“La opinión de las tortugas” (María Alejandra Vidal Bracho)
Tenemos a la vista un hermoso texto de Alejandra Vidal y decimos hermoso, pues ella a su condición de escritora, suma la de artista del pincel y sus trazos adornan este libro. “La opinión de las tortugas” se compone de ocho cuentos, doce reflexiones y una sección con el título de Ho’Oponopono (antiguo método hawaiano de sanación mediante el perdón).
En primera o tercera persona los cuentos son, cada uno por sí solo y en su conjunto, pequeñas y precisas lecciones de vida. El espacio narrativo se centra, principalmente, en el plano interior de las personas —o personajes— pues tenemos sombreros, patos, rosas o guitarras como protagonistas. Así nos encontramos con este instrumento de cuerdas que casi susurra al oído de su futuro dueño: “Sabes, hay algo que te quiero contar: en un lugar invisible, en el cual yo era incorpórea, tomé varios acuerdos para cumplirlos cuando viajara hasta esta tierra, a cultivar mi amistad contigo. Para comenzar, alguien muy hábil me fabricaría de un bello material, me daría forma de infinito y pondría sobre mí, un conjunto de cuerdas serenas, vibrantes y permeables al verdadero talento, de tal forma que, al ser pulsadas por alguien como tú, Luciano, reproduciría notas musicales, tocadas a la perfección, en esta realidad. Pasaríamos muchos días juntos; llegaría a tu vida en una linda ceremonia, como premio para ti” (“Carta abierta para Luciano”). En este párrafo apreciamos también el buen manejo del tiempo, elemento presente en los demás cuentos y en los relatos: los juegos tiempo pasado – tiempo presente, tiempo interior – tiempo exterior, tiempo del alma – tiempo del cuerpo.
Ese manejo del tiempo es cauteloso, y nos lo advierte Vidal en el relato “Tiempo para cada momento”: “Darle tiempo a cada momento, ese es el secreto. Parece obvio, pero no lo es.” / “Esto puede ser una escala agradable (el regreso al pasado), si; puede ser, pero también puede ser un regreso al dolor…” / “Y los que hoy dicen amarnos, como dice una canción, ¿nos amarán mañana?” (salto al futuro). Entonces, la acertada amalgama de espacio y tiempo contribuye a una adecuada organización del material narrativo.
La sección Ho’Oponopono (antiguo método hawaiano de sanación mediante el perdón) está dividida apartados, son breves párrafos: “Ser más fuertes que el dolor”, “Te amo”, “Lo siento”, “Perdóname”, “Gracias”, estos últimos son los cuatro pilares fundamentales del método.
Alejandra Vidal enfrenta permanentemente al lector a la dualidad: el día o la noche, la alegría o la tristeza, el bien o el mal, lo visible o invisible, y todo parece fluir hacia la esperanza y la superación, aun cuando para ver la luz, haya que conocer por la oscuridad. Esta virtual sanación pasa necesariamente por la acción del aire, la tierra, el fuego y el agua, como principios filosóficos o elementos purificadores; nos dice la autora.
Los viajes interiores o los viajes en el tiempo llegan a destino; una sonrisa puede cambiar una situación desfavorable y la primavera no es sólo una estación del año: “Parece que la primavera se hubiera ido, que se terminara, como un rayo de luz que se extingue al anochecer; pero su éxodo es, solamente, un espejismo, porque lo que ocurre, en realidad, es que durante meses vive oculta, trabajando, sin descanso” (“Siempre es primavera”).
En suma, “La opinión de las tortugas” es un texto grato, nos regala palabras para alegrar la nada fácil existencia, un libro lleno de colores.
Finalmente reproducimos un párrafo que toca de cerca a Alejandra Vidal, quizás por ello lo redacta con tanta pasión, un llamado de atención para nosotros:
“Como conclusión quedarnos con el deseo de tener el firme propósito de valorar a quien nos canta nuestra canción favorita, a quien compone música, a quien tocándola nos provoca soñar o movernos a su compás, a quien materializa una bella joya, a quien escribe una historia que nos hace vibrar, a quien borda, sin descanso, una tela que guarda un mensaje, a quien se desvela memorizando textos para preparar su actuación para nosotros, a quien diseña el vestuario, dibujando hasta sentir que todo es perfecto, a quien pinta una obra, a quien esculpe la piedra, a quien talla la madera. Inconcluso listado el que hago, son muchas más las actividades artísticas”.
“El arte todo lo impregna, miren a su alrededor, está por todas partes, auxiliando, talentosamente, con su encanto, nuestras vidas” (“El arte tuvo una pesadilla”).
María Alejandra Vidal Bracho nació en Punta Arenas, es pintora y escritora de cuentos, poemas y reflexiones. Es autora de los libros “Al final del arcoíris”, “Cuentos, reflexiones y poemas anties3”, “El corazón es nuestro verdadero reloj” y “A quien corresponda”.
“La opinión de las tortugas”, María Alejandra Vidal Bracho -1ª. ed.- Punta Arenas, Chile: Calafate Ediciones, 2024, 117 pgs.




