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Prácticamente no hay pequeños ganaderos de Porvenir cuya majada no hay sido víctima de ataques de perros

Martes 7 de Julio del 2026

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  • Son varios los testimonios de parceleros cuyos campos, por su dimensión y número de animales de crianza no son estancias, que han sufrido las arremetidas caninas, ocasionando pérdidas muy significativas a sus propietarios.

 

Nuevos ataques por perros que llegan desde Porvenir, con dueños y que actúan de modo asilvestrado ante animales vulnerables, han sufridos ovejas de parición y borregos en casi todas las parcelas aledañas a la capital isleña. Son varios los testimonios que han entregado pequeños ganaderos de los campos que, por su dimensión y número de animales de crianza no son estancias, por lo que la pérdida ante las arremetidas caninas son más significativas para sus propietarios.

El parcelero José Mansilla Carrera, del sector Lago Serrano, refirió que aunque no ha tenido muchas pérdidas, apenas cinco ovejas madres por ataque de perros, bastante menos que hace unos seis meses, tuvo que mover sus animales a un campo más resguardado para ofrecerles protección. Sin embargo, su colega de un campo cercano al Aeródromo Fuentes Martínez, Juan Vega, piensa cambiar su producción de ovinos a bovinos, por la pérdida a causa de los perros.

“Estoy pensando pasar a vacunos, porque mis ovejas tengo que encerrarlas todas las tardes en un corral al lado de las casas y ya uno no sabe qué hacer porque nadie responde por nada. Si los animalistas no quieren que uno cace los perros asilvestrados, tendrían que pagar los animales muertos porque las ovejas son indefensas y encima, están preñadas. En el campo en que estoy ahora debo llevar unos 40 ovinos menos por culpa de los perros”, expuso.

De ganadero ovino a productor bovino

Por lo mismo, anunció que planifica en diciembre vender sus ovejas y comprar más vacunos -que siempre ha tenido- al igual que hacen estancieros argentinos. “Aunque es una cosa por otra, porque igual roban muchos vacunos, como la otra vez donde me rompieron el portón y me llevaron cinco reses; llegaron carabineros y prácticamente quieren que yo descubra a los ladrones, ¡si es pega de ellos!”, reclamó.

Vega recordó que años atrás andaban los carabineros a caballo recorriendo los campos y que incluso una vez les dio alojamiento en su “puesto”. “Pero hoy día, que tienen vehículos buenos, ¡no hacen nada!. Cuando me robaron, yo encontré una billetera con documentos de los abigeos en el campo, los llevé a la Fiscalía y resulta que ya habían archivado el caso, y nunca me avisaron”, lamentó.

El también parcelero Luis Gallardo Garcés, afirmó que desde 2011 sufre cada año una alta mortandad de ovejas por ataques caninos. “Nunca he tenido un año bueno, hay años más malos que otros, es una constante. En temporada mala perdí 90 borregos, el año antepasado. Y esta temporada llevo 9 borregos y once ovejas de parición muertas por ataque de perros. Uno va al campo y arrancan a Porvenir, o a las parcelas”.

Lo peor, añadió, “es que los ataques ocurren de madrugada y éste es el peor tiempo para verlos, porque recién aclara a las 10 de la mañana. Me han ofrecido seguros, pero si uno contrata un seguro ganadero hay que ir a denunciar a Carabineros, tener testigos, mostrar la oveja y mientras hace todo eso, te están matando más ovejas, porque los perros cuando atacan son dos, 3 días, una semana quizás, que debes estar encima. ¡Es terrible para la ganadería!”, cerró Gallardo.

¿Qué fue de las
“mesas de trabajo”?

Para Diego Kusanovic -veterinario y ganadero-, hacer la denuncia no sirve de nada, por eso no la estampó cuando los canes le mataron 15 ovinos en su parcela de la ruta a Manantiales. “Se trató de ovejas recién encastadas. Los perros mataron siete y el resto tuvimos que sacrificarlas, porque tenían muchas heridas”.

Recordó haber participado en varias “mesas de trabajo” que trataron el tema el año pasado, las cuales no prosperaron -admitió- primero, porque asistían pocos ganaderos y luego, porque se acordó hacer un catastro de perros por parte de la Delegación Presidencial, según comprometió la funcionaria Verónica López, que coordinaba para esa repartición. “Pero no se alcanzó a materializar porque cambió el gobierno y no sé si doña Margarita (Norambuena, actual delegada presidencial), tendrá la misma intención”.

