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Godzilla Minus One

Domingo 16 de Junio del 2024

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Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista

Japón, 2023

Director: Takashi Yamazaki

Protagonistas: Ryunosuke Kamiki, Minami Hamabe, Yuki Yamada, Munetaka Aoki

En Netflix

Cuando el cantante argentino León Gieco le pedía a Dios que la guerra no le sea indiferente porque “es un monstruo grande y pisa fuerte”, quizás estaba pensando en Godzilla, aquella criatura de gran tamaño mitad dinosaurio mitad lagarto que aplasta ciudades con su caminar torpe, que escupe fuego por la boca y que quizás fue la respuesta japonesa al King Kong de Occidente.

“Godzilla Minus One”, que tuvo un breve paso por  los cines del país pero no le alcanzó para llegar a Magallanes, ahora la estrena Netflix exactamente cuando se cumplen 70 años de la primera aparición en el cine de Godzilla en 1954, iniciando con ello una saga y desfile de monstruos gigantes-King Kong incluido- que aunque fueran más falsos que espectáculo de lucha libre, el público se ilusionaba y esforzaba por creer porque en el fondo sabe que eso es el cine, una mentira que funciona como verdad.

Y este retorno llega cuando Godzilla está medio occidentalizado, es parte ya de una fauna cinematográfica conocida como el MonsterVerse, y el relato entonces vuelve a su país de origen con cierta dignidad porque si bien la película lleva su nombre, los protagonistas son los humanos, específicamente los japoneses, que están a punto de sufrir mucho más que una derrota militar en la 2ª Guerra Mundial. Y entre ellos se encuentra Koichi, un joven piloto preparado para ser kamikaze, pero que retorna a la isla Odo con una excusa que nadie cree porque la nave está “impeque” y por eso se rumorea que la verdadera falla se llama cobardía a morir. Y si había dudas, aparece Godzilla aplastándolo todo y Koichi llega hasta su avión, pero queda inmóvil, y entonces queda claro que el que ya nada hace es porque algo teme.

“Godzilla Minus One” está planteada sobre un buen guión que combina la ciencia ficción y la acción, pero ambas sometidas a los códigos del melodrama, porque Japón es una nación llena de huérfanos y si una institución ha sido derrumbada es la familia. Por eso Koichi se junta con Noriko y la niña huérfana Akiko, pero no los considera su familia porque como él dice “su guerra no ha terminado”. Y estas cicatrices y secuelas de la guerra las cargan todos sobre sus hombros, porque si Koichi carga con la culpa, Japón lo hace con la derrota y hasta Godzilla debe hacerlo con la radiación de las bombas atómicas.

Pero la película tampoco busca creerse tan seria y tiene clara su identidad, entonces la acción se despliega sin complejos del reciclaje y Godzilla puede llegar a ser el escualo de “Tiburón” (1975) en la persecución a la lancha, el monstruo Kraken de “Furia de Titanes” (1981), pero también la Estrella de la Muerte a derrotar en “La Guerra de las Galaxias” (1977); algo tiene en su secuencia final del cine de Christopher Nolan con “Dunkerque” (2017) y “Batman, el caballero de la noche asciende” (2012); y si fuera poco, de “Tiempos Modernos” (1936) y “El Pibe” (1921) de Charles Chaplin cuando de construir una familia se trata. En reciclar no hay engaño.

“Godzilla Minus One” es una película que sorprende como historia, personajes, banda sonora y por sus efectos especiales que, no por nada, la hicieron ganadora de un Oscar de la Academia este año. Pero sobre todo porque debajo de la anécdota y excusa de Godzilla, se despliega un poderoso discurso antibélico y que en una escena lo dejan claro los ex combatientes cuando les aseguran que el plan urdido para derrotar a Godzilla no lleva a una muerte segura. “Entonces es mejor que la guerra” responde uno de ellos.

Si León Gieco pensaba en Godzilla cuando decía que la guerra era un monstruo grande y que pisa fuerte. Según la película, se equivoca. Ni siquiera Godzilla llegó a tanto.