Necrológicas

El porqué de las cosas

Por Jorge Abasolo Jueves 12 de Octubre del 2023

Compartir esta noticia
71
Visitas

La pregunta se viene formulando hace muchísimos años. ¿Se reconocen los animales cuando se miran frente a un espejo?

Hasta hace unos años se creía que sólo el ser humano era capaz de tener conciencia de sí mismo hasta el punto de reconocerse en un espejo. Sin embargo, ahora los científicos saben que tanto los chimpancés como los orangutanes son capaces de reconocer su reflejo. También hay investigaciones que atribuyen esta habilidad a delfines y elefantes. Todas estas especies viven en un mundo complejo, como el de los humanos, en el que los expertos creen que esta capacidad puede resultarles de utilidad.

Los periquitos y los loros también reaccionan al ver su imagen en un espejo, pero su comportamiento sugiere que no saben exactamente qué es lo que se refleja en el cristal. En contraposición, las urracas sí parecen saberlo, según afirma una última investigación realizada por Helmut Prior, de la Universidad Goethe, en Frankfurt (Alemania) y publicada en la revista científica Plos Biology. Prior puso a cinco urracas unas pegatinas de colores en partes de su cuerpo que sólo podían verse frente a un espejo. Cuando se reflejaron, detectaron las pegatinas y se las intentaron quitar con el pico y las garras en su propio cuerpo, prueba evidente de que habían detectado que el reflejo eran ellas mismas.

Hasta este momento, sólo se habían encontrado estos niveles de reconocimiento en simios. Los expertos aseguran que es posible que se deba a que, para las urracas, sus plumas son más importantes que para otros animales su pelo. De hecho, pasan gran parte de su tiempo de descanso acicalándose.

Según los expertos existen evidencias de relaciones entre ejemplares del mismo sexo en más de 1.500 especies y se sabe que son habituales en más de quinientas. Las relaciones homosexuales más estudiadas son las que practican los bonobos, una especie de primates también denominada chimpancé enano, que vive en el Congo y disfruta de una de las vidas sexuales más activas del reino animal. Parece ser, según los que los han estudiado a fondo, que utilizan esta conducta para aliviar tensiones y formar grupos.

Sin embargo, también tienen relaciones con individuos del sexo contrario de modo que, hablando en términos humanos, son bisexuales.

También hay algunas especies, como las morsas, que mantienen relaciones homosexuales habitualmente y sólo se acercan a una hembra para tener descendencia, aunque, desde los tiernos delfines hasta el mismísimo rey de la selva, la mayoría de los animales tienen este tipo de encuentros de forma esporádica.