La voz de los mayores: historias que nos unen
Hay voces que corremos el riesgo de dejar de escuchar, no porque hayan perdido la capacidad de hablar, sino porque muchas veces dejamos de preguntar o de generar espacios para que las voces de nuestras personas mayores sigan presentes. ¿Qué estamos haciendo para escuchar a quienes han construido nuestra historia?
Chile está envejeciendo y Magallanes no es la excepción, esta transformación nos desafía a pensar no sólo en cuidados y salud, sino también en cómo queremos convivir en una sociedad con cada vez más personas mayores, escucharlos debe ser la prioridad. Desde la Fonoaudiología sabemos que comunicarse no significa solamente poder hablar, pues comunicar es participar, relacionarse, expresar necesidades, contar quiénes somos y compartir experiencias. La comunicación es parte de nuestra identidad y autonomía. Cuando una persona mayor tiene espacios para conversar y ser escuchada, favorecemos su participación y reconocemos su valor dentro de la comunidad.
Esto ha estado presente en experiencias desarrolladas por la carrera de Fonoaudiología de la Universidad de Magallanes, a través de proyectos de Aprendizaje y Servicio hemos compartido con personas mayores, acercando a nuestros estudiantes a realidades concretas e historias de vida. Uno de los momentos que más atesoro fue el conversatorio entre personas mayores y jóvenes universitarios, no había una clase tradicional ni una intervención clínica, sino personas de distintas generaciones sentadas frente a frente, riendo, comiendo completos y conversando sobre sus vidas, recuerdos y vivencias que los han marcado. Los jóvenes descubrieron que detrás de cada persona mayor existe una historia de experiencias, alegrías, dificultades y sueños, por su parte las personas mayores encontraron una oportunidad para compartir aquello que llevan dentro y comprobar que sus experiencias tienen un lugar en las nuevas generaciones.
En estos encuentros, el lenguaje se transforma en un puente, pues una pregunta puede activar un recuerdo; una fotografía desencadena una historia. Hablar permite evocar, compartir emociones y mantener viva la memoria personal y colectiva, estas experiencias nos recuerdan que comunicarnos puede ser tan cotidiano como sentarnos y conversar. También hemos comprobado que las personas mayores no son receptoras pasivas: son protagonistas y portadoras de conocimientos, tradiciones, memoria e identidad.
En Magallanes, sus relatos constituyen parte de nuestro patrimonio. ¿Qué pasaría si dejáramos de escuchar esas historias? Perderíamos mucho más que recuerdos individuales: perderíamos parte de la memoria de nuestra comunidad. Por eso, hablar de envejecimiento no debería significar únicamente dependencia, enfermedad o cuidados, debe significar también participación, autonomía y oportunidades para seguir aportando y procurar generar espacios donde las personas mayores sean protagonistas.
Desde la Universidad de Magallanes tenemos el privilegio de propiciar estos encuentros, y cada experiencia reafirma en mí una convicción: no basta con hablar de las personas mayores; tenemos que hablar con ellas y, sobre todo, escucharlas. Sus voces contienen parte de nuestra historia y nos ayudan a comprender quiénes somos. Tal vez el desafío no sea solamente agregar más años a la vida, sino asegurarnos de que durante esos años las personas sigan teniendo algo que decir, alguien dispuesto a escuchar y espacios donde sus historias puedan seguir siendo compartidas, porque una sociedad que escucha a sus personas mayores no sólo cuida su presente; también protege su identidad, su memoria y su futuro.




