistemas con mayor aumento de luminosidad a nivel mundial. Siendo, además, una zona sumamente importante tanto productiva como ecológicamente, ya que, por un lado, sostiene un gran porcentaje de la agricultura del país, y, por otro, es considerada un hotspot de biodiversidad y endemismo.

Una buena noticia es que se realizó una reforma en la Norma de Emisión Lumínica, aumentando las restricciones referidas al espectro de las luminarias, a lo largo de todo el país e incluyendo la protección de la biodiversidad y de la salud humana. Estas restricciones son mayores en áreas vinculadas a especies amenazadas o en zonas de reproducción de aves marinas y que se vean amenazadas por la luminosidad.

Este es un gran avance, pero es importante que se siga avanzando hacia mayores restricciones técnicas y que sea incluida en los Estudios de Impacto Ambiental, cosa de generar las medidas de mitigación necesarias.