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Sexo y malversación

Por Abraham Santibáñez Sábado 18 de Mayo del 2024

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En la historia de Estados Unidos ha habido presidentes asesinados, otros sometidos a acusaciones constitucionales. Pero nunca un ex jefe de Estado, quien además se está postulando a la reelección, había enfrentado un juicio criminal. Es el caso de Donald Trump, acusado ahora de usar fondos públicos para ocultar una relación extramatrimonial y apoderarse de documentos secretos.

En agosto se declaró no culpable de 37 cargos que van desde haber puesto en peligro la defensa nacional hasta conspirar para obstruir a la justicia.

El primer juicio, vale la pena recordarlo, se realiza en Nueva York por una aventura con Stormy Daniels, a quien se le pagaron 130 mil dólares en la campaña presidencial de 2016 para que no hablara. El punto no es el pago ni su razón, sino su origen: un hombre de confianza de Trump ha asegurado que eran fondos públicos cuyo único destino era la campaña electoral.

La semana pasada, Stormy Daniels, ex actriz de películas pornográficas, declaró en el tribunal Penal de Manhattan. El martes, según la versión de Efe, contó “de manera relajada, cómo fue la noche que pasó con el magnate en 2006 en la habitación de hotel en la que tuvieron una relación sexual sin protección, testimonio en el que detalló intimidades, como el pijama de satén con el que el político la recibió”.

Al día siguiente, jueves, llegó “con el pelo suelto, gafas de pasta (no metálicas), un vestido verdoso y un cárdigan negro”. Esta vez las preguntas se las hizo Susan Necheles, una de las abogadas de Trump, y no la Fiscalía. Trató de mostrar a Daniels como una persona motivada por el dinero, que odia a Trump y que con poca credibilidad. Cuestionó sus incongruencias y le pidió que precisara si fue Trump o su guardaespaldas quien le pidió su número de teléfono cuando se conocieron en un torneo de golf. También le preguntó por el medio de transporte usó para ir a la cita, y si cenó o no con él la noche que subió a su lujosa habitación de hotel en 2006, cuando ella tenía 27 años y él 59.

El mismo jueves, el juez Juan M. Merchán denegó otra solicitud de anulación del juicio. Recordó que los abogados de Trump negaron en su declaración inicial que había habido tal relación y que los jurados tendrían que elegir entre creerle a Trump o a Daniels. En este intercambio trascendieron más intimidades. “Tú inventaste todo esto, ¿verdad?” preguntó uno de los abogados. “No”, dijo ella. Y luego, cuando dijo que Stormy  Daniels, tenía experiencia con “historias falsas sobre sexo”, ella replicó que el sexo en sus películas es “muy real, justo como lo que me pasó a mí en esa habitación”.

La fiscal Susan Hoffinger quiso saber el efecto de todo en su vida. Daniels aseguró que se había visto obligada a contratar seguridad y tuvo que cambiarse de casa varias veces. Se le preguntó también si hablar públicamente había sido positivo o negativo, respondió enfáticamente: “Negativo”.

La única buena noticia para Trump es que en Florida, donde está acusado de negligencia en el uso de documentos clasificados, el juicio fue pospuesto indefinidamente. Se le acusa desde retención deliberada de información de defensa nacional hasta conspiración para obstruir a la justicia. Se encontraron cajas con documentos almacenadas en el baño, la ducha, en el dormitorio y en una de sus oficinas.