Necrológicas

“No hubo delito, por eso estoy libre y voy a seguir diciendo que soy inocente”

Domingo 2 de Agosto del 2026

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Poniendo énfasis en “la prevención, promoción y protección de la salud de la población”, Fabián Barrientos Andrade inició la cuenta pública que entregó el martes 21 de julio, en su calidad de entonces secretario regional ministerial de Salud de Magallanes, frente a la Delegada Presidencial Regional, Ericka Farías, la misma que cuatro días después le pediría la renuncia.

Esto, porque el sábado 25 quedó al descubierto un incidente ocurrido en el domicilio del exseremi. Al comienzo era todo confuso, hasta el día siguiente que pasó a control a tribunales, pero la fiscal Johanna Irribarra pidió una ampliación hasta el martes. Esto le costó a la exautoridad pasar tres noches en la cárcel, experiencia que en esta entrevista describe como “una de las más fuertes de mi vida”.

Finalmente, terminó formalizado por el delito de violación y recuperó la libertad. Solo quedó con prohibición de salir del país, y no el arresto domiciliario nocturno que pedía la fiscalía.

Porque, según la jueza Paula Stange, en esta etapa no existen antecedentes que acrediten tal delito ni menos la participación del imputado, al menos en los términos que exige la ley. La imputación se sostiene solamente en el relato del denunciante.

Un caso que para la magistrada debe resolverse bajo los principios de igualdad, no discriminación y perspectiva de género, aplicables por igual a ambas partes. Advirtió que “no corresponde cuestionar la credibilidad del denunciante en razón de su orientación sexual o su actividad, ni presumir la responsabilidad del imputado por el cargo que ejercía”.

El episodio en que se vio envuelto Barrientos, y que terminó con una denuncia en Carabineros, fue a partir de la traída desde Santiago a Punta Arenas de un “escort” (persona contratada para dar compañía a cambio de dinero, asistir a eventos sociales y, en muchos casos, ofrecer servicios sexuales). Este llegó la madrugada del jueves 23. Ambos compartieron e intimaron, hasta que en un momento el sujeto se descontroló, exigiéndole más dinero del supuestamente pactado. La negativa de Barrientos derivó en una agresividad del visitante. Golpeó al dueño de casa y éste tuvo que salir a pedir ayuda a un negocio frente a su domicilio. Cuando llegó Carabineros dijo ser seremi de Salud y sindicó a quien lo había agredido. Pero la contraparte denunció a Barrientos por violación.

Y así fue que el caso salió a la luz pública, ventilándose en medios de prensa nacionales, escritos y televisivos.

La investigación fiscal sigue su curso, aunque pareciera que, por ahora, el delito imputado al exseremi, de 38 años de edad, perdió fuerza con la resolución y argumentos que entregó la jueza Paula Stange.

Habla exseremi

– A partir de esta situación que le tocó vivir, ¿cómo le ha cambiado la vida por estos días?

– “Es un proceso bastante difícil. Creo que me ha cambiado la vida completamente. Para mí, esto es partir de nuevo porque, como bien usted sabe, se mal utilizó la información, generándose un prejuicio, de todo ámbito. Tanto de mi vida privada, como también de lo político, de lo que había hecho, de lo que no había hecho, de lo que podría haber realizado. Por lo tanto, ha sido complicado”.

– ¿Y desde el punto de vista judicial, supongo que también?

– “Es difícil poder asumir que estás pasando a un control de detención, por algo que tú no entiendes en qué momento ocurrió. De repente, estás frente a un magistrado, escuchando que te están formalizando por lo que dice un fiscal y en que tú no le encuentras sentido a lo que está ocurriendo. Por lo tanto, sí, yo lo definiría como que es lo más difícil que uno puede vivir en la vida”.

– ¿Cómo sintió ese trance de pasar de autoridad a que lo traten de imputado?

