España y Marruecos retoman el proyecto del túnel del Estrecho de Gibraltar tras 50 años de estudios
España y Marruecos mantienen vigente el proyecto para construir un túnel ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar, una iniciativa que busca conectar Europa y África y que lleva cerca de medio siglo en estudios. Aunque durante décadas se evaluó la posibilidad de levantar un puente sobre el paso marítimo, los análisis técnicos han consolidado al túnel como la alternativa más viable.
El proyecto se encuentra actualmente en una nueva etapa de estudios técnicos y geológicos. España prevé presentar durante 2026 un anteproyecto actualizado, elaborado a partir de nuevas investigaciones y del trabajo conjunto con instituciones científicas internacionales. La iniciativa es considerada estratégica por su potencial para facilitar el transporte de pasajeros y mercancías entre ambos continentes.
El Estrecho de Gibraltar tiene una separación mínima de unos 14 kilómetros entre las costas española y marroquí. Sin embargo, las características del fondo marino, la profundidad, la actividad sísmica, las corrientes y la intensa navegación han convertido la construcción de una conexión fija en un desafío de gran complejidad.
Los estudios formales comenzaron en la década de 1970 y desde los años 90 se han realizado campañas de sondeos para conocer con mayor precisión las condiciones geológicas. España confirmó en diciembre de 2025 a las empresas especializadas encargadas de continuar los análisis destinados a determinar la viabilidad definitiva de la obra y sus posibles efectos ambientales.
La Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (SECEGSA) y su contraparte marroquí, Société Nationale d’Études du Détroit de Gibraltar (SNED), son los organismos responsables de impulsar los estudios.
El diseño actualmente considerado contempla dos túneles ferroviarios paralelos de vía única, cada uno de 7,9 metros de diámetro, además de una galería central destinada a servicios y seguridad, de seis metros. El recorrido completo alcanzaría unos 42 kilómetros, de los cuales 38,5 kilómetros corresponderían a tramos subterráneos y 27,7 kilómetros discurrirían bajo el mar.
Los túneles estarían conectados mediante pasadizos de seguridad cada 340 metros, destinados a facilitar labores de mantenimiento y eventuales evacuaciones. La infraestructura permitiría establecer una conexión ferroviaria permanente entre Tánger, en Marruecos, y Punta Paloma, en España.
La alternativa del puente fue descartada después de décadas de análisis. El proyecto contemplaba una estructura con tres grandes vanos centrales de unos 3.550 metros y cimentaciones que podrían alcanzar los 315 metros de profundidad. Las dificultades asociadas al viento, el oleaje, la navegación y las condiciones del estrecho hicieron que esta opción perdiera fuerza frente al túnel.
Si los estudios avanzan y ambos países alcanzan los acuerdos necesarios, la obra podría convertirse en una de las principales infraestructuras de conexión entre Europa y África. Sin embargo, el proyecto todavía enfrenta desafíos técnicos, financieros, ambientales y políticos. Además, las estimaciones actuales sitúan una eventual entrada en funcionamiento entre 2035 y 2040, por lo que no estaría disponible para facilitar los desplazamientos durante el Mundial de Fútbol de 2030, que España y Marruecos organizarán junto con Portugal.
Con información
de Infobae




