Necrológicas

Historias entre viento, mar y soledad: los fareros del fin del mundo en su 185º aniversario

Por La Prensa Austral Jueves 8 de Diciembre del 2022

Compartir esta noticia
89
Visitas

Francisco Sánchez Urra
historiador

El 9 de noviembre se conmemoró el 185 aniversario de la especialidad de Faros, escribiendo historias de servicio y compromiso con el país, en lugares aislados del territorio nacional cumpliendo la fundamental labor de guiar a los navegantes a través de las rutas marítimas australes.

Es de esta manera que la Región de Magallanes y Antártica Chilena es un desafío constante para quienes navegan sus aguas, no tan sólo por los diferentes accidentes geográficos sino además por sus condiciones meteorológicas complejas, cambiantes y extremas.

Un rol fundamental cumplen los “fareros del fin del mundo”, servidores navales de la especialidad de Faro que desempeñan servicios en los lugares más aislados y recónditos de nuestra región, entre parajes maravillosos pero al mismo tiempo inhóspitos, manteniendo, instalando balizas, boyas, sistemas satelitales y operando los fanales que guían a los navegantes en faros que de una u otra forma se han transformado en sinónimo de valor, entrega, sacrificio y servicio al país.

Origen de los 

fareros en Chile

A pesar que ya en la época del imperio ultramar español y en los años de la naciente República se habían implementando los primeros sistemas de señalización marítima, tendrían que acontecer diferentes procesos para establecer formalmente el origen de la especialidad. 

Un hito trascendetal se desarrolla el 9 de noviembre de 1837, cuando se realizó la inauguración del Faro Valparaíso, que hoy lleva el nombre de Punta Angeles, encendiendo así una historia destellante y fundamental para la segura navegación en nuestro país, la cual ya cumple 185 años.

Es de esta manera que se da inicio a la larga historia de los fareros en nuestro país, especialidad ligada muchas veces a la soledad y aislamiento, pero también a las vidas consagradas al sacrificio y al honor, siendo fundamentales para guiar a los navegantes en zonas críticas de navegación.

Los servidores navales que componen los equipos de esta especialidad tienen en sus hombros cientos de historias, las cuales van guiando el quehacer diario de quienes entre viento, mar y soledad desarrollan sus labores, las cuales a pesar de la tecnología aún siguen estando ligadas a la comprensión y dominio de cientos de oficios, así como de la ciencia y técnica más avanzada, siendo una combinación de habilidades que se manifiesta entre el manejo doméstico, como es la elaboración del pan diario, a la mantención de complejo equipo de comunicación satelital, permitiendo el sostén de una red de señalización marítima fundamental en las aguas de Magallanes y Antártica Chilena.

Los fareros en Magallanes

“En Magallanes la red de faros y señalización marítima, resulta fundamental para la navegación segura, siendo un factor clave para el sostenimiento de las rutas de comercio y abastecimiento de nuestro país, teniendo un impacto insospechado a nivel mundial, actividad que aporta al desarrollo nacional y a la acción del Estado, como también a la seguridad e intereses territoriales.

Es importante comprender que a nivel nacional contamos con 1.801 señales, de las cuales 734 se encuentran en aguas jurisdiccionales de la Tercera Zona Naval y son gestionadas por el Centro Zonal de Señalización Marítima, lo que corresponde al 50,3% del total existente en el país. Estas se encuentran compuestas por sistemas de balizas, boyas, ayudas electrónicas y faros que permiten al navegante conocer su posición, ubicar peligros y trazar su ruta.

La odisea de los fareros fue forjada con sacrificio y superando obstáculos para muchos inimaginables, que hombres como Henry Siemsen y George Slight fueron superando y marcando la ruta, a  pesar de las inclemencias que presentaba nuestra geografía.

De esta forma los faros Punta Dungeness y Cabo Esprítu Santo por la boca oriental del estrecho de Magallanes y el faro Islotes Evangelistas en la boca occidental, desde direcciones opuestas, iluminan la ruta en el estrecho de Magallanes, en donde una red de faros y señalización marítima van guiando a quienes siguen tras cinco siglos la blanca estela que Magallanes y Elcano surcaron en tan importante expedición hace más de 500 años, hazaña que se repite cada día con el transitar de diferentes naves, pero que es posible gracias a quienes en el pasado construyeron y heredaron al presente una noble función que día a día guía al navegante.

Centro Señalización 

Marítima

El Centro Zonal de Señalización Marítima de Punta Arenas está compuesto por 41 servidores navales, los cuales desarrollan diferentes funciones, tales como:

– Aislamiento en faros, en zonas recónditas del territorio austral americano.

– Control administrativo de señales, lo cual involucra flujo de tareas, control de procesos y funcionamiento y operatividad de las señales.

 -Mantenimiento tercer nivel, lo cual involucra trabajos en zonas aisladas y difíciles condiciones meteorológicas.

– Capacitación en nuevas tecnologías, como lo son los sistemas satelitales y de energías renovables.

– Aprovisionamiento a faros aislados, lo cual se hace en coordinación con unidades navales, en lugares de difícil acceso.

– En la jurisdicción se cuenta con 7 faros aislados, los cuales son:

– Radio Estación Marítima Isla San Pedro.

– Faro Evangelista.

– Faro Fairway.

– Radio Estación Marítima Bahía Felix.

– Faro Punta Dungeness

 -Faro Cabo Espíritu Santo.

– Faro Islas Diego Ramírez.

