Necrológicas

Larga vida a los hombres

Por Eduardo Pino Viernes 14 de Junio del 2024

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Este 11 de junio se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Próstata, fecha que tiene como objetivo concientizar a la población masculina acerca de la importancia en la prevención de esta enfermedad. Si se pesquisa a tiempo, 9 de cada 10 casos proyectarían un buen resultado, siendo la detección temprana la mejor estrategia ante la elevada mortalidad que presenta una vez detectado sintomáticamente. Las frías estadísticas evidencian que 6 personas mueren cada día en nuestro país por esta causa, siendo el cáncer más letal en varones.  Por esto desde los 50 años, 40 en casos con antecedentes familiares, debe visitarse anualmente al especialista. 

Este tema, junto con una entrevista al médico Waldo Ortega acerca de la expectativa de vida en los varones respecto a las mujeres, nos pueden llevar a reflexionar acerca de algunos factores que inciden en que los hombres vivamos, en promedio en nuestro país, 5 años menos que las mujeres, cifra cercana a los 5,6 que se presentan en América Latina. 

Ortega explica que los hombres no sólo se mueren antes, también lo hacen en mayor cantidad: en el 2019 por cada 100 mujeres fallecidas, perecieron 111 hombres. Como es de imaginar, los hombres presentan mayor cantidad de conductas de riesgo, de muertes violentas, accidentes del tránsito y enfermedades asociadas al consumo de alcohol y tabaco. Los perfiles están claramente diferenciados, pero llama la atención que no haya campañas masivas de prevención con sellos dirigidos a la masculinidad especialmente. De ahí la necesidad que los equipos de salud primaria vayan a los lugares donde se encuentran los hombres para sensibilizar este autocuidado, ya que parece no estaría muy arraigada la costumbre de chequearse sanitariamente por parte de los varones. 

Resulta interesante que, haciendo referencia a la salud, en varios puntos relevantes se observa una mayor vulnerabilidad en hombres que en mujeres. En general las mujeres presentan sistemas inmunes mejorados respecto a los varones, atribuidos en parte a su conformación cromosómica. Esto podría ayudar a explicar que, si bien nacen más hombres que mujeres, cerca de los 50 años se tienda a equilibrar y posteriormente revertir de manera drástica la prevalencia del sexo femenino. Incluso, algunos especialistas expresan que desde los 60 años el hombre envejece más rápido.   

Si bien los tiempos han cambiado aceleradamente respecto a la mentalidad acerca de la masculinidad y femineidad en las últimas décadas; la educación debe tender a respetar las diferencias y construir puentes de comunicación entre los sexos. Eso implica una identificación positiva con la identidad sexual y de género que lleve a evitar estereotipos superficiales, facilistas o promovidos artificialmente; para fomentar aspectos genuinos que llevarán al autocuidado, entre otros beneficios. En el caso de los hombres, deben conocerse y evaluarse los riesgos que en cada etapa de la vida se deben enfrentar, para asumir conductas auto protectoras que redunden en un mayor bienestar, superando prejuicios que contribuyen al descuido ante amenazas que potencialmente llevan a desgraciadas consecuencias. De esta manera, una perspectiva de género que aborde las particularidades de hombres y mujeres, considerando sus tendencias, necesidades e intereses, para fomentar la integración, la igualdad de oportunidades y el autocuidado de cada uno, más que una confrontación artificial o una supuesta supremacía de una de las partes; resultaría de gran ayuda en el bienestar de la gran y más importante categoría a la que pertenecemos: ser personas.