Agregó que tampoco sabe si el municipio ha hecho cumplir la Ley de Tenencia de Mascotas, porque en Porvenir sólo la mitad de los perros tienen chip. “Quizás deberían pedir ayuda al Sag para su control de perros, ya que sólo así si un ganadero captura al perro agresivo, se puede verificar su dueño por el chip. Sin pruebas contundente, es la palabra del dueño contra uno”, especificó.

Registro de perros

Kusanovic planteó como posibles soluciones, que el municipio tenga un registro de perros de la ciudad y del sector periurbano, para conocer a los que tienen -o no- dueños; hacer esterilizaciones masivas mediante convenios con veterinarios, ya que ve que el programa municipal no sigue vigente; a largo plazo, tener un canil, pero antes esterilizar para bajar la presencia perros peligrosos.

“Los dueños no se hacen responsables, por eso debe haber registro de perros con chip, así se puede multar y los recursos que se obtengan, incluso podrían ir en beneficio del mismo canil. Hoy, lo que existe en calle Señoret, al lado de la oficina de Tabsa, no puede seguir ahí, en el centro de la ciudad. No es un verdadero canil, da el peor aspecto a la entrada de la ciudad”, sentenció.

 

 

Joven ganadera y operaria de la ovejería
entrega descarnado análisis

Seiscientas ovejas tiene en su parcela la mamá de Angélica Henríquez Davet, ésta una joven ganadera que tiene a su cargo ese predio, ubicado a 20 kilómetros de Porvenir, pero también le presta servicios de ovejería al conocido estanciero Atilio Calcutta Violic y a otros productores fueguinos. Asegura que todos los días hay ataques de perros en los campos que rodean a la ciudad, ya sea por el sector de Bahía Chilota, al otro lado de bahía Porvenir, por Laguna de los Cisnes y los demás lotes de esa amplia área agrícola.

“Todos los días recojo de diez a 15 animales muertos, entre 3 a cuatro atacados en el día y otros que no vi antes, pero en general calculo que caen entre 8 y 15 diarios”, nos relata la activa encargada de campos ganaderos. Señala que desde que “bajaron” los animales del cordón Baquedano ocurren las arremetidas caninas y por eso realizan trabajos de repartición a otros campos, ya que en el caso de Calcutta no le resulta adecuado mantenerlos tan cerca de la población, que es de donde llegan los perros que la gente echa a la calle.

“Te hablo de las ovejas muertas, pero queda mucho animal herido que se debe tratar y se pierde la oveja, la lana, la cría, la carne no sirve y esto no afecta sólo a los ganaderos, como dicen algunos. Esto nos afecta a quienes trabajamos en ganadería. Yo vivo de las ovejas, a esto me dedico. Si don Atilio un día se aburre de los perros y decide no tener más ovejas, ¡quedo sin trabajo!, voy a perder una fuente laboral por la irresponsabilidad de la gente”.

Claro, ya que Angélica asegura que los agresivos perros son de la ciudad, no de una perra tirada en el campo que tuvo cachorros que se asilvestraron. “No. Son perros que tienen dueño. Y no comen las ovejas, las muerden en la cabeza, en el cuello y les comen un poco la pulpa en el poto y el animal queda vivo. Hoy día fui a recoger una que la grabé -porque ahora grabo todo- y estaba comida atrás ¡y viva!. Le hago un tratamiento para que no se le infecte y todo, pero lo más probable es que el ovino muera”.

 

 

Las ovejas heridas se ocultan

Angélica Henríquez Davet también ha hallado restos de ovejas comidas por zorros y caranchos, que son las que han quedado sangrando ocultas en el campo, porque en grandes extensiones no es posible ubicar a todas las que quedan lesionadas. Cita a muchos parceleros que conoce y que le han reportado los mismos ataques de canes, decenas, al igual que ocurre en el sector Onaisín donde su suegro es encargado de un predio, todos quienes “ya no dan abasto”.

“Es un grave problema que afecta a toda la isla de Tierra del Fuego. Imagínese que en Río Grande (Argentina) hay muchos estancieros que dejaron de tener ovejas y ahora se dedican al vacuno, justamente porque ya no hallaban qué más hacer. Y lamentablemente, como he dicho otras veces, mientras tengamos las autoridades que tenemos, que sigan ‘haciendo el loco’ y ‘montando su show’ y no hacen nada concreto, esto va a seguir peor. Y no es sólo a la ganadería: tú sales a la calle y debes tener cuidado con los perros. Yo que tengo un hijo chiquito, que no se vaya a acercar un perro y me lo muerda y lo dejen deforme, ¿quién responde por eso?”, cierra, molesta con los representantes comunales y de los servicios públicos involucrados, la dedicada ovejera.

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