¡Que se pongan de pie!
Para nadie pasó desapercibido la novedad introducida por la ministra de Ciencias en la rendición de su cuenta pública. Y es que a algunos ya le tronaban las rodillas entre tanto pararse y sentarse, pero a la ministra le gustó la idea de que cada vez que un grupo era mencionado, los levantaba del asiento. Les tocó a los seremis, miembros de universidades y hasta a las fuerzas de orden público los invitó, a su debido momento, a practicar una sentadilla. Todas las veces sucedía la presentación de los aludidos con un: ¡Que se pongan de pie!




