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Mayor conciencia y equilibrio en 2023

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 2 de Enero del 2023

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Emilio Boccazzi Campos
Arquitecto

Mientras escribo esta regular y sencilla columna es aún 2022. Cuando usted esté leyendo esta columna será ya el año 2023. Horas de deseos personales y a quienes queremos, estimamos y apreciamos. También deseos e imaginarios para nuestra ciudad, región y país.

Como el espacio para balances es breve y nadie en este momento está ocupado del 2022 del que queremos que ya se vaya y que soplen nuevos vientos, es que me lanzo con algunos buenos y a ratos soñadores augurios para este nuevo año. Pues si no existe sueño no hay motivación y progreso en la vida.

En primer lugar, deseo que cada uno de ustedes tenga la mejor salud, pues ya sabemos que sin ésta, todo el resto de cosas no valen o no son plenamente valoradas o vividas. En segundo lugar la paz y la armonía en sus entornos, afectos, grupos, barrios, trabajos pero en definitiva y lo más esencial, en sus familias y núcleos más fundamentales.

Luego de ello, debo pensar en nuestra ciudad. Que la armonía y el respeto a los demás prime para que vivamos en un lugar agradable, acogedor y donde cada uno se sienta parte fundamental. La totalidad es más que la suma de las partes. Que la ciudad y su economía encuentren ocupación, trabajo y satisfacción para todo el que lo necesite. Que encontremos la armonía entre ser una ciudad de servicios, un enclave productivo de las nuevas energías, y un paso consolidado para acceder a las maravillas naturales que hay en nuestro extenso y singular entorno natural.

Consolidar nuestro turismo, pasa porque todos entiendan que, no sólo es hacer acceder a quienes nos visitan por las maravillas que nos regaló el creador, sino que también es importante nuestra acogida, comportamiento y la paz y tranquilidad que le podemos y debemos aportar a quienes llegan hasta éste final o principio del mundo. Que nunca más, un turista sea arrollado por un noctámbulo fiestero, en momentos en que espera por un viaje al espacio natural que existe en el entorno cercano del estrecho de Magallanes, las Torres del Paine o la Antártica. ¿Qué tan acogedores y respetuosos somos? 

Como nadie quiere lo que no conoce, mi deseo es que progresivamente más gente de nuestra población pueda conocer crecientemente más rincones y parajes de nuestro afamado paisaje. Que mejore nuestro comportamiento con el cuidado y la no contaminación. Que cuando la gente vaya a San Juan, al Parque Chabunco en Punta Arenas, al río Ventisquero en Puerto Natales o lago Verde en Porvenir, deje el lugar que visitó, igual o mejor de limpio. Que mejoren y mejoremos nuestra conducta ambiental. ¡¡El camión recolector no pasa por toda la región¡¡.

Que nuestra naturaleza, en particular nuestro ecosistema marino, sea conservado y cuidado, para que la acuicultura sea realmente sustentable (industria salmonera). Que el generoso fruto que produce esta industria, sea más generoso y accesible a nuestra población, para que realmente haya un aporte y cambio en la dieta alimenticia de nuestra gente y, para que de paso tengamos una mejor salud. La Región de Magallanes produce casi el 6% de la producción mundial de salmones, pero, ¿qué tan accesible es este producto a nuestra población? Lo digo por el elevado precio. Que la industria entienda que tener un producto accesible hará que los habitantes de la región, serán sus aliados si ellos mejoran el acceso a su producto. ¿Cuánto nos vamos a comer los magallánicos de la gran producción salmonera que utiliza nuestros prístinos fiordos, canales y bahías?

Y en materia energética. Que se entienda que todos queremos transitar a una matriz sustentable, de las energías renovables. Donde los combustibles fósiles dejen paso a las energías verdes. Sin embargo, que nuestras autoridades y tomadores de decisiones entiendan que esto, se llevará a cabo en al menos 5 a 10 años en forma masiva, por ello, se debe tener una estrategia progresiva y paulatina, pues si no seremos nosotros mismos los que pagaremos a la fuerza esta transición. El mundo no se hizo en un día decía mi abuelita.

Este 2023, Chile será anfitrión de los Juegos Panamericanos, lo que será el mayor evento por la magnitud y diversidad que habremos organizado alguna vez. Que más que buenos resultados, quisiera que en Chile se instale y quede de herencia de estos juegos, el que se establezca una verdadera política y estrategia deportiva, desde todos los estamentos. No sólo del gobierno de turno, sino que el deporte, el arte y las culturas sean realmente actores o actrices de primer nivel en nuestro Chile. En definitiva que nuestro pueblo se desarrolle en la integralidad. Buen 2023 para usted, para Magallanes, para Chile y para la humanidad.