Necrológicas

¿Cuál es el aporte para Magallanes del diseño en 100 años?

Domingo 12 de Mayo del 2024

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  • Imagine Magallanes al inicio del siglo XX. Punta Arenas emerge como una ciudad en rápida modernización: la llegada de la luz eléctrica, el crecimiento demográfico y el establecimiento de una estructura política y administrativa más sólida. La Patagonia se fundó con conceptos similares a las grandes urbes europeas. Todos estos avances incentivaron el surgimiento de la prensa regional.

 

Pablo Ruiz 

 

Con la participación de reconocidas figuras de la época como el profesor Juan Bautista Contardi, el médico Lautaro Navarro y el gobernador Manuel Señoret, además del financiamiento de Mauricio Braun, se formó una imprenta en la región, entremedio también existe una figura olvidada el “tipógrafo” argentino Luis Fique, quien al parecer fue relegado de la historia gruesa ya que su oficio era invisible, pero importante. Fique fue parte del equipo técnico creador en 1894 de “El Magallanes” de modernas ocho páginas de extensión.

La aparición de las imprentas y “El Magallanes” abrieron oportunidades para diferentes publicaciones, como el periódico “El obrero”, el primero de su tipo en la región en 1898 o la revista “La Polar” en 1905. Es en este contexto, donde destaca la figura “multifacética” de Contardi, quien era editor de ambas. Estas ediciones no sólo mostraban un verdadero interés por resaltar la tipografía, sino que también se distinguían por la creación de vívidas xilografías que transmitían un mensaje de modernidad. En su interior informaban sobre la contingencia social junto con un fuerte regionalismo, temas vigentes actualmente con un discurso similar que pide autonomía frente al Estado chileno. Las publicaciones son testimonios de los primeros momentos de la sociedad magallánica.

La región experimentó un rápido avance en 1900 y abrió nuevos espacios culturales, atractivos para un gran contingente de inmigrantes, instruidos en diferentes áreas: tipógrafos, artesanos, fotógrafos, profesores y artistas e interesados en fomentar el desarrollo cultural. Estas condiciones propiciaron un amplio desarrollo de la prensa local durante el siglo XIX y el siglo XX, existieron más de 109 publicaciones impresas documentadas en 1920, según Mateo Martinic.

¡Quién se imaginaría en el pasado que alguna vez desaparecerían los kioskos o las revistas! Sólo un lunático podría haber vaticinado el futuro.

Entre las publicaciones de la época surge “La voz del Gráfico” en 1918, este registro fue recuperado gracias a Dusan Martinovic del Museo Regional de Magallanes. Esta revista, escrita por la Agrupación de Tipógrafos de Magallanes, destacaba por su portada a cuatro colores y la exposición de tipografías y tecnologías contemporáneas. En sus páginas, los autores expresan: “Los gráficos puntarenenses debemos estar de plácemes (felicitaciones) de que en esta región austral (en donde muchos creen que todo es trabajar en la crianza de ovejas) se esté fomentando el arte de Gutenberg con tanta eficacia y gusto refinado, que no desdice casi en nada a los trabajos ejecutados en talleres modernos de las grandes ciudades”… “Realizando un trabajo para que el arte no sea un mito en Magallanes”. También contaban con un credo tipográfico.

Para la época, los tipógrafos eran considerados unos de los obreros más destacados, pues requerían habilidades como lectura, escritura y comprensión de textos. Dado el extenso y laborioso oficio de la tipografía, no sorprende que la idea de conformar un grupo fuera innovadora en Magallanes. Esta región, pionera en muchas iniciativas progresistas, vio nacer al primer partido político abiertamente socialista, la implementación de la enseñanza obligatoria, la conquista de la jornada laboral de ocho horas, el surgimiento del primer sindicato y la firma del primer contrato colectivo de trabajo en el país.

En sus inicios el diseño estaba vinculado a las bellas artes, las artes decorativas y al arte aplicado. Este enfoque desencadenó en la institucionalización del diseño gráfico en Chile alrededor de 1960, con la creación de las primeras escuelas en la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica. Instituciones educativas que aún conservan la visión de integrar arte, diseño y arquitectura en un plan común por los tres primeros años de estudio.

“Día Internacional
del Diseño”

¿Por qué se celebra este día? Desde 1997, el Consejo Internacional de Diseño conmemora las funciones esenciales del diseñador gráfico en la sociedad y en el comercio, dando a conocer la importancia de esta profesión y su contribución para generar cambios significativos, convirtiéndose en una herramienta de valor social. Inicialmente esta efeméride fue conocida como «Día Mundial de los Gráficos» después como «Día Mundial del Diseño de la Comunicación», «Día Mundial del Diseño», y desde 2020 como «Día Internacional del Diseño”.​

El rol de diseño continúa creciendo incluso entre guerras, problemas globales y temor en torno a la inteligencia artificial. Este oficio ha sobrevivido, demostrando su capacidad de adaptación, expandiendo su rol y encontrando su espacio en cada momento de nuestra historia, en donde Magallanes no es la excepción.

Desde los gráficos que diseñan para La Prensa Austral que atienden las consultas más curiosas; a los maestros imprentemos y su conocimiento en extinción; a los expertos del papel en Marangunic (y sus más de 100 años); a las imprentas más pequeñas que han tenido que reinventarse o que han ido cerrando de a poco como, Buvinic, Ateli, Costanera; a espacios nuevos para el arte y diseño como Casa Morada quienes con sus ferias autogestionadas realmente han abierto un espacio para otros diseñadores.

Es imposible olvidar el “Espacio Escarabajo” o “La galería”, a las fábricas de ideas como Solaser, Suc Visual, Ts Letreros (y muchos más en el tintero), los diseñadores de servicio público y privado, los docentes de diseño, los que diseñan web, los más dedicados al área audiovisual, especialistas en usuarios, a los tipógrafos (Mauro Bravo, Francisco, ), a todos los diseñadores que cumplen un rol invisible y que orquestan el trabajo de otros tal como músicos en sinfonía.