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Puertas y puertas

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 5 de Diciembre del 2022

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Emilio Boccazzi Campos
Arquitecto

El concepto de puerto y de puerta tiene relación etimológica y por lo tanto en algunos aspectos representan conceptualmente más o menos lo mismo. El paso de un lugar a otro. De mar a tierra, sería como pasar de un lugar a otro. La puerta de entrada, a un territorio, a un país, región, ciudad o territorio se produce desde el medioevo (o de mucho antes con los chinos o los vikingos llegando a territorios ignotos) a través de la navegación y de los puertos o puertas de dichos lugares.

La Región de Magallanes que lleva el nombre del gran navegante portugués Fernao de Magalhaes o Hernando de Magallanes que lo hacía bajo la representación de la Corona Española, cambió los paradigmas del mundo moderno. A continuación, Pedro Sarmiento de Gamboa, Drake, Cavendish. Más tarde, Fitz Roy, Parker King y luego Roald Amundsen, Shackleton y nuestro héroe chileno, el piloto Pardo. Los navegantes más osados e ilustres del mundo, tienen como denominador común haber transitado, explorado y circulado por los mares australes, y desde su fundación en 1848, las misiones Antárticas desde fines del siglo XIX y comienzos del XX, haber tenido al modesto puerto de Punta Arenas, como su última estación en camino hacía la Antártica.

El establecimiento de Punta Arenas, con su estratégica fundación por parte del Estado de Chile, permitió o facilitó ser punto de surtimiento de agua dulce y carbón para la incipiente navegación a vapor que comenzaba a darse regularmente desde Europa al Pacífico, desde Alemania o Inglaterra.

Dicha condición de puerto o puerta, fue su “leit motiv” por espacio de sus primeros 70 años, hasta la creación y apertura del canal de Panamá. Sin embargo, la gran cantidad de barcos de gran eslora siguen transitando el estrecho de Magallanes. Por otro lado, el creciente interés en el continente del futuro (o del presente) como lo es el territorio antártico, con su creciente turismo al continente blanco, hacen que tengamos motivos más que suficientes y fundamentados para pre-pararnos para estar a la altura de los desafíos que significan esta tremenda oportunidad.

Sumemos además las perspectivas (y altas expectativas) de que Magallanes explote al máximo su potencialidad para exportar combustibles producidos con energías renovables, el hasta este momento, repetido hasta la saciedad recurso denominado hidrógeno verde. Junto a lo anterior, el turismo de sus canales y su Novena Maravilla, como lo es la cordillera de Darwin, la pesca de altamar, la Carga Mundial entre Océanos que seguirá pasando en mayor o menor medida por el Estrecho, lo que hace que trabajemos e invirtamos en ello para lograr los frutos de esta posición. (¿Estamos pre-parados si en algún momento el canal de Panamá presenta problemas ante riesgos naturales o antrópicos?).

La respuesta lamentablemente es que NO. Que el dotarse de un gran puerto y una red de apoyo para dar resolución a todos estos desafíos es un tema pendiente y no se aprecian “vientos de cambio” en esta materia. Las oportunidades esperan, pero no tanto. En esto se extraña una actitud y posición “de Estado”. De actuar con previsión y proyección, para hacer mérito a tanta oportunidad estratégica. La riqueza de los maresa, la condición de navegación interoceánica y los desafíos antárticos y la necesidad potencial, de tener que sacar la producción de recursos energéticos, de la ganadería, el metanol, la producción acuícola por citar sólo a las más visibles y obvias, hacen urgente ponerse a trabajar hoy, entendiendo que los proyectos tienen un tiempo de desarrollo y que lo que no se haga hoy no resultará ni dará frutos mañana. 

Algo se comienza a desarrollar en Puerto Williams con la construcción del muelle multipropósito, lo que sin embargo a pesar de ser positivo, es insuficiente, para los desafíos de escala mundial que tiene Magallanes.