– “Lo de autoridad nunca lo he sentido como tal. Siempre he sido de muy bajo perfil. Más bien sencillo. No abuso, por así decirlo, del hecho de ser una autoridad. Hay cosas que son como muy sencillas, pero que me costaba acostumbrarme, como eso de que tienes que sentarte adelante, en una primera fila. A veces me sentaba atrás, porque no es una costumbre mía. Siento que uno, como autoridad, al menos de Salud, lo que importa es finalmente el trabajo que realiza. A comparación de cualquier otro tipo de cartera, la salud es algo muy delicado y es un problema constante.

“Por lo tanto, de ser una autoridad, de tener también el respeto de mi equipo de trabajo, a luego estar como imputado por un delito que no cometí, es bastante fuerte para uno. Porque no hay delito y,  por eso, estoy libre y voy a seguir diciendo que soy inocente”.

Acompañado en este entrevista de su hermano, José Luis Barrientos, ambos dieron cuenta de lo importante que es para ellos y su familia poder decir que, en base a los antecedentes preliminares que existen, incluido el informe del Servicio Médico Legal, “no existe una evidencia científica que pueda decir que hubo delito alguno”.

– ¿Tiene que haber sido difícil el momento en que le piden la renuncia?

– “Es un sentimiento difícil de describir, porque considero que estaba muy comprometido con el cargo. Mi ritmo de vida ha sido siempre el de una persona muy trabajadora. Yo partía muy temprano en la seremía. Lo que podrían corroborar los mismos guardias del edificio. Era siempre el último en salir. Generalmente a las ocho o nueve de la noche. Por lo tanto, la situación en sí es difícil de poder comprender”.

– ¿Siente que le dieron vuelta la espalda?

– “No sé si es el término correcto porque, al menos, por parte del equipo de Salud, he sentido un gran apoyo. Sé que hicieron una reunión en la seremi de Salud, donde todos opinaron y se alinearon en apoyarme y ese apoyo llegó al centro penitenciario. Una persona fue a hablar conmigo y a decirme que el equipo estaba conmigo y eso fue muy reconfortante porque para mí era importaba saber lo que pensaban”.

Dijo desconocer si más personas lo llamaron para expresarle saludos de apoyo porque el teléfono celular lo entregó voluntariamente, al igual que una Tablet. “Lo hice porque no tenía nada que esconder”.

– Usted alcanzó a estar tres noches en la cárcel antes de recuperar la libertad. En lo personal, ¿cómo fue esa experiencia para usted?

– “Muy chocante. Fuerte. Debo reconocer, sí, que el personal de Gendarmería fue bastante amable y respetuosos en mi proceso. Pero ser un reo más, por así decirlo, es duro porque estar privado de libertad en una celda, sin luz, sin poder hacer alguna otra actividad, realmente para uno es complicado. De hecho, no sé cómo describirlo y qué es lo que siento, porque todavía creo que sigo en ese proceso de poder entender todo. Fueron horas eternas. Además que el pensamiento y la mente juegan un rol no menor y es que uno está pensando constantemente. Y en el caso mío, siempre estoy pensando muy rápidamente”.

– ¿Cuál es la reflexión que le deja todo esto?

– “Primero, de que hay procesos que se deben mejorar. Abiertamente digo de que he sido uno de los defensores de los derechos, tanto sexuales como los derechos humanos. De hecho, como seremi, impulsé la formación de agentes comunitarios. Constituí y fui parte de la mesa intersectorial de violencia. Por lo tanto, yo soy uno de los primeros defensores sobre este tema y, por así decirlo, es complicado que no se respeten los derechos de las personas”.

– ¿Se sintió discriminado?

– “Sí. Me sentí bastante discriminado tanto por la parte del presunto delito como también por lo asociado a lo que tiene que ver con la diversidad sexual, que es un tema bastante delicado, pero en los diferentes procesos noté que existió una discriminación hacia mi persona”.

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