“Viví situaciones amargas, estresantes, agotadoras, penosas y muchas sensaciones más que ni se imaginan; hoy decidí dar un paso al costado”
A propósito del principal titular de portada de la edición de este martes de La Prensa Austral, que dio cuenta de la abrupta salida del coronel Dan Toro Arévalo del cargo de director regional de Gendarmería, producto de un recurso de protección que interpuso en contra del director nacional, para frenar su traslado a la Región de Los Lagos restándole tan sólo 9 meses para acogerse a retiro, el aludido oficial entregó una reflexión sobre la medida administrativa, a través de un comunicado de prensa que difundió ayer.
Dijo que ha visto a muchas personas entregarlo todo por el servicio, hasta el último día, “sacrificando con los traslados a sus familias. Llegando al momento del retiro, muchas veces solos, quedando solamente con la institución, perdiendo a sus familias. Y a esto no estaba dispuesto. No quería perder el crecimiento de mis hijos. Además de ya creerme magallánico adoptivo, debido a que en esta bella región decidí radicarme e integrarme a su comunidad”.
Agradeció enormemente las muestras de cariño y apoyo hacia su persona y familia. “Han sido días de momentos gratificantes con diversos llamados telefónicos y visitas”.
Tranquilo
“Me encuentro tranquilo, disfrutando de mi familia, ya que como sabrán Gendarmería exige una gran cantidad de tiempo en desarrollar las funciones que se nos encarga por ley, dejando en extensas jornadas a nuestra familia de lado”.
“El final de mi carrera penitenciaria ya se avecinaba. Desde que ingresé a esta institución sabía que este momento llegaría. Y lo soñaba cuando realizaba mis primeros años en el Centro de Detención Preventiva de Los Angeles, en la Región del Biobio; en la Ex Penitenciaria de Santiago; en el Equipo de Traslado y Reacción Primaria de la Región de O’Higgins; en las Torres de Colina I, mirando el canal Señoret en Puerto Natales y recorriendo la magnífica Región de Magallanes. En ello han pasado más de 30 años y sin duda alguna, la sensación de haber cumplido está más presente que nunca en mi mente”.
“Viví situaciones amargas, estresantes, agotadoras, penosas y muchas sensaciones más que ni se imaginan. Hoy decidí dar un paso al costado, sabiendo que entregué lo más que pude a Gendarmería y a su gente”.
“Traté de que la sociedad entendiera la difícil misión que se nos encomienda y a la vez mostré mi institución a la comunidad magallánica en jardines, colegios, juntas de vecinos, etc. Espero haber logrado ese acercamiento”.
Hijo con autismo
Lo más relevante de esta vivencia, indicó, es “destacar que existe una Ley Tea (Trastorno del Espectro Autista) que ha potenciado la inclusión, respeto e información acerca de esta condición. Pero aún falta mucho por progresar como país y sociedad, ya que ningún padre ni madre, o cuidador legal de un niño con Tea debiera elegir entre su trabajo, familia y el bien superior del niño.
“En mi caso, ser padre de familia y de un hijo bajo esta condición nunca es ni será un problema. He ejercido mi función de manera normal y podría haberla efectuado durante los pocos meses que me restaban, sólo se solicita comprensión ante la realidad de tener un niño Tea. Lo importante para ellos son las rutinas y sus familiares”.
“Es relevante, como servidor público, resguardar la seguridad, integridad y respeto de los derechos humanos de las personas recluidas o bajo la custodia de Gendarmería, pero también nosotros como institución y representantes del Estado, deberíamos garantizar y salvaguardar los derechos familiares y de niños/as con alguna condición o discapacidad, existiendo respeto y comprensión a cerca de las diversas realidades familiares que uno no elige, sino que sólo algunos tenemos el privilegio de contar con la bendición de tener un integrante en la familia que sea Tea”.
Justamente uno de los argumentos de Toro en el recurso de protección, para frenar su traslado, era el cuidado y protección especial que requiere su hijo.




