Cancillería confirma reposición de Base Escudero, mientras Argentina inyecta miles millones en recuperar Petrel
- La renovación de la base antártica del Inach contempla una inversión superior a $105 mil millones, a la que se suman obras en
Teniente Marsh y Bahía Fildes, frente al millonario plan argentino para integrar Petrel con la nueva base naval en Usuhaia.
Septiembre comenzó con el estrecho de Magallanes y la proyección antártica como uno de los principales temas geopolíticos del momento, tanto para el gobierno chileno como para su par trasandino, encabezado por Javier Milei.
En medio de la tensión diplomática provocada por las reiteradas declaraciones de autoridades argentinas que han sembrado dudas sobre el dominio chileno del estrecho, ambos países suscribieron una declaración conjunta en la que reconocieron la validez de los tratados de 1881 y 1984, que garantizan la soberanía chilena sobre este paso bioceánico. Asimismo, Chile respaldó la soberanía argentina sobre las islas Malvinas/Falkland y sus áreas circundantes.
A esto se sumaron las últimas declaraciones del ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, quien reveló que su país pretende disputarle a Punta Arenas el sitial de puerta de entrada a la Antártica en el ámbito de los programas antárticos, además del revuelo generado por las inversiones realizadas entre Punta Arenas y las islas Malvinas/Falkland.
Mientras este debate copaba las portadas de los periódicos, tímidamente comenzaron a salir a la luz los planes de infraestructura que ambos países pretenden ejecutar a corto plazo en el continente blanco, en una verdadera danza de millones a ambos lados de la frontera.
La Cancillería chilena anunció los avances en el proyecto de construcción de la Base Julio Escudero del Instituto Antártico Chileno. Los trasandinos, en tanto, no se quedaron atrás y pusieron sobre el tablero la recuperación de la Base Petrel, además de miles de millones de pesos en inversiones destinadas a proyectos vinculados con Ushuaia y la Antártica.
“La Antártica es una prioridad para nuestro país”, afirmó el canciller Francisco Pérez Mackenna, al informar que el Proyecto Reposición Base Escudero obtuvo aprobación ambiental en mayo de 2026, por parte del Comité Operativo para la Evaluación de Impacto Ambiental sobre el Medio Ambiente Antártico.
La aprobación confirma el compromiso de la administración Kast con una iniciativa que comenzó a trabajarse durante el gobierno de Gabriel Boric y que será financiada con recursos del Plan de Desarrollo de Zonas Extremas (Pedze). La obra se ejecutará durante seis temporadas debido a las condiciones climáticas y la corta ventana antártica de trabajo. El cronograma establece que los trabajos comenzarían entre 2028 y 2029 y finalizarían en 2033, para lo cual previamente deberán concluir las obras del muelle de Bahía Fildes.
Julio Escudero
La Base Científica Julio Escudero fue construida en 1995 y opera durante todo el año. Sin embargo, sus instalaciones han sufrido deterioros producto de las condiciones ambientales y el paso del tiempo, por lo que serán reemplazadas por una nueva infraestructura al comienzo de la próxima década.
La actual estación ocupa 2.073 metros cuadrados y la nueva base ampliará esa superficie en un 42,5%, hasta alcanzar los 3.594 metros cuadrados. Tendrá capacidad para albergar hasta 98 personas durante el verano y 25 en invierno, y busca convertirse en un centro de cooperación internacional para el desarrollo de investigaciones científicas durante todo el año.
La iniciativa contempla una inversión superior a $105 mil millones y será construida en el mismo terreno de la actual estación, aunque más cerca de un cerro colindante. El diseño será modular, con estructuras prefabricadas que serán transportadas en contenedores de 20 pies y ensambladas en terreno, sin utilizar hormigón tradicional.
Las instalaciones se elevarán sobre estructuras metálicas para protegerlas de la acumulación de nieve y hielo, mientras que su diseño incorporará tecnología orientada a la eficiencia energética y la reducción del impacto ambiental. Se contempla el uso de energías renovables, sistemas de tratamiento de agua y compactadores de residuos. Además, proyectos desarrollados junto a la Agencia de Cooperación Alemana (Giz) buscan incorporar energías renovables no convencionales y utilizar la base como campo de pruebas para el desarrollo de hidrógeno verde.
El proyecto también contempla laboratorios, espacios de investigación, alojamiento y apoyo logístico para científicos de distintas nacionalidades. A esta renovación se sumarán posteriormente las reposiciones de las bases Teniente Luis Carvajal y Yelcho.
A esta obra se suma lo ya invertido en la reposición de la pista Teniete Marsh, que asciende a más de $19 mil millones y a lo que se está ejecutando en la construcción del muelle en Bahía Fildes, por más de $27 mil millones.
Base Petrel
Al otro lado de la frontera, el proyecto de reposición de la base Petrel en la Antártica, viene dentro de un millonario paquete que busca fortalecer el eje logístico entre Ushuaia y Petrel, articulándolo con la Base Naval Integrada y el futuro Polo Logístico Antártico de la capital de Tierra del Fuego.
Según el periodico argentino, Ámbito Fianciero, la iniciativa contempla la renovación de las instalaciones habitacionales y la ampliación de sus capacidades operativas, junto con la extensión de la pista de aterrizaje, con el objetivo de convertirla en un nodo de conexión entre el transporte marítimo y aéreo hacia la Antártica.
La ubicación de Petrel constituye una de sus principales ventajas, ya que permitiría desarrollar operaciones durante todo el año, a diferencia de otras bases que enfrentan mayores restricciones climáticas durante el invierno.
La estación comenzó como destacamento en 1952 y posteriormente se transformó en una estación aeronaval, donde operaron aeronaves de la Armada argentina.
El proyecto se inserta en una estrategia más amplia que busca a apuesta argentina apunta a que Ushuaia concentre el movimiento de cargas, abastecimiento y servicios destinados al continente blanco, mientras Petrel opere como plataforma avanzada de conexión aérea y marítima.
En este contexto, el gobierno de Javier Milei reforzó los recursos destinados a Defensa mediante el Decreto 867/2026, que asignó más de $200 mil millones de pesos argentinos a proyectos vinculados con Ushuaia y la Antártica, incluyendo trabajos en Petrel.




