Necrológicas

Seis meses sin una hoja de ruta clara para Magallanes

Por La Prensa Austral Domingo 13 de Septiembre del 2026

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A seis meses de iniciado el gobierno de José Antonio Kast, Magallanes todavía espera señales más claras respecto de cuál será el lugar que ocupará la región en la agenda de La Moneda.

No se trata de exigir que en medio año esté resuelto aquello que durante décadas ha sido postergado. Tampoco de desconocer que un gobierno necesita tiempo para instalarse, ordenar sus equipos y traducir sus prioridades nacionales en políticas concretas. Pero seis meses sí parecen suficientes para comenzar a distinguir un rumbo y eso es, precisamente, lo que cuesta encontrar en Magallanes.

Los primeros meses estuvieron marcados por el discurso del ajuste fiscal, por la insistencia en la estrechez de las arcas públicas y por episodios que terminaron debilitando ese mensaje. La expresión “Estado en quiebra”, difundida por canales oficiales del Ejecutivo, obligó incluso a la intervención de Contraloría, que instruyó un sumario y cuestionó el uso de expresiones imprecisas que pudieran generar confusión. Aquello, más que una anécdota comunicacional, fue una señal de los problemas de instalación que también se han observado en la región. El gabinete regional ha tenido un desempeño más bien discreto, sin que hasta ahora emerja con nitidez un liderazgo capaz de instalar una agenda propia para Magallanes.

A ello se han sumado episodios que han terminado ocupando más espacio que las políticas públicas: las controversias protagonizadas por el delegado presidencial de Última Esperanza, conflicto que derivó en su distanciamiento con la alcaldesa de Natales; la contratación y posterior renuncia, apenas 48 horas después, de la exconcejala y militante del Frente Amplio Daniella Panicucci en la Delegación Presidencial; y la salida del seremi de Salud Fabián Barrientos, en medio de una investigación del Ministerio Público, entre otros.

Cada uno de estos episodios puede tener explicaciones particulares. Pero, observados en conjunto, contribuyen a instalar una impresión de improvisación y fragilidad en la conformación de los equipos.

Más complejo aún es que las diferencias dentro de la propia derecha quedaron visibles desde antes de asumir el gobierno. Las pugnas entre quienes integran el oficialismo, particularmente en torno a nombramientos y decisiones de la administración regional, proyectan hacia afuera una imagen de un sector que todavía no termina de ordenar sus prioridades ni sus relaciones internas.

De la reciente visita del Presidente Kast a Punta Arenas, cabe destacar su participación en actividades de la Armada y su navegación por el
Estrecho, por su evidente valor político y simbólico, especialmente después de las declaraciones provenientes de Argentina que pusieron nuevamente en discusión la condición del estrecho.

Pero esa señal perdió fuerza cuando el propio Presidente dio por “zanjado” el asunto y sostuvo que no exigiría a Javier Milei derogar el decreto argentino que califica al estrecho como un espacio compartido.

A seis meses, entonces, no corresponde hacer un balance definitivo del gobierno de Kast en Magallanes. Sí corresponde pedirle algo básico: que comience a mostrar cuál es su proyecto para esta región. Porque administrar los problemas, reaccionar ante las controversias y realizar visitas oficiales no es lo mismo que gobernar.

En su campaña, Kast generó demasiadas expectativas. Seis meses pueden ser pocos para exigir resultados definitivos. Pero son suficientes para pedir una dirección y esa dirección todavía no se ve con claridad.

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