Necrológicas
  • – Juana Delfina Trujillo Ojeda

La ciencia que abre la puerta al mercado del carbono en los campos de Magallanes

Domingo 26 de Julio del 2026

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En los laboratorios y predios experimentales de la Universidad de Magallanes (Umag) se está desarrollando una de las iniciativas que podría transformar la forma en que los ganaderos de la Patagonia valoran sus campos. Detrás de una serie de instrumentos científicos, datos de terreno y años de investigación, comienza a tomar forma la posibilidad de que los pastizales magallánicos no solo produzcan carne y lana, sino también un nuevo activo económico: bonos de carbono.

La base de este proceso es el conocimiento acumulado sobre los suelos y pastizales de la región. Esa información, obtenida durante años por investigadores de la Umag fue iniciada por un proyecto Fondef de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Anid), y apoyada por la Seremi de Agricultura. Los datos generados serán el respaldo técnico del siguiente proyecto que busca implementar un mercado de carbono para los sistemas ganaderos de Magallanes.

Uno de los aspectos más destacados es que parte de la tecnología desarrollada en la universidad ya cuenta con un registro de propiedad intelectual. Se trata de una de las primeras patentes agropecuarias otorgadas en la Región de Magallanes por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), un reconocimiento que respalda el desarrollo científico realizado localmente.

La innovación incluso ha despertado interés internacional. El instrumento fue presentado por el académico de la Umag Sergio Radic en instancias del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) en Roma y actualmente investigadores africanos han manifestado interés poseer la tecnología para evaluar su aplicación en otros territorios.

El valor oculto
de los coironales

El Dr. Sergio Radic explica que el gran potencial de Magallanes radica en la enorme superficie de pastizales naturales que posee la región. Las investigaciones explican que cambios de manejo en estos ecosistemas ayudarían a secuestrar carbono y pueden traducirse en ingresos adicionales para los productores.

Cada incremento en el carbono almacenado en la estepa (coironales, vegas y otras comunidades vegetales) representa la posibilidad de generar créditos de carbono comercializables, abriendo una fuente complementaria de ingresos para la actividad ganadera. Sin embargo, ese mercado requiere algo indispensable: evidencia científica local, que a la fecha solo ha sido desarrollada por la Umag.

Los mercados internacionales aplican importantes descuentos cuando existen incertidumbres respecto de la cantidad de carbono que realmente secuestra un ecosistema. Por ello, disponer de mediciones locales, permanentes y verificables permite reducir esa incertidumbre y entregar mayor confianza a quienes financian estos proyectos, y nosotros como Universidad de Magallanes somos la institución de investigación local que ha evidenciado datos en esta temática expresa Radic.

Sin inversión inicial
para los productores

Uno de los elementos más atractivos para el sector ganadero es el modelo financiero que propone la organización internacional The Nature Conservancy (TNC), entidad que apoya el desarrollo de un proyecto de este tipo en Magallanes en asociación con la Umag.

La propuesta contempla una serie de puntos, uno de los cuales permitiría que los productores no deban realizar inversiones iniciales. Si el predio requiere nuevas cercas, mejoras en el manejo del pastoreo u otras intervenciones para aumentar el secuestro de carbono, esos costos serían financiados por el proyecto.

Solo cuando comiencen a generarse ingresos por la venta de bonos de carbono —proceso que podría tardar entre cuatro y cinco años— se descontaría la inversión realizada.

A cambio, los productores deberán comprometerse a implementar los manejos recomendados por los especialistas y mantener las prácticas que permitan aumentar el almacenamiento de carbono en sus campos.

Un proyecto
respaldado por datos

Durante la etapa de factibilidad del proyecto con TNC, se utilizaron los antecedentes científicos desarrollados por la Umag para elaborar una proyección conservadora del potencial regional. Este proyecto fue liderado por René Muñoz, director del Departamento de Ciencias Agropecuarias y Acuícolas de la Umag.

Los estudios concluyeron que un mercado regional de carbono sería económicamente viable con alrededor de 300 mil hectáreas incorporadas al sistema, considerando escenarios prudentes respecto del secuestro de carbono y aplicando amplios márgenes de seguridad en las estimaciones.

Precisamente esa mirada conservadora es considerada una fortaleza del proyecto, ya que entrega mayor credibilidad frente a los futuros inversionistas y compradores de créditos de carbono.

Del diagnóstico a
la implementación

El proyecto avanza actualmente hacia una nueva etapa.

Tras concluir el estudio de factibilidad, ahora comienza la fase de codiseño e implementación, proceso que se extenderá aproximadamente durante 15 meses.

Durante este período se firmarán cartas de intención con los productores interesados y, posteriormente, se espera formalizar los primeros proyectos de carbono que permitirán iniciar las acciones en terreno. Paralelamente, se desarrollará un amplio programa de difusión y capacitación. Dentro de los cuales está la enseñanza de las metodologías en esta temática a los estudiantes de la carrera de Agronomía de la Umag, los cuales aumentarían su nivel de competencias una vez que lleguen al mercado laboral, esto reforzado con el nuevo cambio de malla de la carrera, la cual fue generada con una mirada al futuro y se implementará el 2027.

Los investigadores ya tienen planificados alrededor de 17 talleres que se realizarán en Punta Arenas, Tierra del Fuego y Puerto Natales, abordando materias específicas relacionadas con manejo predial, secuestro de carbono y funcionamiento de los mercados internacionales. Esto será difundido prontamente en el medio local.

Para el secretario regional Ministerial de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, la apuesta es que la ciencia desarrollada en Magallanes se convierta en el soporte técnico de una nueva oportunidad para la ganadería regional, donde la conservación de los pastizales y la producción ovina puedan generar, además de alimentos, un nuevo valor económico asociado al cuidado del clima y el manejo sostenible

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