“Lo lamento demasiado. Es un peso que llevo todos los días”, declaró conductor antes de ser condenado por mortal atropello
La justicia condenó este martes al conductor Benjamín Ignacio Díaz Foretich, por darse a la fuga del accidente “donde se produce la muerte de una persona, sin prestar ayuda ni dar aviso a la autoridad”. Sin embargo fue absuelto del delito de conducción en estado de ebriedad, con resultado de muerte.
Esto último porque, según el tribunal, las pruebas aportadas en el juicio oral no fueron de la entidad suficiente para acreditar este delito.
Era algo evidente ya que el conductor, luego de atropellar y dar muerte a una mujer adulta mayor, se dio a la fuga y por ende no se le pudo aplicar la prueba respiratoria ni menos la alcoholemia.
El fiscal Fernando Dobson acusó y llevó a juicio a Benjamín Díaz por atropellar en estado de ebriedad con resultado de muerte a Juana Elena Mancilla Ovando, de 79 años. Y darse a la fuga.
Por estos hechos pidió al tribunal penas de 8 años de presidio. Pero como el autor fue absuelto de la “conducción de vehículo motorizado en estado de ebriedad causando muerte”, la sanción será inferior a dicha pretensión punitiva. La sentencia se conocerá el 24 de julio, a las 13,15 horas.
Hace un año y dos meses ocurrió el atropello en la intersección de las avenidas Pedro Aguirre Cerda y Martinez de Aldunate, cuando la víctima cruzaba a pie y fue golpeada violentamente con la parte delantera del auto que conducía el acusado, marca Geely.
El chofer huyó, sin prestar ayuda a la víctima, ni menos dar cuenta a Carabineros del accidente. Posteriormente dejó abandonado el auto, pero las pericias de la policía uniformada permitieron identificar al autor, como Benjamín Díaz Foretich, quien huyó del país, siendo ubicado en Bolivia. Desde ahí posteriormente fue expulsado a Chile por otro delito que habría cometido en dicho país.
Rompió su silencio
Durante el juicio guardó silencio, pero ayer, al término del procedimiento, Díaz decidió romper su silencio para decir que “nunca tuve la intención de hacerle daño a esa persona, ni a sus familiares. Ese día estaba trabajando de guardia en el Cementerio Municipal de noche. Estaba trasnochado, al cuidado de mi hija. Lo lamento demasiado. Es un peso que llevo todos los días”.
El fiscal Fernando Dobson dijo que, en términos generales, lo deja satisfecho todo el procedimiento desarrollado, “considerando las circunstancias que enfrentamos en esta investigación, donde teníamos un imputado que se dio a la fuga, inicialmente desconocido, que posteriormente logramos identificar, y que se fue del país. No era fácil hacer efectiva la responsabilidad del conductor, pese a todas las diligencias investigativas realizadas por el OS-9, la Sip y la Siat”.
Lamentó que el acusado terminara resultando beneficiado con la fuga, ya que esto le impidió a la Fiscalía contar con la alcoholemia como medio de prueba para establecer la conducción en estado de ebriedad que le imputaba al acusado. Pese a que la prueba científica estableció que “todas latas de cerveza encontradas al interior del auto fueron consumidas por el imputado”.




