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  • – Juana Delfina Trujillo Ojeda

Con esfuerzo y talento, dos jóvenes natalinos se abren paso en la música docta chilena

Domingo 26 de Julio del 2026

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La música llegó a sus vidas de manera inesperada y, en poco tiempo, se convirtió en una pasión que los ha llevado a recorrer la Patagonia. Joaquín Soto Andrade, de 17 años, cursa cuarto medio en el Liceo Monseñor José Fagnano y toca el contrabajo desde el año pasado, cuando su hermano lo introdujo en la música. A partir de ahí comenzó a escuchar con mucha atención diferentes obras y compositores. Su dedicación y esfuerzo lo llevaron a conectarse con la Fundación Artes de la Patagonia Austral en Natales, cuyos profesores tienen vínculos con docentes de todo el país. “Últimamente estoy con el profesor Felipe Donoso, que imparte clases en Santiago, en la Usach”, explica Joaquín, quien también forma parte de la orquesta de su liceo y del Quinteto de Cuerdas de la Fundación.

Kevin Asenjo Cárdenas, de 13 años, cursa octavo básico en el Liceo Monseñor José Fagnano y eligió el violonchelo. Su historia empezó hace dos años, cuando, tras participar en un coro porque le atraía la música, decidió pedir consejo a su profesor. “Salí a preguntarle al profe Nacho si me recomendaba algún instrumento que tocara, y me recomendó el violonchelo”, recuerda Kevin, quien hoy es el único músico de su familia y asegura que, aunque al principio se le hizo difícil, avanzó rápidamente durante el segundo semestre y desde entonces no ha parado de progresar. Su pasión por el instrumento lo ha llevado a participar en distintas presentaciones y a recibir clases de reconocidos intérpretes que la fundación ha traído a la zona.

Ambos jóvenes son parte del Quinteto de Cuerdas de la Fundación Artes de la Patagonia Austral en Natales, una agrupación que les ha abierto puertas insospechadas. A fines del año pasado, Joaquín y Kevin viajaron a Punta Arenas para audicionar de manera presencial y lograron un cupo en la Orquesta Regional Juvenil. Aunque la audición también podía realizarse de forma online, ellos prefirieron viajar para dar lo mejor de sí.

“Tuve la mejor nota entre los que audicionamos”, dice Joaquín, mientras que su compañero Kevin relata que pudo tocar con profesores de violonchelo que la fundación ha traído a la zona y que ya ha participado en una gira a Puerto Williams, donde se presentaron durante una semana. Sobre la experiencia de tocar frente al público, Joaquín asegura que no se pone nervioso, sino que siente emoción. “A mí me gusta, o sea, yo amo la música. Y me gusta tocar enfrente de gente. Obviamente me pongo un poco nervioso, pero no es tanto”, asegura Joaquín.

El trabajo de la fundación natalina se sostiene gracias a un modelo pedagógico que prioriza las habilidades por sobre la edad, dividiendo a los estudiantes en grupos iniciales, intermedios y avanzados. Así lo explica Ignacio Morales, director de la organización, quien señala que este enfoque permite que convivan en un mismo grupo alumnos de distintas edades, como una niña de 7 años que ya está en el nivel intermedio junto a compañeros de 12 a 14 años. “Las habilidades se basan en grupos, más que en la edad”, enfatiza.

Además, los alumnos cuentan con becas a través de un proyecto del Ministerio de las Culturas, lo que ha permitido ampliar el equipo con dos profesoras que imparten clases de manera híbrida, tanto online como presencial. Una de ellas es la profesora Yarel Alvear, violinista con residencia en Rapa Nui, que ha estado vinculada a la fundación desde sus inicios. La otra es Tatiana Mejías Moreno, quien se sumó este año para potenciar el área de violonchelo, un instrumento con escasa presencia en la zona. “Actualmente estamos atendiendo, sobre la base de los proyectos, no solamente a alumnos de la Fundación, sino que también se abrió un taller nuevo en una escuela”, detalla Morales, en referencia al Fondo Enap Impulsa 2025, que permitió fortalecer con instrumentos a la Escuela N°5, abriendo espacios a establecimientos públicos y descentralizando el alcance de la institución.

Por su parte, Jaime Zelaya, secretario y director artístico de la Fundación, detalla que las convocatorias se realizan a principios de año y que, aunque la demanda es alta y ya cuentan con una extensa lista de espera, siempre están abiertos a recibir nuevos alumnos. No es requisito tener experiencia previa y, de hecho, la fundación cuenta con instrumentos como violines para que los más pequeños puedan experimentar y descubrir si la música es lo suyo. “Si tiene experiencia, bien, bienvenido sea, pero no es un requisito”, aclara Jaime Zelaya. Sin embargo, reconoce que la disponibilidad de horarios y la cantidad de instrumentos disponibles son factores que a veces limitan el ingreso, por lo que recomiendan a las familias que, si es posible, adquieran un instrumento propio, ya que los violines son de bajo costo y accesibles para la mayoría.

Zelaya destaca, además, que la fundación mantiene lazos con organizaciones de Río Turbio, en Argentina, para unir a la Patagonia a través del arte.

Las clases se imparten todos los sábados en el Museo Histórico de Puerto Natales, aunque el clima extremo de la zona a veces obliga a suspender los ensayos. Sin embargo, el calendario de la fundación es intenso, con presentaciones al final de cada semestre y un concierto denominado “Viaje a través de la música”, en el que traen a intérpretes profesionales de distintas partes de Chile para ofrecer masterclasses a los estudiantes. Durante una semana completa, los alumnos reciben formación de primer nivel, lo que les permite elevar su técnica y conocer otras realidades musicales. A esto se suman los encuentros binacionales y las presentaciones en distintos puntos de la región, como la reciente gira a Puerto Williams.

El crecimiento
de los alumnos

Kevin ya ha comenzado a dar sus primeros pasos como arreglista, creando versiones para la fundación, un desafío que asumió con entusiasmo este año. “Me gustan más los arreglos que hace mi profe Jaime”, comenta el joven, para quien la música ya es una parte fundamental de su vida.

Joaquín, por su parte, valora el crecimiento que ha experimentado en poco tiempo y agradece el apoyo de los profesores de la fundación, que han sabido guiarlo y conectarlo con otros músicos. Ambos coinciden en que la experiencia de formar parte de la Orquesta Regional Juvenil de Punta Arenas ha sido enriquecedora, no sólo por el nivel musical, sino también por la oportunidad de compartir con jóvenes de otras localidades.

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