Alcalde Radonich y ruta comercial a las Malvinas/Falkland: “Nuestra ciudad ha dejado de percibir 20 millones de dólares”
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich Jiménez, defendió la iniciativa municipal orientada a reactivar el vínculo comercial entre la capital regional y las islas Malvinas (Falkland), un mercado que -según sostuvo- fue históricamente abastecido desde Magallanes y que en las últimas décadas se trasladó a proveedores de Montevideo, Uruguay. La apuesta, enfatizó, apunta a recuperar empleo e inyectar recursos a la economía puntarenense.
El edil situó el origen del vínculo a fines del siglo XIX. Recordó que la relación comercial con las islas se remonta a esa época -incluso las ovejas que poblaron Magallanes provinieron desde allí- y que ese intercambio se mantuvo durante las décadas de los noventa y dos mil. Ese lazo, explicó, se fue perdiendo cuando las islas comenzaron a comprar productos como el gas licuado y alimentos a Uruguay, dejando fuera a los proveedores magallánicos.
“Nuestra ciudad ha dejado de percibir 20 millones de dólares que hoy los recibe Montevideo”, afirmó el alcalde, en referencia a la magnitud del mercado que la zona habría cedido. A ello sumó un dato económico local: el mes pasado, dijo, la mayor baja de ventas del comercio en el país se registró en Magallanes. Frente a ese escenario, planteó la necesidad de buscar un nuevo mercado, y subrayó que ese mercado “natural” siempre fueron las islas.
Rol facilitador
Radonich describió el papel del municipio como el de un facilitador que busca vincular a las empresas magallánicas con las de las islas. En esa línea, anunció un encuentro de comercio previsto para fines de septiembre, orientado a conectar a empresarios de ambos lados. La invitación, precisó, está abierta a todas las empresas que cuenten con patente municipal en los rubros solicitados desde las islas.
Entre esos rubros mencionó alimentos, abarrotes, alimentos congelados, frutas y verduras frescas y congeladas, bebidas, vino y alcohol, además de repuestos, madera de construcción, cemento, vehículos y repuestos de vehículos. El alcalde recordó que las islas prácticamente no producen bienes, salvo corderos y pesca, lo que abre una oportunidad para la oferta local.
La reactivación de este intercambio, según explicó, se apoya en un proceso que ya venía en marcha desde el sector privado. Tras un encuentro de empresarios en 2024, un grupo de 17 empresarios viajó hasta las islas, lo que -de acuerdo con el edil- generó un cambio de visión y sumó el concepto de desarrollo en la Cámara de Comercio de las islas. En 2025 se buscaron buques capaces de prestar el servicio de transporte desde Chile hasta el archipiélago, un servicio contratado por los propios comerciantes con subsidios de las islas.
Deslinde de lo diplomático
El alcalde fue enfático en separar la iniciativa comercial de la coyuntura diplomática de las últimas semanas. Aclaró que el tema del buque y las visitas empresariales no son un hecho reciente ni una respuesta a las tensiones actuales: la puesta en marcha del transporte, señaló, es de carácter privado y fue informada hace más de dos meses por diversos medios nacionales y también argentinos, mientras que las visitas de empresas fueron igualmente consignadas por la prensa de Argentina, de las islas y de Chile.
En esa línea, subrayó que la iniciativa no cuestiona bajo ningún punto de vista la posición del Estado de Chile respecto de la reivindicación argentina sobre las islas, y que el intercambio se enmarca en un acuerdo entre comunidades. “No tiene relación con las reclamaciones diplomáticas y las territoriales, donde Chile ha tenido una posición permanente sobre este punto”, planteó. Como argumento, apuntó que no recuerda que Argentina haya reclamado en los últimos años por las ventas que las islas realizan desde Montevideo, ciudad que también es vecina de Argentina.
Radonich cerró insistiendo en el eje económico y social de la propuesta. Sostuvo que estos acuerdos no pueden ir en desmedro de los habitantes de Punta Arenas, del comercio local ni de los trabajadores, y que el objetivo último es generar más empleo en la ciudad. “Más que hablar, hay que hacer”, remató, definiendo el rol municipal como el de un articulador que abre oportunidades para que la inversión y el comercio local aprovechen un mercado que considera propio por historia y geografía.




