Disputa por repatriación de restos kawésqar llega a la Corte de Apelaciones: Fundación acusa hostigamiento y comunidades exigen participación
Un proceso de repatriación de restos ancestrales kawésqar desde museos suizos, que debería ser un acto de justicia histórica compartido, derivó en una disputa legal entre la Fundación Pueblo Kawésqar y cinco comunidades indígenas de la región. La Fundación interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Punta Arenas en contra de las presidentas de las comunidades Kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar, Kawésqar Atap, Kawésqar Aswal Lajep, Kawésqar Residente Río Primero y Jetarkte, acusándolas de una campaña de hostigamiento digital que ha puesto en riesgo la restitución de los restos ante el Museo de Historia Natural de Basilea y las gestiones con el Museo Etnográfico de la Universidad de Zúrich.
Las comunidades, por su parte, sostienen que el origen del conflicto no es la repatriación en sí misma -que apoyan- sino la forma en que se está conduciendo: sin consulta a las comunidades directamente vinculadas a los ancestros, sin transparencia sobre los términos del acuerdo entre la Fundación y el museo, y sin el consentimiento libre, previo e informado que exigen tanto el Convenio 169 de la OIT como la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. “Nuestros ancestros no son materia de un acuerdo entre privados”, escribieron en una inserción pagada este domingo en El Magallanes.
El conflicto se desencadenó a fines de mayo de 2026, cuando cuatro comunidades difundieron una denuncia pública acusando a la Fundación de arrogarse la representación del pueblo kawésqar sin mandato comunitario. La Fundación, presidida por Francisco González Alvarez e integrada por personas acreditadas como kawésqar ante Conadi, rechaza esas acusaciones: sostiene que opera con financiamiento público adjudicado y fondos de cooperación suiza, que sus balances están al día ante el Ministerio de Justicia, y que las imputaciones de operar para la industria salmonera son falsas y lesionan su honra institucional.
Un dato relevante surgió de la respuesta oficial de la Embajada de Suiza. El 10 de junio, cuatro comunidades escribieron a la embajadora Charlotte Bleisch solicitando la suspensión del proceso. La respuesta llegó el 23 de junio, correo que pudo constatar este medio, el jefe de Misión adjunto Benny Müller respondió precisando que el proceso se fundamenta en un acuerdo entre la Fundación y el Museo de Basilea, que la participación de la Embajada se limita a la coordinación diplomática y que la Fundación “nunca se presentó ante la Embajada en calidad de representante política o vocera oficial de la totalidad del pueblo kawésqar”. La Embajada llamó a un diálogo constructivo entre las partes y señaló que la repatriación no debería verse comprometida por diferencias internas.
La Cancillería confirmó a La Prensa Austral que el Estado chileno también participa en el proceso a través de la embajada de Chile en Suiza, que ha mantenido contactos y reuniones tanto con el museo que resguarda los restos como con la Fundación Kawésqar. “El rol de Cancillería ha sido el de facilitar la comunicación y coordinación entre las partes involucradas”, precisó la cartera, agregando que coordina con las instituciones nacionales competentes en materias patrimoniales dependiente del Ministerio de las Culturas.
La Fundación solicitó en su recurso una orden de no innovar para detener las publicaciones de las comunidades, así como la eliminación de las publicaciones ya circulantes y una publicación reparatoria. Las comunidades señalaron en su inserción pagada que aún no habían sido notificadas formalmente de la acción judicial, y reafirmaron que exigir participación en un proceso que involucra restos de sus ancestros “es un derecho reconocido por el derecho internacional y no constituye una conducta ilícita de ninguna naturaleza”.
En el trasfondo del conflicto está una pregunta sin respuesta clara en la legislación chilena: quién tiene legitimidad para representar a un pueblo indígena -en este caso el kawésqar, uno de los más reducidos numéricamente del país- en procesos de repatriación ancestral de alcance internacional, cuando no existe un órgano representativo único reconocido por el Estado.




