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Entre caída de asistencia, plagios y el desafío ético: universidades chilenas ante el “punto de inflexión” de la inteligencia artificial

Lunes 3 de Agosto del 2026

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El ejercicio de consultar a la IA por parte del miles de estudiantes universitarios para cumplir con las diversas tareas que se les presentan en su proceso educativo dejó de ser una novedad. Se transformó en un desafío para todo el ecosistema universitario. Un caso ilustrativo del uso de la IA generativa en universidades y las múltiples repercusiones -e incluso, falta de previsiones- en esta materia ocurrió recientemente la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). NOTICIAS RELACIONADAS Los resultados de la prueba de admisión arrojó resultados “atípicos” de acuerdo a lo señalado por el subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva. Esto, porque, de manera inédita, los aspirantes lograron resultados muy por encima de promedio histórico. Esto activó las sospechas de un eventual uso de la IA para responder el test de 120 preguntas de opción múltiple que se hizo online. Así las cosas, las buenas intenciones de la UNAM -ampliar el acceso a la prueba a más personas para que no tuvieran que desplazarse-, terminó abruptamente ante los atípicos resultados. De acuerdo al plantel, la plataforma donde había que responder estaba blindada con IA, justamente para evitar fraudes. Por cierto, no fue suficiente y hoy hay un comité técnico que definirá los pasos a seguir de la institución. Si bien puede ponerse en debate si pudo haber mayor previsión frente a situaciones de esta índole, todavía la existencia de la IA sigue abriendo desafíos que no se conocen hasta que se enfrentan. Lo saben los propios creadores de OpenAI -empresa creadora de ChatGPT-, quienes la semana pasada reportaron el descontrol de sus modelos avanzados de IA -que presuntamente estaban en un espacio controlado- y hackearon una popular plataforma para programadores. El hecho fue descrito como “un incidente cibernético sin precedentes”. Tan últil como aún impredecible, la IA generativa abre varios desafíos sobre cómo pensar desde un proceso de admisión hasta todo lo que ocurre dentro del ecosistema universitario. El test ya no es el método infalible para comprobar un aprendizaje, lo que obliga a rediseñar formas de enseñanza implementadas por décadas, incluyendo un marco ético y multidimensional.

El “tsunami” de la IA

Como un “tsunami gigantesco para las universidades” definió -en conversación con EmolTV- el rector de la Universidad Católica (UC), Juan Carlos de la Llera, el impacto de la IA.

“Creo que (la IA) es una herramienta extraordinaria cuando es usada con madurez. No es sólo un tema de conocimiento, que hoy lo puedes apoyar con una serie de elementos digitales; es la capacidad de pensar críticamente, de saber lo que está bien o está mal. La parte ética también es fundamental en esto”, planteó.

Desde la Universidad de Chile, Viviana Sobrero, jefa de la Unidad de Docencia del Departamento de Pregrado, comenta que han detectado que el principal desafío es fortalecer el rol mediador del docente para integrar la IA potenciando el aprendizaje. “Esto exige desarrollar juicio crítico, criterio ético y competencias digitales, promoviendo la autonomía y la capacidad de agencia del estudiante. Entonces, el desafío es cómo usarla de manera ética, responsable, transparente y con agencia, resguardando habilidades fundamentales como la lectura crítica, la argumentación y la producción intelectual autónoma”, sostiene.

El rector de la Universidad de Santiago (Usach), Dr. Pedro Palominos Belmar, define la IA como “el mayor punto de inflexión desde la masificación de Internet. El cambio principal no es tecnológico sino educativo: el conocimiento ya está disponible para todos”.

En esa línea, sostiene que “la universidad debe dejar de centrarse en transmitir información y enfocarse en formar personas capaces de comprender, cuestionar, integrar y transformar el conocimiento. Propone evolucionar hacia experiencias de aprendizaje donde los estudiantes analicen, argumenten, experimenten, colaboren y resuelvan problemas reales. La IA debe ser una aliada del aprendizaje, nunca un sustituto del pensamiento crítico ni del juicio profesional”.

En la Universidad Diego Portales (UDP), Eduardo Zúñiga, profesor asistente de la Escuela de Ingeniería Industrial, comenta que la IA ha transformado prácticamente todas las dimensiones de la relación docente-estudiante. “Sin embargo, hay dos ámbitos donde el impacto resulta especialmente evidente: la forma en que hacemos clases y la manera en que evaluamos el aprendizaje”, plantea.

“La IA nos obliga a dejar de concebir las clases únicamente como un espacio de transmisión de contenidos. En ese contexto, el valor de la docencia deja de estar en entregar información que los estudiantes pueden obtener en otros lugares y vuelve a centrarse en lo que siempre debió ser su principal objetivo: formar pensamiento crítico, desarrollar la capacidad de análisis y enseñar a hacer(se) buenas preguntas”, precisa. Asimismo, enfatiza que la IA también obliga a los docentes a repensar la forma en que evalúan, donde actividades como tareas o trabajos fuera de la sala de clases pierden parte de su capacidad para medir el aprendizaje cuando el uso de estas herramientas es tan accesible. “Creo que una buena alternativa es avanzar hacia evaluaciones híbridas. Por ejemplo, permitir el uso de IA en un trabajo y solicitar al estudiante que declare cómo la utilizó y complementar esa actividad con una presentación oral en la sala, así la IA deja de ser un problema que intentamos evitar”.

Baja en la asistencia
y casos de plagio

La baja presencialidad se ha convertido en una realidad en las universidades. El rector De la Llera transparenta que los estudiantes acuden las primeras semanas a clases, y posteriormente decae su asistencia, tanto porque hoy disponen de todo el material en formato digital, como por el “copiloto” de la IA.

En la misma línea, el decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), de la U. de Chile, Óscar Landerretche, también vinculó el uso de herramientas IA a una baja asistencia. “Y eso es un problema, porque resulta que cuando tenemos una escuela universitaria, no solo estamos enseñando economía, contabilidad y marketing, sino que la escuela universitaria es el lugar donde esta gente va a aprender a desarrollarse con otros seres humanos. Yo estaba acostumbrado a nunca pedir asistencia porque ya están grandes, pero hoy en día esto está transformándose en un problema”, acotó.

Paula Aguirre, vicerrectora de Inteligencia Digital de la Universidad Católica, plantea sobre este punto que “la inasistencia y el plagio existían previamente, pero se han acentuado con la IA. Es evidente la participación de IA en numerosos trabajos. Más que centrarse en detectar y sancionar, el desafío es incorporar la IA con mediación pedagógica, evitando que sea sólo una herramienta de descarga cognitiva o una amenaza para la integridad académica”.

En la UDP, también existe una “percepción” de una baja en la asistencia, aunque plantean que este fenómeno no afecta por igual a todas las carreras. Eduardo Zúñiga, profesor asistente de la Escuela de Ingeniería Industrial, enfatiza que “hay disciplinas en las que las herramientas de IA pueden reemplazar con mayor facilidad ciertas actividades, mientras que en otras la interacción en la sala de clases sigue siendo mucho más difícil de sustituir”.

En cuanto al plagio y al uso de IA en trabajos escritos, Zúñiga comenta que durante los primeros años de masificación de estas herramientas fue relativamente frecuente encontrar casos de uso indiscriminado. “Creo que el desafío no pasa por perseguir permanentemente ese uso, sino por enseñar a utilizar la IA de manera adecuada”, precisa. En sus cursos, comenta, enseña a usar estas herramientas para ejercicios o estudio, entre otras dinámicas.

Emol

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