Necrológicas

Las tres zonas de Chile que quedarían bajo el agua en 50 años, según un estudio

Martes 11 de Junio del 2024

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  •  Es inminente que el aumento de las temperaturas globales seguirá generando un aumento del nivel medio del mar con
    los consecuentes efectos del cambio climático en la altura de las olas y las marejadas ciclónicas.

Un estudio con datos de cientos de países, determinó las zonas costeras del mundo que podrían quedar bajo el agua de aquí al año2100 debido al cambio climático, donde destacan tres regiones de Chile.

De hecho, las zonas cercanas a las playas de nuestro país, destacadas en el informe, podrían ser inundadas solo en 50 años más y experimentar anualmente eventos que hoy se consideran extremos.

Los niveles extremos del mar (Nem) se desencadenan por la combinación de marejadas, mareas y olas. En lugares vulnerables, los Nem altos pueden constituir riesgos severos causando daños considerables al desarrollo humano y los ecosistemas marinos.

Es inminente que el aumento de las temperaturas globales seguirá generando un aumento del nivel medio del mar con los consecuentes efectos del cambio climático en la altura de las olas y las marejadas ciclónicas.

Para profundizar en este importantísimo tema, el estudio publicado en la revista Nature Climate Change se enfocó en la evaluación a escala global del aumento del nivel del mar y sus implicaciones para responder a la pregunta ¿Cuál es el nivel de calentamiento más bajo para desencadenar un cambio significativo de Nem hacia el año 2100?

Puntos críticos alrededor del mundo que se verán altamente perjudicados con el aumento del nivel del mar:

“Las costas del Mediterráneo y la Península Arábiga parecen ser los lugares donde los cambios de 100 veces en la frecuencia de los eventos de Nem en 100 años tendrán lugar, incluso si el calentamiento de 2100 está limitado a 1,5 °C ó 2 °C”, señala el estudio.

Sumado a ello, partes de las regiones costeras de las latitudes más altas (cercanas a los polos) de ambos hemisferios son aquellas donde los niveles aún más altos de calentamiento no producirán tales aumentos de frecuencia.

Las costas de América del Norte y la costa noreste de Asia indican un alto grado de variabilidad espacial en los resultados. Sin embargo, el equipo de investigación sugiere en estas regiones se profundice en un modelo más detallado de la dinámica local.

“Las ubicaciones que son sensibles, incluso al nivel de calentamiento más bajo de 1,5 °C identificados en nuestro análisis, son los trópicos y los subtrópicos”, destaca el estudio.

En Chile

En esta dirección -y considerando los resultados expresados en la siguiente imagen- las costas de las zonas norte y central serían las más perjudicadas en Chile con este aumento de frecuencia de Nem. Específicamente, las regiones altamente vulnerables son Atacama, Coquimbo y Valparaíso.

Los hallazgos de este estudio tienen importantes políticas e implicaciones prácticas, ya que destaca que aunque se alcancen los objetivos del Acuerdo de París, los eventos extremos propicios para las inundaciones costeras se experimentarán en frecuencias sin precedentes en muchas costas del mundo, incluyendo a Chile.

El Acuerdo de París centró la política global de mitigación climática para limitar el calentamiento global a 1,5 °C ó 2 °C por encima de los niveles preindustriales.

Es importante resaltar que los resultados permiten identificar los “puntos críticos” de Nem para los cuales son necesarias interpretaciones más profundas. Dichas interpretaciones deberían enfocarse en los sistemas humanos y naturales con el objetivo de apoyar en las decisiones locales y nacionales.

¿Qué zonas del mundo se salvarán de ser inundadas en el 2100?

Acorde al estudio, algunas regiones del mundo, particularmente las costas de Alaska en Estados Unidos y el norte de Europa, muestran una menor sensibilidad a los cambios proyectados en los niveles extremos del mar (ESL).

También lo hacen algunas áreas expuestas a ciclones tropicales, incluso bajo escenarios de calentamiento global elevado.

Estas áreas podrían no experimentar un aumento significativo en la frecuencia de eventos extremos de mar, principalmente debido a su geografía y a la variabilidad natural que ya caracteriza sus condiciones oceánicas y costeras, lo que les confiere una cierta resistencia frente a los cambios inducidos por el clima global, explicaron.