La OEA convocará a los cancilleres de América Latina para repudiar la supresión total de las elecciones en Nicaragua
- Los dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega cancelaron para siempre los comicios, y Estados Unidos junto a otros países presentaron ayer en el foro regional una iniciativa destinada a condenar la posición autoritaria del régimen caribeño, que fue considerada “prematura” por la representante de Lula da Silva.
Con la excepción de Brasil, la totalidad de los miembros de la OEA avalaron ayer la decisión de convocar a una cumbre de cancilleres de América Latina para repudiar la suspensión definitiva de las elecciones en Nicaragua, que fue ordenada hace casi tres semanas por los dictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega.
La iniciativa diplomática tratada en la OEA fue presentada por Estados Unidos y acompañada por la Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay.
El primero de septiembre, Murillo y Ortega pretenden ejecutar otro acto autoritario en Nicaragua, y la intención del foro regional es evitar que los dictadores marxistas avancen de nuevo contra los derechos humanos en América Latina.
No hubo un solo representante diplomático en toda la OEA que no estuviera de acuerdo con la propuesta que presentó Estados Unidos a través de Michael Kozak, reconocido diplomático del Departamento de Estado.
“Murillo y Ortega han encarcelado, torturado, silenciado, transnacionalizado y exiliado a los que consideraban como amenazas, expulsando a cientos de miles de nicaragüenses para que se fueran del país y recargando a su región de personas desplazadas. Esa dictadura también facilitó la inmigración masiva ilegal que amenazó la seguridad no sólo de Estados Unidos, sino también de otros Estados miembros de la sala”, explicó Kozak.
Y completó: “La situación de Nicaragua no es una cuestión solamente interna, sino que amenaza la paz y la seguridad en las Américas. ¿Cuánto más tiene que sufrir el pueblo nicaragüense antes que actuemos? No podemos dejar transcurrir otros cincuenta años”.
La perspectiva de Kozak, que se apoyó en anteriores resoluciones asumidas por la OEA, fue replicada por Thaís Mesquita Candia Pecoraro, ministra consejera de la embajada de Brasil en la OEA.
Candia Pecoraro fijó la posición de Lula da Silva con una sucesión de inasibles argumentos que sorprendieron a los representantes diplomáticos que participaron del Consejo Permanente de la OEA.
El embajador de Paraguay en la OEA, Raúl Florentín, hizo un discurso que puso en exacta dimensión lo que propuso Estados Unidos y qué pretende Brasil cuando utiliza artilugios dialécticos para menospreciar la crisis de derechos humanos que sufre Nicaragua.
“No podemos permitir que la OEA permanezca en silencio ante una situación de esta gravedad, que ha dejado de ser únicamente una cuestión de violaciones de los derechos humanos y de erosión de la democracia para convertirse en un desafío que compromete la seguridad hemisférica”, afirmó Florentín.
En el recinto de la OEA había dos protagonistas de la lucha constante contra la represión ilegal y la defensa permanente de los derechos humanos en América Latina: Juan Sebastián Chamorro, un dirigente opositor nicaragüense que fue arrestado sin causa y condenado a 13 años de prisión por el supuesto delito de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional”.
A pocos metros de Chamorro, se encontraba Rosa María Payá, que actualmente integra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH). Payá tiene una historia familiar vinculada a la dictadura de Cuba, y conoce muy bien cómo funciona el régimen dictatorial que protagoniza la familia Murillo-Ortega.
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