Cuando la amistad se debilita y crece la soledad
La inteligencia artificial está estructurando procesos innovadores que abren espacios determinantes en los comportamientos humanos. La amistad, tal como hemos aprendido a concebirla hasta ahora, necesita ser protegida y preservada como un bien personal y común, porque es como una planta que, cultivada con abono, agua y poda, fortalece su follaje, produce nuevos brotes, florece y da frutos. Las flores mismas, en momentos significativos, se transforman en regalos muy apreciados para fortalecer, confirmar y coronar instantes de amistad.
Las amistades suelen nacer de manera espontánea, sin planificación. Pero, cuando son auténticas, se revisten de afecto y de certezas, y sus efectos también se perciben en el plano intelectual, porque tanto la mente como el corazón son irrigados por la expresión más elevada del don: la gratitud.
“Un amigo fiel es una protección poderosa, y quien lo encuentra, encuentra un tesoro”. Son palabras antiguas del libro del Sirácida, donde se encuentra una de las definiciones más profundas de la amistad. El mismo discurso de despedida de Jesús durante la Última Cena, en el Cenáculo, deja este gran legado, enriquecido por la fidelidad del Maestro hacia sus doce colaboradores. El evangelista Juan lo expresa así: “Ya no los llamo siervos, sino amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de mi Padre”. Desde ese momento, la amistad también adquiere una dimensión fecunda, porque, enviados de dos en dos como buenos amigos, los Doce se convierten en mensajeros de la Buena Nueva.
Situarse ante los horizontes ilimitados de la red virtual para satisfacer las aspiraciones de una vida plena, los proyectos y la realización personal exige una actitud crítica y también la capacidad de dotarse de mecanismos de protección que siempre deben medirse a la luz de la dignidad y la libertad de la persona humana.
Junto a las dudas y reservas que envuelven el futuro, la nota positiva que podemos vislumbrar apenas un mes después de la promulgación de la Magnifica Humanitas es que los espacios de reflexión y diálogo se están multiplicando y convergen hacia una convicción fundamental: también el mundo digital debe encontrar su justo lugar para hacer progresar, y no retroceder, a la humanidad.
La amistad construye; la soledad conduce al estancamiento. Demasiadas soledades y menos amistades dejarán espacios abiertos al predominio de las tecnologías, y las democracias se verán debilitadas, porque es precisamente la amistad cívica la verdadera fuerza que sostiene los procesos de crecimiento democrático.




