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Las calles de mi ciudad

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 16 de Octubre del 2023

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Las avenidas, calles y pasajes de una ciudad son analógicamente al cuerpo humano las venas y arterias, por las que van y vienen las personas, los ciudadanos, el pulso y la vida de una ciudad.

Como en el cuerpo humano, la limpieza y fluidez de las venas y arterias asegurarán un adecuado bombeo de sangre y el que no aparezca un ataque vascular, cerebro vascular, un derrame y todas las patologías que pueden llevar a un ser humano a quedar con secuelas complejas para su vida diaria, la parálisis parcial o total o la muerte.

En la ciudad, el tener arterias heridas, destruidas o con avanzado deterioro es causa de múltiples trastornos, quizás no tan visibles como los que pueden afectar a una persona, pero tienen costos diversos.

Si la ciudad pudiera colocarse en un escáner y se le pudiera hacer una resonancia u otro análisis tan detallado como el que nos practicamos los seres humanos, pudiéramos captar la dificultad de ese organismo llamado ciudad para desarrollar su vida con la mayor normalidad posible, al tener sus vías erosionadas, dilatadas, socavadas y con reiterados cortes por reparación, por su deterioro, la mayor parte de las veces por trabajos defectuosos y cada vez de menor calidad.

Toda esta larga introducción y analogía la realizo para señalar que la ciudad es un organismo en el cual habitamos, nos desplazamos, nos recreamos, educamos, compartimos, sufrimos y sobrevivimos. 

Punta Arenas tiene adecuadas arterias y venas en tamaño (siempre puede ser mejor y siempre pudiera ser peor), pero su estado de conservación para una ciudad que  cuenta ya con 70.000 vehículos es deplorable, por decir lo menos. El estado de sus carpetas de rodado está en un deterioro tal que en algunas cuadras o tramos se preferiría no tener pavimento de hormigón.

Había pensado elaborar una lista por tramos de calles o avenidas para aseverar lo expresado en esta columna (lo que quizás me atreva a hacerlo en una próxima columna para así ayudar a las autoridades sectoriales y edilicias a avanzar en la resolución del problema), pero, por ahora, confiaré en que el lector confíe (valga la redundancia) en lo que expreso, pues, si es automovilista, lo vive tal cual me toca hacerlo todos los días desde que salgo de mi casa literalmente.

Lo más grave de todo es que cada día y semana que pasa el “activo” llamado pavimentos de calzadas, que la ciudad ha acumulado por años y décadas, se deteriora aceleradamente y  ese “activo” se transforma en “pasivo”, que cada vez costará más reponer, pues, por otro lado, mientras se llegue a reparar lo que “se ha dejado estar”, vendrán otros deterioros sumando una red profundamente dañada que costará más y más recursos levantarla.

Todos sabemos que la calidad del suelo en Punta Arenas y un tanto parecido en Natales no son de los mejores, por lo que es muy importante efectuar reposiciones y arreglos duraderos, lo que pareciera no avanzar proporcionalmente con el mayor conocimiento teórico de los materiales, mayor tecnología, infinidad de simposios, la internet, los cada vez más certeros pronósticos del tiempo y, en general, mayor cantidad de información, que parece no avanza de la misma manera que la dedicación, la observación, la rigurosidad, la inspección y el autocontrol para producir más y mejores pavimentos.

Hace 20, 30 o 40 años claramente había menos desgaste, pues había menos vehículos, por lo tanto menos solicitación, pero, claramente, los pavimentos no sólo duraban los 20 años teóricos que más o menos se modelan para las evaluaciones de rentabilidad y de horizonte útil, sino que duraban aún mucho más y prueba de ello son algunos pavimentos que han durado más aun, siendo uno de los más solicitados, por ejemplo, el tramo Costanera entre Independencia y Pedro Aguirre Cerda, el cual ya tiene alrededor de 25 años y tiene uno de los mayores números de pasada de automóviles por hora. Algo ocurrió ahí y para bien.

Por el contrario, hay pavimentos rurales y urbanos que no han alcanzado a usarse y gozarse por 5 años y ya han entrado en franco deterioro. Una vergüenza. O se están llevando el cemento para la casa o los innúmeros controles y precauciones que tiene un material tan complejo como el hormigón no está teniendo un trabajo acorde a la importancia y el costo económico y social que implican estos. No es primera vez que lo estamos diciendo. 

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