El jefe del Centro Zonal de Señalización Marítima de Punta Arenas, teniente primero Litoral Iván Yoma, señala que “es importante recordar que Chile es un país marítimo por excelencia que depende del comercio marítimo, por lo que la red de ayudas a la navegación aporta a nuestro intercambio internacional, pues su existencia permite tener una navegación segura y expedita de las naves nacionales e internacionales, guiando a los navegantes que zurcan los canales australes, contribuyendo directamente a la seguridad de la vida humana en el mar y al cuidado del medio ambiente, evitando accidentes que puedan provocar la pérdida de vidas humanas y contaminaciones irreparables por hidrocarburos derramados o cargas peligrosas al Océano, entre otros”.

Es de esta manera que mantener rutas marítimas seguras, trabajando en la implementación de ayudas a la navegación en apartados rincones de la Región de Magallanes y el Territorio Chileno Antártico, labor que se desarrolla por los fareros del fin del mundo con patriotismo, entrega, sacrificio y profesionalismo.

Faro Diego Ramírez

Camino al territorio chileno antártico se encuentra el Faro Islas Diego Ramírez, pasado el fin del continente americano en una de las zonas más tormentosas del mundo, proyectando a Chile hacia la Antártica.

Es de esta manera que, en un sencillo pero tremendamente significativo letrero se señala “El Faro más Austral del Mundo”, siendo realizado por la dotación de fareros que cumplen periodos aislados de 6 meses en aquellos recónditos territorios.

El trabajo de los fareros es realizado en aislamiento y manteniendo comunicación vía satélite y radio, manteniendo tareas de control de tráfico marítimo y realizando una importante labor de soberanía efectiva en nuestro territorio nacional.

Soportando temperaturas extremas, rachas de viento de 200 kilómetros por hora y un constante temporal, son parte de las condiciones habituales, en que estos hombres deben realizar sus tareas entre mar y soledad.

Los servidores navales que cumplen estas tareas tienen que ser autosuficientes, altamente preparados en tecnología de punta al mismo tiempo que deben aprender a dominar la cocina, mantenimiento y templanza, soportando el duro aislamiento en aquel recóndito territorio.

El soporte logístico de la mencionada repartición se organiza desde el Centro Zonal de Señalización Marítima de Punta Arenas, en donde se preparan los elementos y servidores navales que son destinados a la tarea, coordinando con medios de superficie y aeronavales de la Tercera Zona Naval para el desarrollo del reabastecimiento y relevos de personal.

Es de esta forma que cientos de historias se han escrito por quienes cumplen esta silenciosa y valiosa tarea, en donde los esfuerzos y compañerismo son fundamentales para servir a Chile en “el Faro del Fin del Mundo”.

Fareros en la Antártica

Con la primera Expedición Antártica en 1947 los fareros también cumplieron un rol fundamental, instalando el primer faro en el Territorio Chileno Antártico, el cual destellaba cada 10 segundos usando como combustible acetileno, “una luz chilena en Territorio Antártico” escribió el connotado intelectual chileno, testigo de aquel acontecimiento, Eugenio Orrego Vicuña en su diario de viaje.

En la actualidad 78 ayudas a la navegación de diferente tipo se encuentran en el Territorio Chileno Antártico, siendo los especialistas en faro parte de la Campaña Antártica desarrollando por largos meses tareas de mantenimiento a estos importantes elementos, preparando dos equipos de especialistas que se desplegarán tanto en el OPV 83 Marinero Fuentealba como en el ATF 66 Galvarino durante la campaña 2022-2023.

Historia entre 

viento, mar y soledad

Compartir con los fareros, jóvenes y veteranos experimentados, es escuchar historias y relatos que sorprenden por su compromiso y orgullo, una labor silenciosa y desconocida, que dan cuenta de hombres que manejan desde la carpintería, cocina, pintura, sistemas eléctricos, elctrónicos y satelitales, cargando y arrastrando en cada faena en zonas aisladas su equipamiento y elementos fundamentales para mantenerse en forma autónoma, en donde la lectura y observación del mar van dando cuenta de servidores curtidos por el aire marino y las duras inclemencias meteorológicas, denotando que “el corazón de un farero no late, destella” al igual que el fanal que en medio del temporal guía a los navegantes en los recónditos apartados de nuestro territorio.

Es de esta manera que el suboficial Faro Roberto Araneda Torres, quien actualmente es subjefe del Centro Zonal de Señalización Marítima, señala que “nuestra labor en faros aislados es parte de un servicio que trasciende tres siglos, siendo también la instalación y mantención de las ayudas a la navegación en las rutas marítimas fundamental, estando presente en territorios prístinos de nuestra patria, arrastrando lo que no se puede cargar, implementando tecnología de punta y guiando a los navegantes en nuestro complejo mar, marcando la senda de futuro de progreso para Chile”.

El suboficial Araneda añade que “los fareros del fin del mundo estamos presentes en lo extenso de nuestro territorio, superando las duras condiciones del inhóspito pero maravilloso Territorio Chileno Antártico, haciendo patria en apartados rincones, ayudando a una navegación segura, demostrando con entrega, profesionalismo, valor y sacrificio que nuestra silenciosa labor es por el bien de nuestra patria”.

Agrega que “desde Magallanes hacemos un breve alto para recordar a quienes han forjado el espíritu de nuestra especialidad, señalando la ruta de las nuevas generaciones de fareros, siendo su ejemplo un fanal que nos guía e ilumina, para seguir comprometiendo nuestras vidas por Chile y sus altos destinos”.