“Coyote v/s Acme”: Beep Beep…
EE.UU., 2026
Director: Dave Green
Protagonistas: Will Forte, John Cena, Lana Condor
En salas de cine de Punta Arenas y Puerto Natales
Esta película se exhibe en la cartelera de Magallanes y el mundo casi 3 años después de estar lista para ser estrenada, pero, finalmente, “pasada a bodega” en una movida empresarial de su dueño, Warner Bros., para reducir impuestos.
Pero la cosa no dio para más, debió aflojar y ahora ha sido estrenada con un sorpresivo éxito que se puede deber a la situación acontecida, así como también a las simpatías que despierta el Coyote, un personaje del universo clásico animado de Looney Tunes, donde desfilan el cerdito Porky, el Pato Lucas, el avecita Piolín, el ratón Speedy González, el conejo Bugs Bunny o el Gallo Claudio.
Y “Coyote v/s Acme” no pierde la naturaleza del personaje al mostrarlo como un eterno perdedor en su intento obsesivo y eterno por atrapar al Correcaminos por los paisajes desérticos y rocosos de Estados Unidos, con diversas tácticas y los más insólitos dispositivos tecnológicos que solo terminan en un fracaso más.
Pero ahora se cansó y, en una salida de libreto, decide acudir donde un abogado, tan perdedor como él, para que lo apoye en una demanda contra la corporación Acme, creadora de todos los artefactos usados, y a la que responsabiliza por entregar productos defectuosos que alimentan sus derrotas una y otra vez.
Y mezclando personajes de carne y hueso con caricaturas animadas, la película ingresa al género judicial en el relato típico del enfrentamiento entre el ciudadano común contra las grandes corporaciones, que alude al también recurrente mito de David contra Goliat, así como al personaje del abogado no tan convencido y que, en este caso, es Kevin Avery, de trigo no tan limpio porque su verdadero “boliche” es llegar a acuerdos y cobrar tan rápido como el trote del Correcaminos.
Con este fin y en una atmósfera ambigua que sobrepasa al público infantil, “Coyote v/s Acme” no oculta su referencia a la película “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (1988), de Robert Zemeckis, al recrear un asumido universo donde caricaturas conviven con gente de carne y hueso, pero también a la serie “Better Call Saul”, precuela de “Breaking Bad”, donde el protagonista es un abogado que busca atajos para encontrar su lugar en el mundo. Y si existen dudas respecto de esta referencia, todo ocurre en la misma ciudad: Albuquerque.
“Coyote v/s Acme” es una película ingeniosa en su propuesta por complejizar al personaje del Coyote y sus motivaciones, aunque estas sean más que dudosas, para hacerle juicio a una gigantesca empresa, donde se observa una mirada poco benevolente al mundo corporativo, representado en la gestualidad del abogado de Acme, Buddy Crane, y la corpulencia de su jefe, nada más ni nada menos que el Gallo Claudio… ¿una referencia al empresario Donald Trump? Digo, digo.
Y sobre esta denuncia, un pequeño secreto que lo cambia todo o casi nada, pero que es la excusa cinéfila para rendir en versión animada un homenaje al actor Peter Lorre, cuyo rostro fue alguna vez personaje de Warner Bros. con Bugs Bunny, y ahora en “Coyote v/s Acme” luce perplejo y asustado como en “M, el vampiro de Düsseldorf” (1931), acorralado como el Ugarte en “Casablanca” (1942) o como Alfred Hitchcock lo utilizó allá por los años 30: Un hombre que sabía demasiado.
Sobre estas aguas se maneja “Coyote v/s Acme” que, en su esencia, padeció la misma maldición de una decisión corporativa, salió airosa de la oscuridad de una bodega y ahora, a vista y presencia del público, sin apelar a la nostalgia, recuerda que, pase lo que pase, su objetivo de vida sigue siendo ese ave veloz que —como dice el cantante y compositor chileno Buddy Richard— se le va como el agua entre dedos.




