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Permisología, una traba para el progreso económico y la productividad

Por La Prensa Austral Viernes 21 de Junio del 2024

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La obtención de permisos sectoriales para la realización de proyectos en Chile se ha convertido en un laberinto burocrático que amenaza con estrangular el crecimiento económico y frenar la productividad. 

Actualmente, una iniciativa debe obtener hasta 380 autorizaciones distribuidas entre 37 servicios públicos, un proceso que no sólo es complejo sino también ineficiente. 

La burocracia excesiva es un obstáculo significativo para el avance de cualquier proyecto, ya sea en el sector público o privado. El tiempo y los recursos invertidos en la obtención de permisos pueden ser desalentadores para los inversores y empresarios. Este proceso no sólo ralentiza el inicio de proyectos, sino que también aumenta los costos, lo que puede hacer que muchas iniciativas sean inviables. La complejidad regulatoria actual desincentiva la inversión y limita la capacidad del país para adaptarse rápidamente a las oportunidades económicas emergentes.

El crecimiento económico de Chile y de Magallanes, en particular, depende en gran medida de la capacidad de llevar a cabo proyectos de infraestructura, energía, tecnología y otros sectores clave. La demora en la obtención de permisos sectoriales significa que proyectos importantes, que podrían generar empleo y estimular la economía, se postergan indefinidamente. 

El gobierno presentó en enero pasado un proyecto de ley que busca simplificar procedimientos, reducir duplicidades e implementar un sistema de ventanilla única para la tramitación de permisos. Además, el uso de tecnologías digitales puede agilizar los procesos y hacer que la obtención de permisos sea más transparente y eficiente.

Países como Singapur y Nueva Zelanda han implementado sistemas eficientes de obtención de permisos que podrían servir como modelos para Chile. Estos países han logrado reducir significativamente los tiempos de tramitación y han creado entornos propicios para la inversión y el desarrollo económico. Adoptar prácticas similares en nuestro país no sólo mejoraría la competitividad del país, sino que también atraerían más inversiones extranjeras, impulsando así el crecimiento económico y la creación de empleos.

Lamentablemente, la permisología está atentando en contra de la inversión extranjera y esto ha quedado de manifiesto con la industria del hidrógeno verde, donde aspectos como la oportunidad son claves para desarrollar o no iniciativas que demandan millonarias inversiones. A ello se une la judialización de los procesos de obtención de venias ambientales.

Sólo a través de un sistema de permisos más eficiente y transparente, Chile -y Magallanes de paso- podrá desbloquear su potencial económico, atraer inversiones y garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo.