275 personas fueron internadas el año pasado en el Hospital Clínico por algún tipo de ACV
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Estudiantes de cuatro liceos se forman como “agentes de cambio” para reconocer y prevenir ataques cerebrovasculares.
Con el objetivo de que los jóvenes aprendan a reconocer y prevenir el ataque cerebrovascular (ACV), se presentó este jueves en el Colegio Alemán de Punta Arenas la quinta versión del programa “Actívate, Cuídate y Vive sin ACV”, una iniciativa educativa intersectorial considerada inédita a nivel nacional. El proyecto reúne a la Unidad de Neurología del Hospital Clínico, la Universidad de Magallanes, la seremi de Salud y el Servicio de Salud, y este año trabajará con estudiantes de tercero medio de cuatro establecimientos: los liceos Sara Braun, Luis Alberto Barrera y Experimental, y el propio Colegio Alemán.
El impulsor del programa, el neurólogo Javier Gaete, explicó por qué el foco está puesto en los adolescentes. El ACV, señaló, es la segunda causa de muerte en Chile y una de las principales causas de discapacidad, pero a la vez es una enfermedad que se puede prevenir. “El 80% de los ACV se podrían prevenir, porque está muy relacionada con los factores de riesgo, que tienen que ver con hábitos, estilos de vida y algunas enfermedades crónicas”, indicó.
El especialista detalló que esos factores se pueden abordar en todas las etapas de la vida: desde la infancia, con el sedentarismo, la alimentación no saludable y los problemas de peso; en la adolescencia, con el inicio del consumo de cigarrillos y alcohol; y en la adultez, con enfermedades crónicas muy prevalentes en la región, como la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto. Por eso, dijo, la educación desde la escuela es clave.
Gaete subrayó, además, que el ACV es una enfermedad “tiempo dependiente”, en la que cada minuto cuenta. “Mientras antes llegue la persona a un servicio de urgencia o a un hospital que cuente con los medios para hacer diagnóstico y tratamiento, mejoran las posibilidades de una mejor evolución, lo que significa menos riesgo de muerte y menos riesgo de discapacidad”, planteó. De ahí la importancia de que la comunidad sepa reconocer los síntomas de alarma: pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, asimetría facial, dificultad para hablar o comprender, alteraciones visuales, pérdida de equilibrio y dolor de cabeza intenso y repentino.
Los datos regionales dan cuenta de la magnitud del problema. Según el Hospital Clínico, durante 2025 fueron internadas 275 personas por algún tipo de ACV -un 83% de tipo isquémico y un 17% hemorrágico- . En ese mismo periodo, el recinto realizó 25 trombólisis en pacientes con infarto cerebral, y otras cinco se efectuaron en Puerto Natales a través del programa de TeleACV.
Desde la seremi de Salud destacaron que empoderar a las nuevas generaciones permite que ellos incentiven a otros jóvenes y transmitan la información a sus familias, además de representar un ahorro para el Estado, ya que “es mucho más costoso tratar a una persona que ya sufrió un ACV que enfocarse en la prevención”. El director (s) del Servicio de Salud, Ricardo Contreras, agregó que la iniciativa busca formar “agentes de cambio” capaces de identificar los síntomas de una enfermedad compleja y contribuir en su entorno.
El programa se desarrolla durante tres meses, con talleres preparados por docentes y estudiantes de carreras de la salud y de educación de la Umag. El proceso culminará en octubre con una feria educativa, un “Plogging ACV” -que combina actividad física y cuidado del medioambiente- y un congreso escolar, en el que los propios estudiantes serán los protagonistas, en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la prevención del ACV, el 29 de octubre. En sus cinco versiones, el proyecto ya ha involucrado a más de 800 jóvenes.




